El calvario de la clavadista brasileña Ingrid Oliveira: "Fui acosada y recibí pornografía"

La deportista, quien fue noticia a nivel mundial por tener relaciones sexuales con el remero Pedro Goncalves en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, contó su versión de aquel escándalo.

Ingrid Oliveira, clavadista brasileña.AFP

Los Juegos Olímpicos son el anhelo de todo deportista. Un sueño que requiere de muchas lágrimas y sudor. Ingrid Oliveira llegó a las justas que se disputaron en Río de Janeiro en 2016 con mucha ilusión. Era una de las candidatas, junto con su compañera Giovanna Pedroso, para pararse en lo más alto del podio en la prueba sincronizada de trampolín tres metros. No obstante, la combinación entre juventud y atracción mutua que tenía con su compañero de delegación, Pedro Henrique Goncalves, la llevaron a hacer lo que cualquier ser humano haría: tener relaciones íntimas. Algo que ahora recuerda como un error que marcó su carrera.

En la noche del 5 de agosto de 2016, el mundo posó sus ojos sobre Río de Janeiro por la inauguración de las justas. Un ambiente de festividad y luces. Una vez finalizada la ceremonia la clavadista arregló un encuentro en la habitación de la villa olímpica con Goncalves, remero de la selección brasileña. Ambos se habían conocido en los Juegos Panamericanos que se disputaron en Toronto (Canadá), un año atrás y aunque existía un gusto, el vínculo se restringía únicamente a las redes sociales.

Después de esa noche, el encuentro de los deportistas se dio a conocer a la luz pública. Salieron críticas y señalamientos. La que más sufrió fue Oliveira, a quien tildaron de irresponsable por supuestamente haber tenido sexo el día antes de la competencia, algo que no fue así puesto que recién vio acción en la prueba de salto sincronizado 10 metros, el 9 de agosto, cuatro días después. Los medios hablaron de una "maratón sexual" y de su expulsión de la delegación, algo que no sucedió puesto que volvió a competir el 17 de agosto en las eliminatorias de 10 metros individuales. Con todos los focos sobre ella y el sinfin de sensaciones, finalizó en la última posición.

"No eché a nadie de la habitación y no me expulsaron de los Juegos. Lo que hice estuvo mal y soy consciente de ello. Me torturé mucho pero me di cuenta de que el trato que recibía no era justo", recuerda casi tres años después de lo sucedido la clavadista. "Me acosaron. Recibí pornografía. Recibí ofertas sexuales. Perdí trabajos. Fui atacada por periódicos de todo el mundo", añadió la brasileña, en el portal brasileño UOL.

Oliveira recordó el momento del encuentro: "nos encontramos y empezamos a hablar y al final quisimos algo más. Antes de la ceremonia de apertura hablé con mi compañera de habitación para ver si podía llevarlo allí. Me dejó", dice. Sin embargo, dentro de la Villa Olímpica no fue la única en tener relaciones sexuales. Es algo común, el único problema fue que el de ella salió a la luz pública. "Tendrías que haber visto el número de preservativos que repartieron. ¿Qué eran, para hacer globos? Bolt se llevó a una chica sin acreditación a la habitación y hubo gente que hizo Tinder para ligar. Pero esos casos no se filtraron".

El trato que recibió fue diro, injusto. "En Wikipedia me definieron como 'la niña que hizo pértiga'. Escribieron historias que no viví. Todo porque soy una mujer que tiene sexo. En mi Instagram, además de insultarme mucho, escribieron cosas asquerosas. Sin contar la cantidad de fotos de desnudos que me mandaban por mensaje privado. Hubo uno que hasta me preguntó: '¿Cuánto cobras por tener sexo conmigo?' Qué rabia. Entraba en el Instagram de Pedro y no había ofensas. Era: 'Felicitaciones, eres un crack", afirmó.

Ese sueño de competir en los Juegos Olímpicos se convirtió en una pesadilla. Sus días en la Villa Olímpica fueron una tortura. "Salía solo una vez al día, para tomar el desayuno. O si mi entrenamiento era por la tarde para almorzar", dice. "La historia fue distorsionada y yo quería contar mi verdad, pero mi entrenadora me decía que ya lo iban a olvidar. Pero nunca fue olvidado", añade. 

Con Giovanna Pedroso nunca más volvió a hablar. Con el paso del tiempo se fue perdiendo la relación con su compañera de saltos, no obstante, aclara que ella no fue quien filtró la información a la prensa. Sabe quién lo hizo, pero no dirá quien fue. Por su parte, el remero Pedro Goncalves siempre estuvo con ella y la animó en todo momento. Todo esto dejó marcas en Oliveira: le costó volver a relacionarse con otra persona, porque tenía miedo de que creyeran que "era una chica fácil". 

Ahora, de a poco, rearma su vida. Es novia de Gabriel, con quien se conocía de antes. Y espera dejar todo lo sucedido en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en el pasado, enterrarlo y retomar la confianza, que la sociedad y los medios le aplastaron.

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Redacción deportes

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