Más de 1.200 personas trabajan para los Juegos

La organización, el nuevo reto de los Bolivarianos

El Gobierno, a través de Coldeportes, ha destinado cerca de $32.000 millones para aspectos logísticos de las justas, con sede de Santa Marta. Las obras ya están prácticamente listas.

Los medallistas olímpicos Yury Alvear, Íngrit Valencia y Óscar Figueroa, en la presentación de la mascota de las justas, Ajaytuké. / Prensa Coldeportes

Coldeportes tiene un grupo interno de trabajo especializado en Juegos y Eventos Deportivos que, bajo la coordinación de Luis Carlos Buitrago, está encargado de todos los detalles logísticos y organizativos de los Bolivarianos de Santa Marta, que se realizarán del 11 al 25 de noviembre próximo.

Buena parte del éxito de las justas, que reunirán a poco más de 4.000 deportistas de 12 países, depende de la gestión de estos funcionarios, dedicados a facilitar el normal desarrollo de cada uno de los 50 campeonatos, así como las ceremonias de inauguración y clausura de las justas.

“El gobierno de Colombia, a través de Coldeportes, había hecho una primera inversión de $20.000 millones para el tema de la organización. A medida que se ha venido desarrollando el proceso de inscripciones, la alta participación hizo que necesitemos una mayor apuesta presupuestal. Hoy estamos en una cifra cercana a los $32.000 millones, dedicados a temas como el alojamiento y la alimentación de las delegaciones, los directores de campeonatos, jueces de las federaciones internacionales, el transporte interno, la implementación deportiva de los escenarios, además de su puesta a punto, montajes especiales y de eventos callejeros, la operación de los protocolos, las ceremonias de inauguración y clausura, etc.”, explica Luis Carlos Buitrago, cuyo equipo mantiene constante contacto con la directora de la entidad, Clara Luz Roldán, quien ha intentado estar al tanto de todos los detalles de los Juegos.

Un aporte fundamental para que todo salga bien en las competencias es el de los voluntarios, que serán más de mil en Santa Marta y las sedes alternas, Bogotá y Cali.

“Con ellos tenemos básicamente los costos de sus uniformes, algunos incentivos, auxilios de transporte y alimentación. Hay cerca de 830 que están terminando de recibir su capacitación y para finales de octubre ya estarán listos los 1.200 que se convocaron originalmente”, agrega el funcionario.

Además de ellos, en la organización está involucrada mucha gente. La base del comité organizador está integrada por 12 personas, quienes a su vez cuentan con cuatro colaboradores permanentes. Están, también, el equipo de apoyo de Coldeportes y los secretarios de despachos de la Alcaldía de Santa Marta. Y el recurso humano en diferentes frentes. En la remodelación de escenarios, por ejemplo, se han generado más de 700 empleos indirectos.

Llegan los jefes de misión

Esta semana se realizará la primera reunión oficial con los jefes de misión de las 12 delegaciones, un encuentro clave para el éxito del evento.

“Se hará la depuración de las listas de inscritos por país y eso nos ayudará a tener mayor claridad sobre los productos y servicios que debemos contratar. A los delegados básicamente les contaremos cómo vamos a funcionar en temas como desplazamientos, alimentación, servicios médicos, hospedaje, pólizas de seguros, permisos de importación de implementación y requisitos de aduanas. Hay que dejar las reglas claras”, explica Buitrago, quien será el anfitrión de la reunión, entre el jueves 12 y el sábado 14 de octubre.

Aunque durante los Juegos Bolivarianos se pondrá nuevamente a prueba a Colombia como país anfitrión, ese es un aspecto que no preocupa al Gobierno, porque “precisamente lo que hemos hecho es afianzar lineamientos de política pública de organización de eventos uni y multideportivos. Se han preparado unos protocolos y hemos trabajado en la capacitación de talento humano local, porque la idea es que unos juegos dejen un legado no solamente en infraestructura, sino también en gente con capacidad organizativa y de gestión”.

El gran reto será garantizarles a los participantes unas condiciones acordes a la exigencia del alto rendimiento, algo para lo que Santa Marta y el país ya están listos.