Cuando el deber con la patria está por encima del deporte

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A propósito de Son Heung-Min, quien se regresó a su país para prestar servicio militar, estos son algunos atletas que también se enrolaron en su momento.

Hay momentos en los que es necesario dejar el deporte al lado y meterse en el hábito de la realidad, y olvidar lo que se hace a diario para hacer otras cosas, como por ejemplo, enrolarse en el Ejército bien sea por una guerra o para ayudar en instantes de crisis. Hace unos días, Son Heung-Min, jugador de Tottenham, dejó Londres para viajar a Corea del Sur y ponerse a disposición de las Fuerzas Militares para dar una mano en la contención del COVID-19 y, de paso, aprovechar para prestar su servicio militar mientras no haya fútbol en Inglaterra.

En cuanto a los ejemplos está el Batallón Fútbol de Inglaterra, un contingente integrado por jugadores durante la Segunda Guerra Mundial. También, del otro bando, el boxeador Max Schmeling y el El barón von Cramm, uno de los grandes tenistas alemanes, opositores al régimen Nazi y que fueron obligados a combatir.

Viniendo más al presente aparece John Toro, ex seleccionador de baloncesto de Puerto Rico y quien tuvo que ir a la Guerra de Vietnam y Pat Tillman, jugador de fútbol americano que luego del ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 dejó su carrera (rechazó una oferta de los Cardinals por 3.5 millones de dólares), se enlistó e hizo parte de la invasión a Irak y Afganistán, donde murió el 22  de abril de 2004 en causas que no se esclarecieron.

Los Estados Unidos se han caracterizado por motivar a grandes atletas ha que hagan parte de sus filas militares. Rocky Bleier, de los Steelers de Pittsburgh, estuvo en Vietnam, hizo parte de un escuadrón que despejaba campos minados e incluso fue herido en un muslo cuando su escuadrón fue emboscado y perdió parte de su pie derecho en una explosión, algo que no le imposibilitó para regresar a la NFL.

Tim James, por su parte, hizo parte de los Heat de Miami, los Hornets de Charlotte y los 76ers de la NBA. Se enlistó y estuvo en Irak. “No olvido el día que sentí un bombardeo enemigo. No encontraba mi arma y sentí tantos nervios que me paralicé por unos segundos. Un compañero me ayudó y ya con la cabeza fría reaccionamos al ataque”, diría en entrevista con el New York Times.

Pero así como la gran mayoría no rehusó a enrolarse, hubo otros, como Mohamed Alí, que se negaron de manera rotunda a ir a un combate bélico injustificado. Y por eso fue que uno de los boxeadores más grande de la historia de los Estados Unidos casi deja de pelear, por la batalla con su país, por no querer ir a Vietnam.

De hecho, en 1967 le quitaron su título mundial de pesos pesados por no querer enlistarse. El 28 de abril de ese año Alí llegó a una centro de entrenamiento en Houston y cuando el oficial lo llamó a dar un paso adelante se quedó quieto, inerte. La ofensa pasó a otros niveles y la influencia de unos pocos hizo que le suspendiera la licencia de boxeador. Además, lo condenaron a cinco años de prisión y una multa de 10 mil dólares.

La sociedad norteamericana, tan crítica con él y sus actitudes, entendió que lo que pasaba en Vietnam era un despropósito y lo apoyó en sus charlas por todo el país mientras pagaba la condena con libertad bajo fianza.  Y después de tantas apelaciones, cartas y demás, pudo pelear de nuevo en octubre de 1970 y a los cuatro años recuperó su título tras vencer a George Foreman en Zaire.

Mohamed Salah por poco deja el fútbol

Cuando el egipcio estaba en Chelsea, con 21 años, el permiso especial para vivir en Londres estaba próximo a finalizar. Además, por esa época, un funcionario del Ministerio egipcio se enteró que el delantero no había prestado servicio militar por lo que debía regresar a su país. Luego de varios intentos, de negociaciones y de estar con las maletas empacadas, la hoy estrella de Liverpool logró convencer que su papel era más importante con la pelota que con un arma y podría ayudar más a Egipto de esa manera.

“Pensé que mi carrera había terminado porque ese servicio puede durar de uno a tres años”, reconocería más adelante el goleador del conjunto de Anfield Road.

Historias diferentes, caminos similares. La anterior fue una pequeña lista de quienes quisieron o tuvieron, o hasta se negaron para estar con las Fuerzas Militares cuando el instante se los pidió.

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