Giancarlos Mosquera, el futuro del atletismo en Colombia

Con apenas 17 años, este atleta casanareño tiene una marca de 10,71 segundos en los 100 metros, a 60 milésimas del récord nacional. Representará a nuestro país en los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Giancarlos Mosquera es una de las nuevas figuras de la velocidad. Está a 60 milésimas del récord nacional de 100 metros, en poder de Diego Palomeque. Mauricio Alvarado - El Espectador

Durante una mañana soleada en la pista sintética de atletismo en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), en Bogotá, se realizan los Intercolegiados Supérate, uno de los programas deportivos de Coldeportes. Son las 10:45 y en la línea de partida se destaca un joven de piel morena, contextura delgada y con la mirada firme en el carril de 100 metros que lo separa de la meta. Es Giancarlos Mosquera Delgado, atleta de 17 años clasificado a los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018, que se realizarán del 6 al 18 de octubre próximo.

Desde muy pequeño mostró un amor singular por el deporte, que fue creciendo constantemente con el paso de los años. Tanto así que cuando cumplió 13, en medio de un entrenamiento, Esperanza Valderrama, su entrenadora, le dijo que su talento merecía destacarse en una disciplina individual. “No puedo negar el cariño que le tengo. Lo que la profe Esperanza hizo conmigo fue un gran gesto. Muchos no lo hacen. De pronto son envidiosos y celosos con su deporte, pero ella no. Ella pensó en mi futuro y gracias a esas palabras hoy estoy aquí”, dice Giancarlos Mosquera.

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Es el único hijo de Leison Mosquera y Daicy Delgado, dos profesores de Casanare que han dedicado toda su vida a construir los sueños de su hijo comprometiéndose a que no deje de entrenar ni un solo día, por lo que lo animan de una manera singular. “Aunque la pista quedaba lejos de mi casa, mi papá se tomaba el trabajo de llevarme todos los días a entrenar. Lo único que ellos siempre han querido es que yo haga lo que me gusta y pueda sacar mi universidad adelante”, dice.

Pero esas no son las únicas personas que han sido parte de su proceso. Tiene un “segundo padre”, que es su entrenador Carlos Patarroyo, quien le ha dejado grandes enseñanzas, entre ellas la humildad, la más grande de todas. “A la hora de entrenar es muy concentrado, ama lo que hace. Me apoya mucho y ha sido parte fundamental en mi camino”, reconoce el joven deportista, quien confiesa que, aunque a veces Patarroyo no tenía contrato, igual iba y lo entrenaba.

En su primera competencia como atleta, que se llevó a cabo en 2014, se ubicó en el cuarto lugar de los Intercolegiados Supérate. “Fue muy emocionante, fue una locura estar tan cerquita del podio. Eso me motivó a entrenar más duro”. Y así lo hizo. En 2015 fue campeón nacional en los 150 metros y en los 300 metros planos. “Cuando gané la primera carrera ese año mi entrenador no pudo estar conmigo porque nacía su hija ese día. Yo crucé la meta y lloraba de la felicidad. Sentí que de alguna manera yo estaba recompensándole todo lo que había hecho conmigo. Sin él no hubiera sido posible todo esto”.

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En 2017 volvió a lo más alto del podio en los 100 metros y obtuvo la medalla de bronce en los 200 metros. Finalizando el año llegó a la prueba para la que tanto se había preparado: la final nacional de Supérate, pero problemas de salud le impidieron mostrar su mejor nivel. No obstante, el deporte siempre recompensa a quienes se esfuerzan y arrancó 2018 con buen pie. Ganó oro en los 100 metros planos en el Suramericano Sub-18, plata en los 200 metros planos y bronce en relevos. “Eso fue lo que me ayudó a obtener un cupo en los Olímpicos de la Juventud. Soy el primer casanareño en toda la historia, independientemente de los deportes, en clasificar a unos Olímpicos. En el departamento todos me tienen como un deportista a seguir. Es muy bonito que los niños me digan en la calle: ‘Ay, yo quiero ser como usted’. Eso me llena de motivación”.

Giancarlos Mosquera clasificó en el quinto lugar en el escalafón de América y representará a Colombia en los Olímpicos de la Juventud. “Cuando mis papás supieron casi se enloquecen. Nunca pensaron, ni siquiera yo me lo imaginaba, que fuera a clasificar. Ahora tengo la vida color de hormiga. Debo enfrentarme a países como Estados Unidos, Trinidad y Tobago y Jamaica. Pero bueno, gracias a Dios se dan las cosas”.

Le tiene cariño y cierta mística al carril cuatro de la pista cuando compite. En él ganó en el Campeonato Suramericano en los 100 metros planos.

Además del atletismo lo apasiona el baloncesto y admite que se transforma cuando lo juega. En medio de una sonrisa nerviosa confiesa que no está preparado para Buenos Aires. No son nervios, es pura inquietud por la preparación. Sin embargo, quienes lo conocen saben que cada vez que se pone los spikes y se alista para competir tiene la tenacidad suficiente para cumplir sus metas y superar su marca de 10,71 segundos en 100 metros planos, tan sólo a 60 milésimas del récord nacional, en poder de Diego Palomeque (10,11 segundos). Después de Buenos Aires, su próximo objetivo será Tokio 2020.