Este viernes será la Inauguración

Comienza la fiesta del deporte colombiano

Del 15 noviembre al 8 de diciembre, Cartagena será sede de los XXI Juegos Nacionales y los V Juegos Paranacionales, la cita atlética más importante de nuestro país.

Cartacho es la mascota de los Juegos Nacionales de Bolívar 2019. Mindeporte

Al lado de la Torre del Reloj de Cartagena, una de las entradas de la Ciudad Amurallada, un hombre de piel tostada por el sol, que no suda a pesar de la canícula asfixiante, guía a un grupo de turistas hasta los pies de la estatua de Pedro de Heredia, fundador de la ciudad. Antes de comenzar la retahíla histórica que repite cada día, de contar que durante cien años hubo un puente levadizo que comunicaba la ciudad histórica con el barrio Getsemaní y que una vez cerrado, a las 9:00 p.m., solo se abría al amanecer, el personaje de anteojos cuadrados suelta una frase armoniosa: “Bienvenidos a la sede de los Juegos Deportivos Nacionales”.

Quizá la emoción de Odasir Fontalvo se deba a que durante los diez años que lleva repitiendo que a Cartagena la han intentado destruir hace cuatro siglos, nunca les dijo a las gentes de fuera que las justas más importantes de nuestro país tendrían cabida en una población en la que, para él, conviven el pasado, el presente y el futuro en un equilibrio variable. Faltaban quince años para que Odasir naciera cuando Cartagena fue sede de los Juegos, en 1960. Y cuando se realizó la decimocuarta edición, en 1992 (de manera conjunta con Barranquilla y Santa Marta), tenía 17 y se la pasaba con sus amigos jugando en las playas de Crespo.

Ahora, cuando los cartageneros dicen que serán los mejores Juegos de la historia, Odasir pidió el 24 de noviembre para ver la final de béisbol en el estadio 11 de Noviembre, que adoptó el nombre de Abel Leal en homenaje al histórico jonronero de finales de los años 60 y principios de los 70. Por trabajo no estará hoy en la inauguración en el estadio Jaime Morón León, la primera de la historia que se hará de manera conjunta (Nacionales y Paranacionales), tampoco en la pelea por el oro en el softbol masculino (30 de noviembre) y mucho menos en los siete días en los que habrá boxeo en la unidad Rocky Valdez. Eso sí, tratará de escaparse al complejo acuático Jaime González para ver una que otra prueba, pues de niño siempre quiso aprender a nadar estilo mariposa.

“Les cuento a los visitantes que en el bicentenario de nuestra independencia, Cartagena, la ciudad que luchó tanto por quitarse el yugo español, recibirá a los mejores deportistas de Colombia. Y que si tiene la posibilidad no se queden sin ir a alguna competencia. Espero que mi señora y mis hijos se contagien como lo estoy yo”, concluye no sin antes señalar un pin que tiene en su camisa con la imagen de Cartacho, un guacamayo verde limón diseñado por Maritza Buelvas, mascota oficial del certamen (en el aviario nacional solo hay un ejemplar de esta especie en peligro de extinción).

Al frente de la Catedral de Santa Catalina de Alejandría un grupo de cinco palenqueras, con los colores de la bandera de Bolívar en sus largos y alegres vestidos, les piden a quienes se quieren tomar fotos con ellas que no digan whisky, para emular una sonrisa, sino que repitan Juegos. Y mientras ellas posan con sus platones repletos de frutas, tres jóvenes, dos de ellos con guitarra, les cantan a unos alemanes que van en una carroza y sorprendidos no tienen de otra que impregnarse y seguir con las palmas el ritmo de una fiebre que se llama Juegos Nacionales: “Bienvenido a Cartagena, donde están las cosas buenas, donde hay sol, playa y arena, y el deporte siempre reina”.

Se prende el pebetero

Hace siete días, en otra tierra con aires independentistas como el Puente de Boyacá, la llama de los Juegos Nacionales se encendió y empezó una travesía que culmina hoy, cuando el fuego llegue hasta el pebetero oficial del evento. Luego de recorrer 824 kilómetros, de pasar por Magangué y Carmen de Bolívar, también por Arjona y Turbaco, el símbolo del deporte descansará durante tres semanas en el estadio Jaime Morón. Por ahora no se sabe quién será el encargado de portar la antorcha hasta su destino final, pero se habla de que lo hará un emblema del deporte bolivarense. La sorpresa se quiere mantener hasta el final.

En total serán más de 6.000 participantes, de 33 delegaciones, compitiendo en 51 disciplinas y desfilando por la pista atlética del Jaime Morón.

La Heroica —llamada así por resistir 105 días de ataques y hambrunas en 1815, luego del cerco que comandó Pablo Morillo para reconquistar la primera ciudad de Colombia que se declaró independiente de la Corona española (1811)— está lista para albergar a los mejores atletas de nuestro país y conocer quién se quedará con la corona de los Juegos que ganó hace cuatro años la delegación de Antioquia, con Bogotá como escolta.

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Camilo Amaya - Enviado especial a Cartagena

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