La oscura noche albiceleste

“Terminemos con las excusas del cansancio, la temperatura y la cancha pesada”, disparó César Menotti.

Argentina amaneció gris y anocheció en medio de una tormenta que colapsó las autopistas de Buenos Aires. Casualidad o no, este martes tuvo mucho que ver con el ánimo de la selección nacional que conduce Alejandro Sabella. El porrazo que sufrió ante Venezuela llenó de dudas a todos aquellos que veían al nuevo técnico como el mesías después del fiasco que significó la eliminación de la Copa América. “¿Cómo podemos perder con estos muchachos que juegan al béisbol?”, reflexionaba Humberto, un cincuentón que hace más de tres décadas posee un puesto de diarios en la peatonal Florida, en pleno Centro porteño. Ese estupor se multiplicó en 40 millones de habitantes que todavía se pellizcan por la primera caída ante su rival vinotinto, al que el equipo albiceleste le había ganado los 18 partidos anteriores.

“A la media hora no podíamos levantar las piernas”, sostuvo Nicolás Burdisso, uno de los zagueros centrales, en la agobiante noche de Puerto La Cruz. La excusa del cansancio físico producto del largo viaje y el calor estuvo a la orden del día. “Pudo influir la temperatura y que nosotros hayamos jugado el viernes y ellos hayan hecho descansar a sus titulares”, reflexionó el técnico, quien quedó en el ojo de la tormenta por la disposición táctica del seleccionado, demasiado respetuoso de acuerdo con la tradición argentina, y por los pocos reflejos que tuvo a la hora de ordenar los cambios en el segundo tiempo.

Una de las virtudes de Sabella, ponderada por la prensa nacional y por el ambiente del fútbol, es su versatilidad táctica. En especial, porque los últimos entrenadores, Diego Maradona y Sergio Batista, se casaron con sus esquemas. Pachorra, campeón con Estudiantes de La Plata en la Copa Libertadores de América y el torneo local, finalista del Mundial de Clubes de Emiratos Árabes, en cambio, apuesta a las variantes. En su debut frente a Venezuela, casualmente, en Calcuta, dispuso un 4-3-3. En Bangladesh, frente a Nigeria, apostó al 3-5-2. En los dos partidos con Brasil, disputados con la selección de jugadores del fútbol doméstico, utilizó un 5-3-2 en Córdoba y un 5-3-1-1 en Belem. La noche de la debacle en tierra caribeña apostó a un 5-3-2, demasiado timorato. Se respetó demasiado a su rival y, de no ser por el arquero del Catania, Mariano Andújar, el resultado podría haber sido mucho peor.

Sin excusas

Raro en Sabella, le faltaron luces a la hora de mover el banco. Rodrigo Palacio recién ingresó a los 29 minutos del segundo tiempo, cuando el partido pedía un delantero mucho tiempo antes. Y Javier Pastore, a los 38. Se le cuestionó mucho la posición de Ángel Di María, figura del Real Madrid, como doble cinco, más allá de que había rendido en Bangladesh. También, la presencia de Marcos Rojo, lateral del Spartak de Moscú, en el lateral izquierdo. Y no faltaron las críticas despiadadas apenas el técnico y parte del plantel que viajó a Venezuela aterrizaron en el aeropuerto internacional de Ezeiza, ayer al mediodía. “Terminemos con las excusas del cansancio, la temperatura y la cancha pesada. La selección es frágil en sus convicciones”, disparó César Luis Menotti, el entrenador que ganó el Mundial de Argentina 1978. Y agregó: “No sé de qué juega Rojo, no se entendió la posición de Di María, Mascherano no fue ni 5 ni central, los tres de atrás estaban muy desordenados”.

Ganar como se pueda

También Sergio Batista opinó fuerte: “El ganar como sea no nos sirve de nada. Que Messi e Higuaín escuchen que el técnico se conforma con ganar media a cero es complicado para estrellas como ellos que están acostumbrados a ganar en cualquier cancha”. Las declaraciones del Checho, quien fue despedido por el fiasco continental de julio, no son antojadizas. Le apuntó a Carlos Salvador Bilardo, el exmánager de la selección nacional, desde el mes pasado asesor del presidente de la AFA, Julio Grondona. El Doctor fue uno de los que pidieron la cabeza del entrenador argentino al que dirigió en México 86. Y si Batista dejó el seleccionado albiceleste se debió a la presión de los dirigentes, que quieren resultados sí o sí. “En la selección, lo importante es ganar como se pueda”, dijo el presidente de Argentinos Juniors, Luis Segura, integrante del Departamento de Selecciones. Bajo este discurso, Grondona echó al Checho. Y Sabella, ahora mismo, parece atrapado en el medio de un exitismo descarnado. La tapa del principal diario deportivo del país es todo un testimonio: “Estamos cansados”. El título de Olé está acompañado de una foto de Lionel Messi, otro de los apuntados por la gente, que pasó de ovacionarlo ante Chile a volver a cuestionarlo porque no pudo zafarse de la marca venezolana.

Otros, como Hugo Gatti, exarquero de Boca Juniors y River Plate, fueron más reflexivos. “El fútbol se está emparejando para abajo, aunque en Suramérica, Brasil y Argentina van a estar un paso arriba, por eso no me sorprende que haya perdido la selección con Venezuela. No éramos ni unos fenómenos cuando le ganamos a Chile, ni somos un desastre ahora, que perdimos con los venezolanos”, sostuvo el Loco. El cuerpo técnico de la albiceleste, en tanto, hizo silenzio stampa.

El preparador físico de la selección de Argentina, Pablo Blanco, en cambio, viajó a la ciudad de Barranquilla para preparar la logística del partido ante Colombia, que se jugará el 15 de noviembre bajo el caliente sol de l Caribe colombiano, en el estadio Metropolitano. Y tan mala fue la experiencia con el calor, que Sabella piensa en hacer descansar a los titulares frente a Bolivia para que Messi, Mascherano y Di María estén fresquitos para jugar ante la tricolor de Leonel Álvarez.