El lamento de un campeón: hace 42 años Pambelé perdió su título Mundial contra Benítez

En un combate, que se llevó a cabo en el estadio Hiram Bithorn de Puerto Rico, el boxeador colombiano cayó por decisión dividida ante el joven puertorriqueño, que en ese entonces tenía 17 años.

Kid Pambelé defendió en diez oportunidades el título de peso welter. En su undécimo combate cayó con el puertorriqueño Wilfredo Benítez. Archivo

Con serenidad, aplomo y calma Antonio Cervantes Kid Pambelé se tomaba las peleas. El monarca de las 140 libras cada vez que subía al cuadrilátero dejaba una estela de grandeza realmente impresionante. La frialdad para hacerle frente a las situaciones confundía a propios y extraños. Era un peleador como pocos, el más grande en la historia del peso welter. Pegaba tan recio con la derecha como con izquierda. Pero lo que más amedrentaba a sus adversarios era verlo trabajar en la combinación de golpes con ambas manos y la rapidez con la que se desplazaba sobre el ring.

En la noche del 6 de marzo de 1976 llegó con un registro de 65 peleas, de las cuales había ganado 55, 28 de ellas por la vía del nocaut y en sus últimas 19 presentaciones, 15 veces había liquidado a sus rivales antes del límite y solo cuatro le habían llegado al final de la pelea. Así las cosas, el combate por el título contra el joven de 17 años Wilfredo Benítez parecía inclinarse a favor del boxeador colombiano. El puertorriqueño era un pugilista -en ese entonces- casi que desconocido. Sin embargo, con una estatura y un alcance envidiable. Inicialmente, de peso welter (148 lbs) pero siempre muy por debajo, incluso fue rebajado a las 140 libras para buscar una oportunidad para pelear por el campeonato. Y la tuvo.

Fue un combate muy estratégico por parte de ambos peleadores en el estadio de béisbol Hiram Bithorn, que fue adecuado para la velada en la que Pambelé defendía por undécima ocasión el campeonato mundial. Los puertorriqueños conocían muy bien al colombiano y no solo por su fama sino porque allí había puesto en juego por primera vez el cinturón de las 140 libras, en un combate frente a Josué Márquez, a quien derrotó por decisión dividida. Sin embargo, Benítez con su velocidad y fintas desconcertó al colombiano que, para muchos, había subestimado al joven boricua. La capacidad defensiva del joven de 17 años lo había salvado en muchas oportunidades de los potentes golpes del colombiano.

A pesar del desconcierto, Pambelé siempre conservó su talante, nunca se desesperó. Fue probando y probando al puertorriqueño para terminarlo por la vía rápida. Quiso aprovechar sus fuertes golpes para definir el combate y darle tranquilidad a todo un país que escuchaba con atención lo que sucedía en el Hiram Bithorn. No obstante, sus puños no lograron conectar con la nitidez necesaria para mandar a su rival a la lona. Por el contrario, sus piernas empezaron a flaquear y su fuerza con el pasar de los rounds fue mermando. Su peor momento se vio en el décimo asalto, en el que recibió algunos golpes bien conectados por parte de Benítez. “Fueron minutos difíciles, pero todo pasó sin problemas”, dijo el excampeón mundial.

Tras 15 asaltos la decisión de los jueces fue dividida (148-144; 147-142 y 145-147) a favor del puertorriqueño, que se quedó con el campeonato a los 17 años. El fallo de los jueces no dejó felices a los colombianos, en especial a Pambelé. “La pelea se perdió ya que el árbitro fue el que decidió todo”, dijo en el hotel en la habitación 804 del hotel Excelsior en la capital de Puerto Rico. “Algún día tenía que perder la corona y fue esta noche. Vamos a tratar ahora de recuperarla como los grandes campeones mundiales del boxeo”, añadió el pugilista nacional con amargura, según redactó El Espectador en el diario del 7 de marzo de 1976.

En medio de un silencio sepulcral, apareció su voz, explicando lo sucedido. “Estuve un poco agripado, cosa que no le dije a Ramiro, a ‘Tabaquito’ y ni a mis demás asistentes técnicos, pero me sentía bien físicamente”, recalcó el colombiano, quien también analizó que sus golpes no llegaban con la precisión necesaria, lo que, según él, ayudó mucho a que Benítez tomara confianza. “No pude conectar mi derecha como lo acostumbro por la forma de pelea de Benítez, que es muy incómoda y con elasticidad en su cuerpo”, finalizó el boxeador que, en la noche de ese 6 de marzo, vio como el cinturón se le iba de sus manos. Aunque no fue por mucho tiempo, en 1977 lo recuperó en Maracaibo.