Apneista Sofía Gómez entra en acuario de Medellín para estudio científico

"A partir de los 30 segundos de inmersión hay una transformación. Se desprende del control el cerebro y el corazón no obedece sus órdenes", explicó el cardiólogo Dagnovar Aristizábal.

Camilo Díaz

La apneista colombiana Sofía Gómez Uribe participó este miércoles de un estudio científico con una inmersión en un gigantesco acuario de Medellín para conocer el funcionamiento de su cuerpo cuando lo somete a condiciones extremas bajo el agua.

En un acuario del Parque Explora, donde estuvo rodeada por pirarucús, arawanas, cachamas y bagres, la deportista efectuó inmersiones de entre dos y tres minutos en un pecera con más de 320.000 litros de agua, mientras le realizaron de forma simultánea una ecocardiografía, una fonocardiografía, una electrocardiografía y una oximetría.

Las pruebas permitieron conocer el funcionamiento fisiológico, eléctrico y acústico del corazón de Gómez, que el año pasado rompió el récord mundial de apnea tras alcanzar los 84 metros de profundidad en la modalidad de peso constante con bialetas.


"Fue una experiencia muy buena. Obviamente quería durar mucho más tiempo pero eran condiciones nuevas y tenía mucho frío, eso dificultó las cosas", expresó la colombiana durante la presentación de la exploración, que se realizó bajo el nombre "Apnea entre pirarucús".

Los hallazgos fueron presentados por el ingeniero eléctrico Jorge Reynolds (inventor del primer marcapasos cardíaco externo) y el cardiólogo Dagnovar Aristizábal, quienes le hicieron seguimiento a la apneista para culminar con una profunda evaluación que reveló que es "distinta a los demás", pues su capacidad es "supremamente" diferente cuando está en el agua.

"A partir de los 30 segundos de inmersión hay una transformación. Se desprende del control el cerebro y el corazón no obedece sus órdenes", explicó Aristizábal, quien describió que Gómez entra en una especie de "estado de hibernación", lo que le permite mantenerse sumergida por largo tiempo.

"Hay una adaptación distinta después del primer minuto. Se reducen progresivamente los latidos pero pese a eso ella mantiene la presión arterial", acotó el experto.

Por esa desconexión con el cerebro, que le permite ahorrar oxígeno, Reynolds indicó que Gómez es "una deportista absolutamente diferente".

La apneista de 26 años calificó el experimento como una "experiencia única" en la que pudo conocer las particularidades de su cuerpo y disfrutar de la interacción con peces como el pirarucú, algo que "en el Amazonas no sería posible por el agua turbia".

Tras su participación en la actividad en Medellín, la deportista regresará a Dominica, donde continuará sus entrenamientos con el propósito de ir a por una nueva marca. "Mi objetivo principal este año es llegar a los 100 metros de profundidad en la modalidad peso constante con aletas. Sé que lo puedo lograr", concluyó.