Alessandro Zanardi, el hombre que vive y revive

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En 2001 perdió sus dos piernas tras un accidente automovilístico. Ahora, trata de ganar otra vez la batalla contra la muerte luego de estrellarse contra un camión.

Los 15 de septiembre siempre han tenido una significación en la vida de Alessandro Zanardi. En 2001 perdió sus dos piernas en un accidente automovilístico que por poco termina con todo. En 2016, 15 años después, ganó la medalla de plata en la prueba de ruta de bicicleta de mano, en los Juegos Paralímpicos de 2016, un día después de haberse quedado con el oro en la contrarreloj H5.

Puede que en esta oportunidad estemos lejos de esa fecha, pero no cambia para nada la connotación de un hombre que ante la inmensa adversidad saca fuerzas, libra la batalla y sale victorioso.

En esta ocasión, tras tener un altercado en una exhibición cuando perdió el control de su bicicleta, el italiano, que debutó en la Fórmula 1 en 1991 con la escudería Jordan, tuvo que pasar otra vez por el quirófano debido a las heridas graves en la cabeza y luego de estar en una Unidad de Cuidados intensivos en Siena, en la Toscana, uno de sus lugares preferidos, por la comida, la música, la historia, el ritmo de los días mansos.

“Su condición es estable”, dijo en su momento el comunicado que especificaba un montón de términos médicos y de los que solo se entendió, sin ir más a fondo, la palabra neuroquirúrgico. La cabeza, por fortuna, no sufrió más luego de que terminara contra un camión, de que el golpe seco alertara a quienes lo veían pedalear con las manos, los mismos que guardaron un silencio mortuorio cuando se estrelló de frente.

En estos días, en los que se habla de que ha mejorado, que por pasajes ha empeorado y que la palabra estable es la que más se menciona cuando se pregunta por él, es difícil no recordar su imagen abrazando a Michael Schumacher (otro piloto que lucha contra la muerte) cuando le entregaron las dos primeras prótesis. “Estoy tan emocionado que me tiemblan las piernas”, dijo de manera irónica y con un tono risueño que desató las carcajadas de los demás.

Porque si hay alguien que aprendió a reírse de la tragedia misma fue Zanardi. Quizá porque era el analgésico perfecto para tolerar el dolor que durante los primeros meses no se fue. Frunciendo el entrecejo, en una entrevista en Nueva York, confesó que cuando era piloto de la F1 pensó que si tenía un accidente, y quedaba en condición de discapacidad, la única salida posible sería el suicidio.

“Y, qué raro, al final me pasó lo que veía tan lejano y ni siquiera se me pasó por la mente el quitarme la vida. Estaba feliz de seguir respirando y entendí que lo peor había pasado”.

Desde ese entonces, Alessandro se dedicó a reconstruir el camino con motivación, autoestima, y a no procurar ser un gran campeón, sino a recuperar la normalidad de antes. Claro, su pasión y necesidad de competir lo llevaron a ganar, y a ganar citas tan importantes como el maratón de Nueva York en 2011 y tres medallas en los JJ..OO de Londres en 2012.

En 2001, como si esto fuera una especie de dejá vu, Zanardi permaneció en coma artificial, es decir, con un montón de aparatos conectados a su cuerpo alargando lo que parecía llegar a su final. Ahora, con 53 años, el panorama es más alentador y sobrecogedor, aunque el riesgo sigue siendo alto y por ende debe estar en constante monitoreo.

El accidente del 19 de junio le ha traído otras complicaciones, como por ejemplo de tipo urinarias, sin olvidar las más importantes: los traumas craneoencefálicos. Pero a pesar de todo esto, el italiano sigue batallando por el derecho de llevar una existencia al límite, bien sea a 300 kilómetros por hora o a 60, sintiendo que todo puede estar a la vuelta de una curva, desde el fin mismo, hasta la sensación de sentirse más vivo.

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