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Su eliminación en semifinales del torneo de Cincinnati ante el serbio Novak Djokovic, por 1-6 y 5-7, supuso un pequeño aplazamiento para hacerse con un cetro que durante cuatro años tuvo un único dueño. Nadal, además, se convertirá en el tercer español, tras Juan Carlos Ferrero (2003) y Carlos Moyá (1999), en ostentar la condición de mejor tenista del universo.
De haber ganado en Cincinatti, el tenista español hubiese ascendido al trono hoy, pero el retraso no le importa. “Me siento feliz porque con toda seguridad voy a ser el número uno. Es una recompensa a un trabajo duro a largo plazo. Pero no hay tiempo para estar emocionado y disfrutar”, advirtió Nadal, cuyos inmediatos objetivos se centran en los Juegos de Beijing y en el Abierto de Estados Unidos.
Rafa reconoció también que el cansancio acumulado le había pasado factura en su partido ante Djokovic, quien el domingo cayó en la final ante el británico Andy Murray 6-7 y 6-7. “Probablemente, a lo largo del torneo no estuve al ciento por ciento”, declaró. Fue su primera derrota luego de casi tres meses de victorias consecutivas (su última caída data del pasado 7 de mayo durante el Masters Series de Roma, cuando perdió ante el español Ferrero).
Para Rafael Nadal, de 22 años, el balance de este verano está siendo casi perfecto. “He jugado la mejor temporada de mi vida, así que me siento muy feliz”.
El suizo Federer cedió su puesto tras quedar eliminado sorpresivamente de Cincinnati, lo que puso en riesgo su racha de 235 semanas consecutivas como número uno del mundo. Nadal había ocupado el segundo lugar desde el 25 de julio de 2005, 158 semanas consecutivas.
Desde su épica derrota en cinco sets ante Nadal en la final de Wimbledon, Federer procedió a perder en la segunda ronda en Toronto y en los cuartos de Cincinnati, un torneo que ganó el año pasado. El suizo perdió la aureola de invencible desde que comenzó el año afectado por un padecimiento de mononucleosis.
“La realidad es que Rafa está haciendo todo bien. Este año fue duro, supongo por el inicio del año. Pese a todo sigo pensando que ha sido un año bueno. Tengo la esperanza de que lo demostraré en los Juegos Olímpicos y el Abierto de Estados Unidos. Estoy entusiasmado con miras a los próximos dos torneos. Son realmente los que pueden cambiar esta temporada de una buena a una fenomenal otra vez”, dijo Roger Federer.