Dramáticas imágenes de atleta keniata que se desvaneció en maratón de Varsovia

El video de tres minutos es apenas una muestra de lo que sufrió Recho Kosgei durante una carrera en Polonia.

Recho Kosgei, atleta keniata.

Dar hasta la última gota de sudor. Dejar el alma en el campo. Esas son las consignas de los deportistas cada vez que afrontan un reto. Se entregan por completo por cumplir sus objetivos. Nada los frena, llevan el cuerpo hasta el límite del agotamiento tanto físico como mental, de tal manera que el cuerpo simplemente se revela. Deja al atleta sin fuerzas como si estuviera atado de manos y pies. Las órdenes que dicta el cerebro y las ganas del corazón no son escuchadas por las piernas, que parecen tener vida propia y se niegan a levantarse, a dar un paso más. En las maratones (carreras de 41 kilómetros) es donde más se ve el esfuerzo sobrehumano. Muchos atletas han sufrido los efectos de la deshidratación y el cansancio absoluto. En el maratón de Varsovia, Polonia, lo tuvo que vivir en carne propia la corredora keniata Recho Kosgei.

La atleta estaba ganando la competencia sin mayores complicaciones. Solo le faltaban 800 metros para llegar a la meta, pero las piernas le fallaron y se desplomó. Fueron seis minutos, que parecieron horas, los que duró sobre el asfalto la keniata tambaleándose. Iba de un lado al otro sin poder tomar rumbo. Intentaba ponerse en pie, pero no podía. Cada intento terminaba con la atleta en el suelo. Sucedió una y otra vez. Nadie de la organización le prestó auxilio. Estuvo sola en este punto del recorrido meciéndose a un lado y al otro como una hoja ante fuertes ráfagas de viento.

Pasó la etíope Bekelu Beji, casi un minuto y medio después, y no se inmutó. Pasó de lado sin desviar la mirada, como si Kosgei fuera un adorno más del trazado. Ganó la carrera con un tiempo de dos horas y 35 minutos. Mientras pasaban hombres y mujeres por su lado y el público miraba sin reacción los intentos fallidos de la keniata para ponerse de pie. El eslovaco Marek Hladik dejó de lado la competitividad y se puso el traje de ser humano. Se detuvo para ver el estado de la mujer, pero no pudo ayudarla.

Las cámaras solo se dedicaron a grabar, no apareció nadie, más que el atleta, en los tres minutos de duración del video. Eso hizo que los organizadores de la prueba fueran criticados severamente. Sin embargo, se defendieron argumentando que sólo aplicaron el reglamento de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), ya que en el caso de que la hubieran asistido la atleta hubiera sido descalificada.

“Kosgei se encontraba consciente y su vida no corría peligro. Ella misma indicó que seguía tratando de reincorporarse para seguir”, expresaron en un comunicado. “Mientras ella luchaba por ponerse de pie había un vehículo oficial detenido monotorizando la situación hasta que llegó la ambulancia”, agregaron. Finalizada la carrera, el entrenador de la atleta del Volare Sports Team explicó que la causa de lo sucedido pudo estar en que Kosgei no pudo hidratarse en los avituallamientos distribuidos en los puntos kilométricos 30, 35 y 40. Por su parte, la protagonista de esta historia con un final que parecía que iba a ser todo menos feliz explicó que “me sentía muy fuerte a lo largo de toda la carrera, pero no recuerdo que pasó al final”.