Éider Arévalo ya tiene casa propia

El gobierno nacional le entregará este miércoles al atleta bogotano las llaves de un apartamento en el proyecto Ciudad Verde, en Soacha, como premio por haber logrado el título en los 20 kilómetros marcha del Campeonato Mundial de Londres 2017.

Éider Arévalo, campeón mundial de marcha.AFP

El sueño de tener casa propia se le cumplió al marchista colombiano Éider Arévalo, campeón mundial de la prueba de los 20 kilómetros marcha en Londres 2017. 

El bogotano de 24 años, criado en Pitalito, Huila, recibirá una vivienda nueva ubicada en el megaproyecto Ciudad Verde, unidad Astromelia, en el municipio de Soacha, tal y como lo habían prometido el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, y el Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, Camilo Sánchez Ortega.

La ceremonia de entrega de las llaves del apartamento se llevará a cabo este miércoles en la Casa de Nariño y en un reconocimiento del Gobierno Nacional y la constructora Amarillo a la impecable carrera del marchista, que además fue campeón mundial juvenil.

Arévalo comenzó en el atletismo participando en la velocidad, pero luego de unos Juegos intercolegiados, en los que participó y ganó en la competencia de marcha, decidió dedicarse de lleno a este tipo de pruebas en las que la técnica es muy diferente, pues la regla de oro es que nunca los dos pies pueden estar en el aire, siempre debe haber un apoyo. Rápidamente adaptó su zancada corta y comenzó a ser cada vez más veloz.

A los 14 años abandonó Pitalito para radicarse en Bogotá, ciudad en la que había nacido, pero con apenas meses fue llevado a vivir al departamento del Huila, el cual Éider considera como su tierra. Entonces conoció a Fernando Rozo, quien sería la persona que más lo marcaría no sólo en su carrera deportiva, sino en su vida. “Si no quieres sufrir, no puedes ganar”, le repetía constantemente Rozo. Y esas palabras se le quedaron grabadas en su cabeza. Con tan sólo un año de trabajos en Bogotá llegarían los resultados.

Su primer título fue en 2009, en los 5 kilómetros marcha de los Juegos Intercolegiados en Armenia. Luego fue campeón suramericano, panamericano y mundial de los 10 kilómetros marcha en la categoría juvenil. Su camino de éxitos tuvo un obstáculo en 2012, tras la muerte de Rozo, quien sufrió una parálisis cerebral y falleció, a los 44 años de edad.

La vida siguió y el profesor Enrique Peña se encargó de Éider, quien finalmente participó en los 20 kilómetros marcha en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, obteniendo un puesto 20, que lo motivó a seguirse preparando. Sagradamente entrena todos los días sin descanso, con doble jornada de lunes a viernes y una sesión de entrenamientos los sábados y domingos, en la pista de la Unidad Deportiva El Salitre y en el parque Simón Bolívar de Bogotá. Gracias a los 2.600 metros de la capital ha adquirido capacidades que le están dando resultados en los eventos en los que ha participado.

El título mundial de mayores

Su primer gran triunfo como marchista fue en mayo de 2010, cuando ganó medalla de oro en la Copa Mundo que se disputó en Chihuahua, México, registrando un nuevo récord nacional, con un tiempo de 42 minutos y 13 segundos. Luego llegaron sus dos títulos en mundiales juveniles: En Saransk, Rusia (41 minutos y 17 segundos) y en Barcelona, España (40 minutos y 9 segundos).

A pesar de los logros, el trabajo no se ha negociado y en Río 2016, sus segundos Juegos Olímpicos, terminó en una honorable casilla 15, lo que lo motivó a seguir entrenando para acercarse a los mejores del mundo.Y el año pasado recogió su gran premio. En el Mundial de Atletismo de Londres registró una marca de 1h18:53 en los 20 kilómetros marcha y se colgó su primera medalla de oro en unas justas de este nivel. Fue la sexta en la historia del atletismo colombiano tras cuatro de Caterine Ibargüen (dos oros, un bronce y una plata) y una de Luis Fernando López.

Copn esa victoria no solamente cumplió un sueño, sino que hizo posible otro, tener casa propia. Este miércoles, al lado de su familia, recibirá las llaves de su nuevo hogar y volverá a llorar de felicidad como lo hizo en Londres. Todo su esfuerzo, definitvamente, ha valido la pena.