La mujer que alcanzó los 14 ochomiles está en Colombia

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La montañista española Edurne Pasaban habló con El Espectador sobre su vida y la manera como logró escalar las cimas más altas del mundo.

La española Edurne Pasaban, primera mujer en la historia en ascender los 14 ochomiles, las montañas más altas del planeta, está en Colombia para  participar como conferencista y compartir sus experiencias de vida en el Congreso Colombiano de la Construcción de Camacol, que se realizará durante esta semana.

¿Cómo comenzó su historia en el montañismo?

De la mano de mis padres. Cuando yo era pequeña  mis padres me llevaban al monte. Es verdad que en mi casa no hay grandes alpinistas, no es un gran referente, pero ellos me inculcaron el amor por la montaña y el poder estar en la naturaleza. Luego en el pueblo donde yo nací teníamos muchos clubes de montañistas y me apunté a uno. Allí los apasionados de la montaña me transmitieron todo lo que sé.

¿Pensó que algún día iba a conquistar los 14 ochomiles?

¡Qué va! Nunca, ni siquiera cuando hice el primer 8mil, que fue el Everest. Yo hacía montaña porque me apasionaba la montaña. Cuando me preguntan qué es lo que me daba la montaña cuando era joven es que me daba suficiente libertad y poder viajar y poder estar al aire libre. Así fui dando pasos, poco a poco, desde los Pirineos hasta los Alpes y desde los Alpes hasta los Andes y de ahí al Himalaya, pero nunca pensando que iba a llegar a los 14 ochomiles, ni a hacer un 8mil.

¿Qué preparación específica necesitó para lograrlo?

Bueno, yo siempre digo que tienes que estar físicamente muy preparado, pero para mí el 75% es la cabeza y el 25% es lo físico. El 25% por supuesto que lo tienes que tener, tienes que estar preparado físicamente y para ello tener un entrenamiento como cualquier deportista de alto riesgo, pero para mí lo importante es el 75% de la cabeza y prepararlo en la montaña, no es fácil de hacerlo en casa.

¿Qué le puede recomendar a las chicas que se inspiran en usted y quieren seguir sus pasos?

Que hagan la montaña porque les apasiona, que se junten con gente que sabe de esto. Una gran ventaja que encontré es que había gente mayor que yo, gente a la que le gustaba enseñar y transmitir la pasión que tenían; que encuentren esa gente en los clubes de montaña, en amigos, y que lo hagan para ellas, no para demostrarle  a nadie nada. La montaña es un medio que tiene que gustar y apasionar.

¿Se nace con un talento especial para escalar, o se va uno formando con el trabajo, el entrenamiento y la disciplina?

Esto es como un todo, como en la empresa. ¿Se nace líder o se hace líder? La respuesta es difícil, yo creo que en parte se nace con estas ganas de tirar para adelante, con la pasión, pero lo otro se hace durante el camino. Yo creo que gran parte se hace durante el camino.

Ahora, ¿qué metas tiene?

Bueno, mi vida ha cambiado bastante desde que terminé los 14 ochomiles y yo sigo haciendo montaña y sigo haciendo montaña en el Himalaya, quizá con menos notoriedad porque la hago más para mí, porque me apasiona. Hace dos años fui mamá de un niño y realmente pues la vida cambia mucho cuando tienes un bebé porque ves el riesgo y las cosas de diferente manera, pero en este momento me encuentro en un momento donde me falta algo, me falta la montaña. Sigo haciendo montaña en los Pirineos en España y voy al Himalaya una vez todos los años, pero ahora mismo estoy muy metida en todo lo de ayudas humanitarias, sobre todo en la zona de Nepal, brindando ayudas a mujeres en las zonas remotas de Nepal.

En esta experiencia de conquistar los 14 ochomiles ¿cuál fue el desafío más grande o el momento más difícil? 

Diría que la montaña más difícil fue el K2 y aquella fue una montaña que tuvo muchas consecuencias. Bajé con congelaciones. Pero quizá el momento más difícil en mi vida fue durante unos 10 años en los que escalaba, hacía lo que me apasionaba, pero no tenía un futuro, de esto no se vivía, yo no era  alpinista profesional. Entonces ahí caí en una depresión muy grande, porque tenía una pelea interna, por ser mamá, casarme y esas cosas que toda la sociedad y mi entorno me pedían. Y ahí estuve muy enferma, en el año 2006, por una depresión. Fue difícil salir de una depresión que alcanzar las 14 montañas más altas de la tierra.

¿Hay diferencias entre uno hombre y una mujer a la hora de escalar una montaña?

Yo creo que la montaña no entiende de sexos, la montaña no sabe si el que escala es una mujer o es un hombre, entonces tú tienes que estar preparado físicamente igual. Es verdad que físicamente el cuerpo de una mujer no es el mismo que el de un hombre. La montaña va poniendo unas dificultades de la misma manera. A nivel de compartir, de hacer una expedición en un mundo de hombres no es fácil, no es nada fácil, quizá al principio hay que demostrar. Yo, por lo menos, he tenido que demostrar un poquito más que un hombre.

¿Cuál es su mensaje para las mujeres colombianas, sean deportistas o no?

Mi mensaje a las mujeres colombianas es que luchen por lo que ellas quieran hacer, por la pasión. Las mujeres valemos muchísimo. Creo que el que consigamos las cosas está solamente en nuestras manos. Adelante.

¿Qué tanto despliegue y valor les dan a sus logros en España? ¿Falta apoyo?

¡Uf! La verdad es que no me voy a quejar. Cuando tú te conviertes en la primera mujer en escalar los 14 ochomiles, pues al final eres un referente y yo no me voy a quejar de esto, siempre la prensa me ha tratado muy bien, pero también hay que decir que es un deporte muy minoritario y que ayudas hay muy pocas.

Cuéntenos sobre su participación en el Congreso Colombiano de la Construcción 

La verdad es que estoy totalmente emocionada porque no es la primera vez que viajo a Colombia, pero si es la primera vez que viajo a hacer una ponencia en Colombia, en un sector de la construcción que para mí no es tan conocido. Creo que es un sector que no sé por qué  identifico como totalmente masculino, y veo que el llamar a una mujer para que dé una conferencia  a 1.500 personas  es para estar muy agradecida y espero cumplir con las expectativas. 

¿Qué más le gusta hacer a Edurne Pasabán?

Me encantan muchas cosas. En este momento me dedico mucho a mi fundación, a ayudar a las mujeres en las zonas remotas de Nepal porque hay todavía en el mundo lugares donde el papel de la mujer está mucho peor que en nuestras sociedades más adelantadas. Entonces colaboro mucho con eso, en poder darle educación a las mujeres.  Mi pasión ahora mismo, a los 46 años, porque he sido madre tardía, es criar lo mejor posible a un hijo de dos años. Hago mucha bicicleta, me dedico a eso. Soy profesora en una universidad en España, en el instituto de empresa donde doy clases de liderazgo y la verdad es que he podido de alguna manera reorientar mi vida después de haber hecho un proyecto tan grande como los 14 ochomiles, de poder dar clases en una universidad, en poder dar conferencias y estar en Colombia, en poder hacer, como digo yo, mi 15 ochomil que es mi hijo y poder ayudar a esa gente que tanto me ha dado durante toda mi vida.

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