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Aspectos a controlar para lograr el éxito deportivo

Si no se posee el talento para realizar alguna actividad, seguramente otras cualidades, que todos podemos utilizar, harán que estemos más cerca de la victoria.

Mauricio Salazar corrió el Ultraman, una de las pruebas de resistencia más duras del planeta.Cortesía Mauricio Salazar

Determinación

La determinación la comprendí en mi primer reto: Ultraman 2017, una de las pruebas de resistencia más duras del planeta (triatlón 515km en 28:10h). Por más preparado que uno se crea, esta prueba es algo realmente brutal, como un pase VIP al infierno por 3 días. Fueron doce meses complejos en muchos frentes: físico, mental, nutricional, logístico y familiar, con jornadas de hasta 40 horas semanales. (María Camila Osorio, presente y futuro del tenis colombiano)

Sin embargo, el cuerpo y la mente son asombrosos y cuando logras ponerlos a trabajar conectados pareciera que no tienen límite. La experiencia que vivimos es algo difícil de explicar. Participamos 43 hombres y mujeres de cinco continentes (profesionales y aficionados), múltiples razas y edades; entre nosotros, un súper hombre al que le faltaba una pierna. Vimos bicicletas desde US$15.000 hasta una "burra" de aluminio, la última generación de tenis y alguien que corrió en sandalias. Unos con grandes patrocinios y otros que vendieron empanadas para poder llegar. ¡Había de todo!

Si se buscara algún patrón a simple vista, sería imposible de encontrar. Lo único evidente, al parecer, es que todos éramos terrícolas. Quería encontrar algo en común. De lo contrario, ¿cómo podría explicar que todos, tan diferentes, hubiéramos terminado esa demencia llamada Ultraman? Lo llamaré determinación, esa fuerza interna que hace que uno se levante el tercer día de competencia sabiendo que le falta correr dos maratones (84 km), cuando la piel ya está rasgada, los músculos estallados y la cabeza casi alucinante.

Y ahí estábamos nosotros (mi tripulación y yo) navegando entre todas esas variables. Ni muy arriba ni muy abajo. Primíparos, pero con la tranquilidad de haber trabajado duro toda la temporada.

Finalmente, muchos lo logramos y cada caso en su momento partió de cero, simplemente con tomar la aparentemente desquiciada decisión de hacer algo extraordinario por lo menos una vez en la vida. Es aquí donde viene lo más interesante: esas historias extraordinarias se reescriben cada día y la página amanece en blanco. Nadie está predestinado a estar o no en ella, y poner tu nombre ahí solo depende de ti. Nada te impide hacerlo o por lo menos intentarlo.

Renacer es cuestión de determinación y esta no tiene un único dueño, esos 43 guerreros son una buena muestra de ello.

La disciplina nos hace libres

En septiembre del año pasado se logró un nuevo récord mundial en Maratón. ¡Grande, Eliud Kipchoge!

Mientras revisaba unos datos me impactó una frase que esta máquina de correr dijo un par de días antes de lograrlo: "The disciplined in life are free (Los disciplinados en la vida son libres)". Cuando una vez cada siglo se le otorga un talento excepcional a un ser humano con el nivel de disciplina de Eliud, nace una leyenda. Pero con esa combinación ganadora sólo nace una persona cada 100 años. Y, entonces, ¿qué pasa con los demás que no vinimos al mundo con ese talento excepcional?

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Me voy a tomar el atrevimiento de hacer un pequeño ajuste a su frase: discipline in life is free (la disciplina en la vida es gratis). La disciplina, así como la perseverancia, son las máximas herramientas que nos da la naturaleza para nivelar las cargas e incluso ponerlas a nuestro favor. Si bien cuando la naturaleza "distribuye" el talento entre cada ser humano no lo hace de la manera más equitativa, a todos y cada uno de nosotros nos da la posibilidad de ser disciplinado y perseverante. Sin excepción.

Esa combinación es una bomba atómica. Nada puede pararla. Ningún talento por sí solo te da garantía de éxito, pero esas dos palabras juntas sí que aumentan las probabilidades, no solo de tener éxito una vez, sino de que este sea sostenible en el tiempo. Incluso, su ausencia hace que cualquier talento pierda fuerza en el tiempo.

