“No es un tema de igualdad, se trata de lograr equidad”, Julio Cesar Ávila

El dirigente deportivo del año El Espectador es un hombre de 38 años, que conoce en carne y hueso la dificultad de ser un atleta de alto rendimiento con alguna discapacidad en este país. Bajo su gestión Colombia hizo historia al ganar 17 medallas en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro.

Mauricio Alvarado
Mauricio Alvarado
Los Juegos Paralímpicos de Río 2016 en Brasil fueron históricos. No sólo por las 17 medallas –dos de oro, cinco de plata y 10 de bronce– y los 38 diplomas olímpicos que ganaron los 39 atletas que representaron a Colombia lograron en el pasado mes de agosto, sino por la gestión que se realizó y que puso al país entre los más grandes del mundo. Uno de los cerebros detrás de esta preparación fue Julio César Ávila Sarria, un hombre de 38 años, administrador de empresas de la Universidad del Valle y que conoce en carne propia las peripecias de ser un deportista de alto rendimiento con alguna discapacidad en el país.
 
El hoy presidente del Comité Paralímpico Colombiano tomó la decisión de ligar su vida a la gestión deportiva luego de un traumático suceso que sufrió cuando era uno de los atletas que representaban al Valle en deportes para limitados visuales, fue en 2005 cuando practicaba atletismo –en 2003 comenzó siendo ciclista– en un evento en Barranquilla. El sentido común diría que a un deportista de alto rendimiento le darían las comodidades necesarias para lograr el objetivo de salir primero. Sin embargo, eso no fue lo que sucedió.
 
Julio César Ávila, junto al resto de sus compañeros, fue enviado en un bus –como él diría– destartalado. Las 22 horas de viaje terminaron en 32. No almorzaron ni de ida ni de regreso y, para el peor de los males, un aguacero los acompañó durante su camino. “Llovía más adentro que afuera. Llegamos molidos a competir”, relató el hombre que llevó a la cúspide el deporte paralímpico colombiano. Ante esta situación y con la universidad a cuestas, Julio César dejó de ser un deportista de alto rendimiento para dedicarse a la gestión deportiva.
 
Era un atleta por afición, pero un dirigente deportivo por convicción. Sabía que las cosas no se estaban manejado de la mejor manera en el interior de las ligas de deportes para discapacitados. “Algunos dirigentes pensaban que los atletas estaban en un nivel inferior. Pero es todo lo contrario, porque ellos están por encima y son el núcleo de todo el sistema. Sin atletas no hay sistema. Todo nace de ellos”, contó Julio César, quien desde 2009 ingresó a la Liga Vallecaucana para Limitados Visuales. Luego tuvo un paso en 2013 por la Federación de Deportes para Limitados Visuales y en diciembre de ese año se convirtió en vicepresidente técnico del Comité Paralímpico Colombiano. Ya fue el 5 de marzo de 2015 que llegó a ser el presidente en reemplazo de Juan Pablo Salazar, quien pasó a trabajar a la Presidencia de la República.
 
“Me metí por el lado de velar por los derechos y beneficios de los deportistas, que son el eje central de todo el sistema”. El presidente del Comité Paralímpico Colombiano consideró que su objetivo no es lograr que se trate de igual forma a sus atletas que a los deportistas olímpicos. Según explicó, lo ideal es lograr más equidad a la hora de equiparar a los atletas, pues mientras el deporte olímpico tiene más de 80 años de trayectoria, el paralímpico tan sólo tiene 15.
 
Para Julio César Ávila el éxito de Río 2016, que lo llevó a ser considerado por El Espectador como el Dirigente del Año, fue que lograron que se trate con equidad tanto a los que participarían en los Olímpicos como en los Paralímpicos. Les dieron los mismos viáticos y apoyo de un equipo de biomédicos y psicólogos: “Es garantizar que a todos los atletas se les den las mismas cosas. Un tema de igualdad para que el desarrollo y la evolución sean óptimos”. Pero su mayor logró fue poner a hablar a Colombia de los deportistas paralímpicos que por años cosecharon títulos a la sombra.
 
“Si bien teníamos atletas de alto rendimiento, no eran famosos. Una de las estrategias fue hacer un plan de marketing para visibilizar a nuestros competidores  y que Colombia los conociera. La idea era enviar el mensaje de que los deportistas paralímpicos iban a representar al país, que ellos eran Colombia y que no eran la bandera de la discapacidad, porque eso no existe. Era darse la oportunidad de saber quiénes eran nuestros atletas y de sentir el orgullo de vernos representados en ellos”, manifestó el dirigente del año. 
 
El éxito en los Juegos Paralímpicos Río 2016 marcaron un antes y un después. Más allá de las preseas ganadas, el mayor logro fue que se trató equitativamente a todos los deportistas de alto rendimiento que representaron en Brasil, sin importar si sufrían de alguna discapacidad. “De aquí en adelante las cosas son más fáciles, porque tenemos la certeza de que mientras estábamos en los Juegos Paralímpicos, en el país se habló de nuestros deportistas. Ya son más conocidos, hasta la gente les pide fotos y autógrafos en los aeropuertos. Es algo que ellos necesitaban”, dijo Julio César Ávila.
 
Sus pensamientos ya están en Tokio 2020. No le teme a trabajar con poco presupuesto –el Gobierno no dio la plata que ellos esperaban para la preparación de las próximas justas olímpicas–, pues su visión administrativa es priorizar costos. “Si no hay más dinero se debe invertir bien. No podemos ponernos a llorar”, dijo y agregó que el nuevo reto es vincular a la empresa privada para tener más patrocinios y permitir que los deportistas paralímpicos tengan una mejor preparación. Además, el pasado mes de noviembre se realizaron una serie de eventos a los que llegaron nuevos deportistas que no pasaban los 17 años e hicieron marcas que los pondrían en los lugares de podio a nivel mundial.
 
La nueva batalla que se avecina para Julio César es ganar nuevamente la presidencia del Comité Paralímpico Colombiano. “Espero ganar las elecciones en enero y poder seguir en el cargo hasta Tokio. No quiero que me canten como la canción “quítate tú pa ponerme yo”.
 
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