Atravesando el Tominé

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Dos atletas cundinamarqueses nadaron durante más de seis horas para completar los 18 kilómetros de largo que tiene el embalse del Tominé.

Con el agua a una temperatura promedio de nueve grados centígrados, cielo despejado y 18 kilómetros por delante, Alejandro Rivas y Santiago Lozano se sumergieron en las aguas del embalse del Tominé. En el evento denominado Leyendas del dorado 20k dos deportistas buscaban atravesar nadando por primera vez en la historia el embalse, desde Guatavita hasta Sesquilé.

El entrenamiento empezó cuatro meses atrás, cuando Rivas consiguió el permiso para realizar sus entrenamientos de natación en las aguas del embalse. Pero el camino hacia la hazaña empezó mucho antes. Santiago Lozano es entrenador de natación y deportista del Instituto Municipal de Recreación y Deporte de Chía. Ha practicado deporte desde los tres años y se ha especializado en la natación en piscina.

Alejandro, en cambio, hace apenas cuatro años corrió por primera vez 15 kilómetros en una carrera de atletismo, y desde ahí nunca paró. En febrero de este año se convirtió en el mejor colombiano en terminar el Ultraman de Florida, una de las competencias de triatlón más importantes del mundo, y se clasificó al Ultraman World Championships.

Juntos son entrenadores del equipo Great Warriors y, en medio de su trabajo, fue Alejandro quien llevó a Santiago a nadar en aguas abiertas. En uno de sus entrenamientos, les pareció buena idea intentar nadar los 18 kilómetros que tiene de largo el embalse y le pusieron una fecha a su reto.

A las 6:30 de la mañana dieron la primera brazada. Las condiciones climáticas no pudieron ser más favorables. “Los diez primeros kilómetros fueron cómodos, porque no estaba venteando”, comenta Alejandro mientras recuerda que tuvieron que modificar sus planes para el recorrido. Los últimos kilómetros del embalse están protegidos por la Empresa de Energía de Bogotá, quienes no autorizaron la utilización de ese tramo para el evento. Tendrían que cubrir esa distancia volviendo por donde venían.

En el kilómetro 13 marcaron su punto de retorno, se detuvieron durante un par de minutos para hidratar y a planear los kilómetros que faltaban. Decidieron terminar por separado, para no afectar el ritmo en el nado de su compañero. Santiago estaba sentado a la orilla de una pequeña isla en medio del embalse, sacó una sonrisa para despedir a Alejandro, que arrancaría primero porque iba con más fuerza. “Duro, cuchito. Duro”, le dijo Santiago antes de verlo partir.

Cinco kilómetros más de regreso les permitieron completar la distancia total que tenían pensada inicialmente hasta Sesquilé. El viento que antes les favorecía, ahora les exigía mayor potencia en cada brazada y hacía más lento su progreso. “Fue un infierno”, en palabras de Alejandro. Pero, ya estaban cerca de conseguirlo.

Ahora se habla con tranquilidad sobre los momentos en los que ambos quisieron parar. El apoyo mutuo y el de las personas que los acompañaban en lancha los empujaba hacia el kilómetro 18. El oleaje que hay dentro del cuerpo de agua genera condiciones similares a las del mar y lleva al cuerpo a un esfuerzo incomparable.

Las jornadas de entrenamiento nunca superaron los 14 kilómetros. Sin embargo, la experiencia de otras competencias les ha enseñado a manejarse psicológicamente cuando su cuerpo está en el límite. Alejandro, por ejemplo, corrió por primera vez en su vida 84 kilómetros para el último día de competencia del Ultraman de Florida. “Son cosas más mentales que físicas”, dice sobre esos momentos en que parece que el cuerpo no da para más.

Sobre las seis horas en el cronómetro, Alejandro fue el primero en terminar el recorrido. Después llegó Santiago. Era un hecho. A la una de la tarde del 12 de octubre, Alejandro Rivas, de Cajicá, y Santiago Lozano, de Chía, se convirtieron en los primeros atletas en cubrir el largo del embalse del Tominé nadando.

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