Si antes de nacer me hubieran preguntado qué prefería, entre ser talentoso y ser disciplinado, sin dudarlo un segundo hubiera escogido la disciplina. Un talento es para algo específico y nace contigo; la disciplina y perseverancia son transversales, las puedes desarrollar desde cero y luego usarlas en cualquier aspecto de tu vida. A ninguno de nosotros nos hicieron esa pregunta. En mi caso, y por descarte ante la falta de ese talento excepcional, me tocó aplicarlas al 100 %.

Luego de casi dos décadas apostando a esa combinación, como empresario y ahora como deportista aficionado, puedo dar fe de lo que dice el gran Eliud: la disciplina me hizo libre. ¿Tú cuál prefieres: talento o disciplina?

 
 

¿Qué significa el dolor?

La respuesta es simple: lo que tú quieras que signifique. Para mí hace unos años significaba lo mismo que para casi todos: sufrimiento y molestia en alguna parte del cuerpo. Es un mecanismo de defensa que te avisa que te estás haciendo daño para que lo evites. Ese dolor puede ser muy importante cuando tienes apendicitis, pero cuando es tu cuerpo gritándote que no quiere salir de su zona de confort se convierte en el enemigo a vencer.

Y no pasa solo con el dolor, también con el miedo y otras sensaciones. El cerebro está diseñado para protegernos buscando la supervivencia, pero, si quieres lograr algo más que sobrevivir en esta vida, es una de las batallas que no vas a poder evitar. Lo que hice al respecto (es simple de decir, pero me tomó años lograrlo) es darle un nuevo significado al dolor.

No fue algo superficial, intenté llegar a lo más profundo de mi cerebro. Día a día le dije que el dolor ya no debía ser una sensación negativa. Me dije a mí mismo mil veces que ese dolor que estaba sintiendo significaba que me estaba acercando a mi meta. También le expliqué que era temporal y que por más agudo que fuera en 10 horas iba a parar; que después sería solo un recuerdo, mientras que el aprendizaje de esa experiencia nadie podría quitármelo. Sumé a ese significado algunas técnicas para manejarlo que aprendí y los resultados se empezaron a dar de manera progresiva.

(La evolución del rugby en Colombia)

Quiero aclarar que no es que ya no lo sienta ¡Claro que lo siento! No soy masoquista. Lo que quiero decir es que lo asocié con algo positivo y se lo impuse a mi mente y eso ha marcado la diferencia a pesar de que sigue habiendo momentos en los que creo que no puedo aguantar más. Esta tarea no ha terminado, aún me lo sigo diciendo todos los días. De hecho, ahora más que nunca necesito evolucionar e ir un paso más allá, si quiero lograr mi próximo reto.

Como ven, no fue un cambio en el ADN o fisiológico. Fue un simple pero contundente cambio ideológico, mental, que no evita el dolor, pero lo hace un poco más llevadero. Mi mente ahora sabe que cuando siento dolor me estoy convirtiendo en alguien más fuerte.

Ustedes, ¿a que le darían un nuevo significado?

Miedo

Psicológicamente, es un estado emocional necesario para la adaptación del organismo al medio. Biológicamente, es un mecanismo de supervivencia y de defensa. Evolutivamente, es un complemento y una extensión de la función del dolor. Es decir que no solo es normal y útil, sino también crítico para la supervivencia. En otras palabras, estamos aquí gracias a que el miedo ha permitido que nuestra especie enfrente un peligro tras otro durante miles de años.

Aquí viene lo más importante: culturalmente, el miedo puede formar parte del carácter de la persona. Se puede, por tanto, aprender a temer a algo, y también se puede aprender a no temerle. Esto último fue lo que me salvó el día.

Entendí también que es una emoción que puede estar conectada con el pasado o con el futuro. Hacia el futuro, por la incertidumbre de enfrentar algo desconocido. Hacia el pasado, cuando busca evitar repetir algo ya vivido. En mi caso siento que es una mezcla entre evitar repetir el dolor que sufrí y la incertidumbre de nadar por primera vez en aguas gélidas. Según eso, más que tratar de suprimirlo o pretender que no lo sientes, la clave está en que ese miedo no te paralice y por el contrario enfrentes la situación en modo de alerta explotando tus capacidades al máximo nivel.

 

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Mauricio Salazar

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