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La Fifa recibió el lunes del presidente de Nigeria, Umaru Musa Yar’Adua, todas las garantías de seguridad para la organización del Mundial Sub-17 de fútbol, luego de que un grupo armado amenazó el normal desarrollo de la competencia.
La guerrillera del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (Mend) había recomendado horas antes a la Fifa que “reconsiderara” la celebración del Mundial, al tiempo que anunciaba nuevos ataques contra la petrolera Chevron. En un comunicado remitido a los medios por correo electrónico, el principal grupo guerrillero de la zona petrolera del sur de Nigeria advierte a la Fifa que “la seguridad de los jugadores internacionales y los visitantes no se podrá garantizar debido al actual conflicto”.
Sin embargo, el ente rector del fútbol mundial advirtió sobre el mediodía que “la Fifa recibió el total compromiso del gobierno nigeriano, así como otras garantías requeridas sobre los problemas médicos y de seguridad, firmadas por el presidente”, anunció el organismo.
A las amenazas de la guerrilla se le suma el asesinato, el domingo por la noche, de Abel Tador, capitán del Bayelsa United de Nigeria, quien fue baleado por unos supuestos atracadores, horas después de que su equipo ganara el campeonato de primera división de su país.
Tador, de 24 años de edad, estuvo en un acto con el trofeo de la liga en el campo del equipo en Oghara y, sobre las diez de la noche hora local partió en su carro hacia la casa de su familia en Warri, ambas localidades en el estado sureño nigeriano de Delta. En el camino, los supuestos atracadores dieron el alto al coche que conducía y, cuando trató de escapar, dispararon y lo mataron de un tiro en la cabeza.