La desolación sigue tres años después

Ibagué y sus escenarios: de mal en peor

Aunque ya se realizó la optimización, complementación y ajuste de diseños de las obras, la falta de recursos es ahora el principal obstáculo para el comienzo de la construcción.

Unidad deportiva de la calle 42. / Cristian Garavito

La luz al final del túnel para ver en marcha la construcción de los escenarios deportivos de Ibagué parece estar lejos. A comienzos de 2018 se creyó que estaba cerca con el anuncio que hicieron la Alcaldía de la ciudad y el Instituto Municipal para el Deporte y la Recreación de Ibagué (Imdri) del nombre de las empresas encargadas de realizar la optimización, complementación y ajuste de diseños de las obras. Después de dos años de estudios y propuestas, todo apuntaba a que el camino se iba a enderezar y el anhelo del alcalde de la ciudad, Guillermo Alfonso Jaramillo, de entregar finalizados gran parte de estos escenarios antes de terminar su mandato se veía posible.

Todo el proceso recomendado por la Sociedad Colombiana de Ingenieros de reajustar y optimizar obras se cumplió y ahora están listas para que se abra la licitación. No obstante, el problema es que no hay dinero para continuar. El valor actual para complementar los escenarios es de $171.000 millones, de los cuales el municipio cuenta solamente con $72.000 millones, según el alcalde Jaramillo. Faltan $100.000 millones que esperan sacar el próximo año del predial, el superávit, el sistema general de participación y la cofinanciación (Gobernación y Coldeportes).

Precisamente por este último tema se abrió un debate entre el Imdri y Coldeportes. “Los diseños ya están listos y básicamente lo que queríamos en ese momento eran los recursos. Sin embargo, el director de Coldeportes, Ernesto Lucena, nos manifestó que la entidad no tiene nada presupuestado para los escenarios deportivos de Ibagué y que muy seguramente no hay recursos porque quedaron con muchas vigencias futuras, sin plata. Además, nos están pidiendo $25.000 millones, que inicialmente estaban destinados para las obras”, le dijo a El Espectador la directora del Imdri, Diana Cepeda.

Lucena también se refirió al tema. “El alcalde me dijo que no piensan devolver esos recursos. Hay que mirar el vehículo jurídico que van a presentar porque no es que queramos o no. El tema es que como hubo unos contratos que se incumplieron y varias fallas por la corrupción que todos conocemos, es muy posible que la Contraloría y el Ministerio de Hacienda soliciten el dinero referido, no Coldeportes. No sabemos si es posible dejarlos ahí, jurídicamente hablando”, precisó. Lo que sí le aseguró el director de la entidad rectora del deporte colombiano a Ibagué es que va a hacer la gestión para que la ciudad disponga de esos recursos.

Asimismo, Lucena dejó claro que no hay más dinero para aportar para los escenarios. A partir de esto se entraría a mirar si con el presupuesto de 2019 se puede ayudar a la finalización de las obras, que ya llevan cuatro años paradas, desconcertando a la población de la capital del Tolima. “Todavía no puedo dar cifras concretas porque aún no me han aprobado ningún recurso para el próximo año. No obstante, ellos todavía tienen plata de Coldeportes, que aspiramos a que se pueda dejar, pero no depende de nosotros sino es un tema netamente jurídico”, añadió el abogado de 40 años.

En medio de esta disputa, los escenarios deportivos que debieron ser entregados para ser sede de los Juegos Nacionales de 2015 siguen levantándose en la imaginación de los ibaguereños. Como informó El Espectador en una publicación del 24 de septiembre de 2017, estas obras siguen siendo edificaciones fantasmas que se quedaron en la utopía, pintadas sobre el papel. En la realidad solo hay tierra amontonada, estructuras metálicas que en cualquier momento pueden perder la batalla contra el equilibrio debido a que presentan un montaje inadecuado. Algunas de ellas se levantan sobre un hueco en el que se estancan las aguas lluvias y amenazan con derrumbar un pedazo de la carrera Quinta y la avenida Ferrocarril, dos de las más importantes de la ciudad. Todas esas estructuras son los esqueletos de lo que se iba a construir.

A pesar de esta realidad, en la lejanía se ve la luz, pero aún no se conoce el recorrido que hay que tomar para llegar a ella. Hay empresas interesadas en levantar a Ibagué de los escombros, pero el tema monetario es el obstáculo. “Para la piscina de la calle 42, que fue la primera a la que se le abrió licitación, se presentaron dos proponentes, que ejecutaron obras en Barranquilla (Centroamericanos 2018) y Santa Marta (Bolivarianos 2017). Ellos nos dieron muy buenas expectativas. También en el estadio alterno de fútbol hay cuatro oferentes. Estamos en el proceso de licitación y además estamos mostrando que esto es abierto y dando garantías para que venga gente buena que quiera terminar los escenarios. Tenemos todo listo para poder iniciar obras, el problema aquí es de dinero”, dijo Cepeda.

Por ahora, la desazón y la impotencia de los ciudadanos siguen siendo grandes. La construcción de los escenarios está en el limbo por falta de recursos. La idea del Imdri y de la ciudad es arrancar obras este año, pero aún no hay una fecha establecida ni tentativa. Los Juegos Nacionales de 2015 siguen siendo una pesadilla sin fin para la Ciudad Musical.

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Jesús Miguel De La Hoz

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