A Carlos Daniel Serrano nada le impide ganar

El santandereano, quien fue figura en Mundial de Paranatación, sueña con algún día ser el Michael Phelps de la natación paralímpica. Desde 2013 se convirtió en uno de los deportistas colombianos con más éxitos.

Carlos Daniel Serrano soñaba con ser boxeador.

Carlos Daniel Serrano soñaba con ser boxeador o luchador, pero siempre que quiso incursionar en alguno de esos deportes de combate tuvo algún inconveniente. Por complacer a su familia, hace cinco años, aceptó tomar unas clases de natación con un profesor personalizado, sin pensar que en las piscinas encontraría su pasión.

Aunque sufre de acondroplasia, un trastorno que ocasiona el tipo más común de enanismo, Carlos Daniel pudo demostrar rápidamente su potencial al sumergirse en el agua. Y desde 2013 se convirtió en uno de los deportistas paralímpicos colombianos con más éxitos. Ha ganado títulos en múltiples eventos internacionales, entre ellos los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro y el Mundial de Paranatación, en México, en donde esta semana ha conquistado cuatro medallas de oro y una de bronce.

Primero se impuso en la prueba de los 100 metros pecho masculino SB7, con un tiempo de 1:17.11. Después se subió a lo más alto del podio en los 50 metros mariposa S7, con una marca de 30.94 segundos. También había ganador en los 50 y los 100 metros libres. Como si fuera poco, en las jornadas previas había sido cuarto en los 400 metros libres S7.

Este jueves Carlos Daniel y sus compañeros de la selección de Colombia cerrarán su participación en el evento con las pruebas de los 200 metros combinados y los 50 metros libres. Claro que Carlos Daniel no siempre fue un campeón en el agua. De niño sentía miedo cada vez que lo llevaban a algún paseo de río, de los muchos que hay cerca de Valledupar, cuidad en la que vivió.

Ese miedo fue su principal motivación cuando aprendió a vencerlo y comenzó a sentirse cómodo con el agua al cuello. Ya comenzaba a destacarse en las competencias locales cuando Luis Carlos Calderón le propuso que se dedicara de lleno a la natación, pues vio en él las condiciones necesarias para llegar a la cumbre del deporte paralímpico.

De ahí en adelante todo ha sido alegría. Eso sí, consecuencia de mucho entrenamiento, disciplina y dedicación. El año pasado tocó el cielo con las manos. En sus primeras paralimpiadas participó en seis pruebas y obtuvo tres medallas (una de oro, una de plata y una de bronce), impuso un nuevo récord mundial y en las otras tres modalidades finalizó cuarto, un balance espectacular que le valió para ser considerado como el segundo mejor deportista paralímpico del mundo.

“Vamos a ver cómo programamos el nuevo ciclo rumbo a Tokio 2020, porque mi idea es seguir dándole triunfos a Colombia, entrenar duro y seguir mejorando mi registros”, asegura, sin olvidar que quiere “estudiar algo que tenga que ver con sistemas o con administración deportiva, para ir preparándome para la vida cuando deje de competir”, algo que al parecer será dentro de muchos años, pues es un hombre riguroso en su cuidado físico. 

Está clasificado como deportista clase S7, categoría en la que compiten los nadadores que miden entre 137 y 148 centímetros. “Quiero ser el Michael Phelps de la natación paralímpica”, un objetivo complicado dada la calidad y trayectoria de su ídolo, pero no imposible para un hombre de su mentalidad y dedicación.