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El resurgimiento de María Luisa Calle

Tras estar cuatro años fuera de las pistas por una suspensión debido a los resultados de una prueba antidopaje, que salieron positivos, la ciclista antioqueña ganó medalla de plata en los 3.000 metros persecución individual en los XXI Juegos Nacionales.

Calle se colgó la medalla de plata en los 3.000 persecución individual de los Juegos Nacionales.Archivo

Del cielo al infierno, de estar en la cima a tocar fondo, muchos deportistas pasan por estos dos extremos en su carrera -y con parada en todas las fases previas a llegar al éxito o al fracaso- pero pocos como lo ha logrado María Luisa Calle. La ciclista antioqueña alcanzó las estrellas en 2004 con su medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de 2004, pero cayó estrepitosamente con el supuesto caso de dopaje que le costaría la presea que recuperaría varios meses más tarde. Hace cuatro años fue suspendida por otro caso de uso de sustancias prohibidas por la cual no se defendió por falta de apoyo económico y estatal, pero este martes con 51 años ganó medalla de plata en los 3.000 metros persecución individual en los XXI Juegos Nacionales.

Nació el 30 de octubre de 1968 en Medellín en donde vivió gran parte de su infancia. Cerca de la capital paisa, en Barbosa, Antioquia, su abuela tenía una finca a donde iba los fines de semana. En aquella finca, con vacas, gallinas, conejos y caballos, aprendió a amar a los animales y a empezar a direccionar su carrera profesional. Estudió administración de empresas agropecuarias en la Universidad de La Salle.

También desde pequeña encontró su amor por la bicicleta. Empezó con el BMX y el ciclomontañismo, disciplina que por las década del 80 y 90 era casi exclusivamente para hombres, aunque fuera uno de los deportes nacionales. Fue entonces cuando decidió dedicarse al ciclismo de pista y en 1995 debutó en el mundial que se disputó en Bogotá.

Fue en ese certamen donde comenzó el legado de una de las mejores, sino la mejor ciclista que ha dado este país. En total ha conseguido 32 medallas en eventos del ciclo olímpico, de ellas 21 de oro. Por su constancia, sus ganas y su amor por el ciclismo fue que llegó tan lejos. Su humildad y ganas de trabajar le daban algo que muchos otros deportistas no tienen: autocrítica. Por eso el incidente ocurrido en 2004 con la medalla olímpica la marcó.

La sustancia que se le encontró a Calle en su organismo fue heptaminol, prohibida por el Comité Olímpico Internacional (COI) y la Agencia Mundial Antidopaje (Wada, por sus siglas en inglés). Por esto, fue obligada a salir de la villa olímpica en Atenas, devolver su medalla y regresar a Colombia con mucha pena y sin nada de gloria. Desde el principio luchó para demostrar su inocencia, pero, hasta la época, nadie había logrado vencer al COI por un caso de devolución de medallas.

En 2005 y en el Palacio de Nariño, el entonces presidente Álvaro Uribe le hizo entrega de su medalla que había recuperado. Se logró comprobar que la neosaldina se había transformado en heptaminol de forma natural en el recipiente de la prueba y que la ciclista colombiana era inocente. Frente a su familia y con su nombre y su fama intacta, volvió a la gloria.

Otro bajón la sacudió en 2015, cuando en los Juegos Panamericanos de Toronto, volvió a dar positivo en una prueba antidopaje, esta vez para GHRP-2, un potenciador muscular y de tendones. María Luisa Calle volvió a defender su honor y negó todo tipo de acusaciones a su nombre, solo que esta vez -como dice ella- no había una medalla de por medio que le importara a la burocracia y que saliera a apoyarla. Ella decidió aceptar la sanción de cuatro años impuesta por la Unión Ciclística Internacional (UCI) en la cual no podría participar de ningún evento. Eso sí, nunca reconoció el uso de sustancias prohibidas, pero desistió de la pelea porque no podía pagar los 7.500 francos suizos (aproximadamente 26 millones de pesos colombianos) que costaría la segunda instancia.

Desde agosto de 2019 regresó a las pistas para la Copa Colombia disputada en su ciudad natal, Medellín. María Luisa nunca dejó de entrenar y su espíritu competitivo nunca bajó los brazos. Este martes ganó medalla de plata en los 3.000 metros persecución individual en los XXI Juegos Nacionales. En realidad, el trabajo duro y su esfuerzo siempre fue el resultado de su exitosa carrera, pero estos malos momentos parecen encontrar un final feliz porque realmente, como nada se pierde, todo solo se transforma.

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2019-11-19T20:59:09-05:00

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Felipe Raymond Fajardo

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