Colombia, mirando hacia el futuro en estos Juegos Suramericanos

La delegación nacional apuesta por la juventud en las justas que se están realizando en Cochabamba, Bolivia. El objetivo para esta edición es cerrar la brecha con Brasil, potencia de la región.

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Jesús Miguel De La Hoz
30 de mayo de 2018 - 02:00 a. m.
Ana Edurne Camacho en compañía de Fabián Puerta, abanderado de Colombia en Cochabamba 2018. / COC
Ana Edurne Camacho en compañía de Fabián Puerta, abanderado de Colombia en Cochabamba 2018. / COC
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Cochabamba abrió sus puertas al continente. La ciudad boliviana, reconocida por su potencial minero, cambió su cara para acoger los XI Juegos Suramericanos. Remodelaciones y algunas nuevas construcciones para un total de 15 escenarios con los que se recibe a los deportistas de 14 delegaciones. La Villa Tunario, en la que se construyeron una piscina, una cancha de fútbol y una de tenis; la Villa Suramericana, que está conformada por apartamentos, una pista atlética y el coliseo; además de las piscinas de carreras, clavados y natación artística, la pista de BMX con dos partidores (challenger y pro) y el velódromo, son algunas de las obras que le dieron un nuevo aire a la capital del departamento que lleva el mismo nombre.

Colombia, sin algunos de sus máximos exponentes a nivel mundial, como Caterine Ibargüen, Mariana Pajón o Éider Arévalo, comenzó con pie firme su participación en estas justas. La apuesta de la delegación nacional es la juventud, que a la vez se convierte en un medidor de cómo se está trabajando la reserva deportiva en el país y quiénes pueden ser a futuro el recambio generacional en diversas disciplinas. “En levantamiento de pesas hay un relevo importante, hay muchachos que se ven con buena proyección. En patinaje también hay jóvenes muy buenos, al igual que en canotaje o en judo. La mayoría de estos deportistas están alcanzando su alto rendimiento”, le dijo a El Espectador Ana Edurne Camacho, jefa de misión del grupo que representa al país.

Son varios aspectos los que influyen en el tema de mejorar el rendimiento en el deporte. Aunque aún hay falencias, las federaciones y las ligas han trabajado incansablemente para superarse año tras año, algo que se ve reflejado en los Juegos Nacionales, en los que existe una disputa cerrada entre tres grandes potencias como Antioquia, Valle y Bogotá. Seguidas, dos escalones por debajo, por otras como Bolívar, Boyacá o Santander. “En la actualidad existe más inversión en los atletas regionales y esto se ha visto traducido en resultados, mejor preparación y que los deportistas no solo tengan ayuda de un médico, sino también de nutricionistas y fisioterapeutas. Lo que hace que haya una atención integral y hace que mejore su rendimiento”.

Por esta razón, Ana Edurne Camacho tiene claro que a pesar de las bajas de algunos experimentados, el objetivo principal de Colombia para estas competencias es acortarle la distancia en medallas de oro a Brasil, que hace cuatro años en Santiago de Chile fue amo y señor de los Juegos Suramericanos. Los ganó con 110 preseas doradas contra 53 de la delegación nacional. Una ventaja aplastante. “De acuerdo con la expectativa de participación de este año, estamos hablando de que más o menos vamos a estar a una diferencia de 16 medallas. Son expectativas. Es lo que queremos, por lo que estamos apostando; es como nos hemos estado preparando con cada uno de los deportistas”, resaltó.

Son 465 atletas los que representan al país en estas justas. Y según Camacho, los deportes que más pueden aportar en la tabla de medallería son arquería, canotaje, levantamiento de pesas, atletismo, boxeo, patinaje y squash. Existe una aspiración a 87 preseas doradas, 90 de plata y 81 de bronce para esta edición de los Suramericanos. “Esa expectativa parte desde el trabajo metodológico, de acuerdo con el seguimiento que se les ha hecho a los deportistas y teniendo en cuenta que Brasil ha mermado un poco su nivel, al igual que Venezuela”.

Colombia empieza a mirar al futuro. Quiere ir más allá de Caterine Ibargüen, Mariana Pajón o Francisco Mosquera. Apuesta por los jóvenes para que se codeen con grandes figuras del deporte suramericano y así se vayan quitando el miedo escénico y tomen experiencia para futuras competiciones. En la juventud está el futuro y si se nutre con trabajo, dedicación y empeño, los resultados aparecerán con el tiempo. Por eso estos Juegos Suramericanos, aunque son un paso más en ese largo camino a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, también pueden convertirse en uno vital para ir mirando el proyecto rumbo a París 2024.

@J_Delahoz

jdelahoz@elespectador.com

Por Jesús Miguel De La Hoz

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