Éider Arévalo, a toda marcha

Con apenas 24 años, este andarín bogotano se convirtió en el mejor del mundo al ganar la prueba de los 20 kilómetros en Londres. Por eso es candidato al premio de El Deportista del Año de El Espectador y Movistar 2017

Nacido en Bogotá, pero huilense de crianza, Eider Arévalo celebra emocionado su título mundial de marcha 20 kilómetros, en Londres. / AFP

Tenía nueve años cuando participó en su primera competencia. Era una prueba de atletismo entre niños de varios colegios de Pitalito, Huila. Éider Arévalo tuvo que insistirle mucho a su madre, Jenny Truque, para que le diera permiso de inscribirse.

Por eso sus primeros años en el deporte transcurrieron en las pistas. Hasta que un día disputó un evento de marcha y lo ganó.

Aunque la técnica era muy diferente, pues la regla de oro es que nunca los dos pies pueden estar en el aire simultáneamente, se adaptó rápidamente a la zancada corta y comenzó a ser cada vez más veloz.

A los 14 años se radicó en Bogotá, con el objetivo de encontrar oportunidades, pues no quería seguir trabajando en construcción y tenía el sueño de dedicarse de lleno al deporte, pasión que adquirió en las clases de educación física de su colegio.

Una familiar, Teresa Gómez, fue quien le abrió las puertas y se convirtió como en una madre. Estaba pendiente de que nada le faltara. Que tuviera qué comer. Que durmiera bien. Que la ropa estuviera limpia.

En la capital, Arévalo conoció a Fernando Rozo, quien sería la persona que más lo marcaría en su carrera deportiva. “Si no quieres sufrir, no puedes ganar”, le repetía constantemente. Y esas palabras quedaron grabadas en su cabeza.

Su primer gran título fue en 2009, en los 5 kilómetros marcha de los Juegos Intercolegiados, en Armenia. Increíblemente, con poca experiencia, se arriesgó a decir que su gran objetivo sería la clasificación a los Olímpicos de Londres 2012. Una tarea bastante complicada, pero que consiguió con mucho esfuerzo.

Siendo campeón suramericano, panamericano y mundial de los 10 kilómetros marcha juvenil, Éider Arévalo tenía planeado empezar la preparación de los 20 kilómetros a finales de 2011, pero cuando su entrenador llegó de los Juegos Panamericanos de Guadalajara le cambió los planes y le dijo que seguirían con 10.

Si embargo, el 21 de enero de 2012 todo cambió, pues ese día el huilense Fernando Rozo falleció, a los 44 años de edad, consecuencia de un accidente cerebral.

El profesor Enrique Peña se encargó de Éider, quien finalmente participó en los 20 kilómetros marcha en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, obteniendo el puesto 20, que lo motivó a seguirse preparando.

Sagradamente entrena a doble jornada de lunes a viernes y practica una vez los sábados y los domingos, casi siempre en la pista de la Unidad Deportiva El Salitre o en el parque Simón Bolívar de Bogotá.

En mayo de 2010 ganó medalla de oro en la Copa Mundo que se disputó en Chihuahua, México. Luego llegaron sus dos títulos en mundiales juveniles: En Saransk, Rusia, y Barcelona, España.

En los Olímpicos de Río 2016 terminó en la casilla 15 y este año se consagró definitivamente al coronarse en los 20 kilómetros del Mundial de Atletismo de Londres. Esa medalla de oro fue la sexta en la historia del atletismo colombiano, tras cuatro de Caterine Ibargüen (dos oros, un bronce y una plata) y una de Luis Fernando López.

Esa victoria es la que convierte a Éider Arévalo en uno de los firmes candidatos al premio del Deportista del Año de El Espectador y Movistar 2017, que se entregará el próximo lunes 4 de diciembre en el Centro de Negocios y Eventos Connecta, al occidente de Bogotá.