Directora de los Juegos Nacionales Bolívar 2019

La otra faceta de “La Chechi” Baena

Dentro de un mes comenzarán las justas más importantes del deporte colombiano, las cuales serán realidad gracias a la gestión administrativa de esta expatinadora, 24 veces campeona del mundo.

Cecilia Margarita Baena en las graderías de uno de los escenarios de los Juegos Deportivos Nacionales Bolívar 2019. Gustavo Torrijos - El Espectador

La Chechi ya no patina. Las 24 medallas de oro de los títulos mundiales que consiguió Cecilia Margarita Baena a lo largo de su carrera profesional están en un cuarto que tiene Eugenio, su papá, en su apartamento en Cartagena. Desde niña estuvo ligada al deporte, no solo por los años en los que hizo parte del alto rendimiento, sino porque creció oyendo las transmisiones radiales en las que la voz de su padre comunicaba las grandes hazañas de los deportistas colombianos alrededor del mundo. Luego del retiro, intentó como periodista deportiva, cubriendo los Juegos Olímpicos de Río 2016 para La W Radio, y desde que volvió de esas justas comenzó su camino en la parte dirigencial, cuando asumió como coordinadora de los Juegos Deportivos Nacionales de Bolívar 2019. Y no es que no patine por decisión sino por falta de tiempo, mucho más cuando pasó de ser coordinadora a directora. Su día transcurre en reuniones y visitas a escenarios deportivos, y el poco tiempo libre es para Ana Sofía, su hija, quien cumplirá tres años en medio de los Juegos, que comenzarán de este miércoles en un mes y que irán hasta el 30 de noviembre.

Su experiencia en las pistas de patinaje le da para ser esa figura anexa al deportista y al dirigente. Entiende perfectamente las exigencias de cada uno de estos actores, pero a la vez su misión es defender a los protagonistas con el fin de que ellos tengan en los Juegos Nacionales todo lo necesario para que solo deban preocuparse por su rendimiento. “Ser deportista me ha dado mucha disciplina, me ha enseñado a trabajar en equipo, manejar la presión y tomar buenas decisiones en los momentos cruciales. Claro que ahora no es fácil, porque cuando estaba sobre mis patines todo dependía de mí, manejaba la situación y sabía qué debía hacer; ahora, por más de que uno haga todo, los resultados no dependen solo de uno sino del equipo de trabajo y eso no siempre es sencillo”, explica.

Y no es que La Chechi no sepa trabajar en equipo, lo que pasa es que la organización de unos Juegos Nacionales en un país tan burocrático como Colombia es una tarea exigente y de paciencia. Por ejemplo, aunque desde 2016 se le adjudicaron los Juegos de 2019 a Bolívar, solo se le desembolsaron los recursos para las obras en enero de este mismo año. Es decir que se perdieron tres años porque el gobierno de turno se demoró en poner en marcha la máquina.

“Son 42 escenarios en total. Cuatro construcciones nuevas, 20 adecuaciones, 12 escenarios en puesta a punto y seis en alquiler y préstamo. Ha sido una carrera contra el tiempo, pero creo que el trabajo ha valido la pena porque se está cumpliendo el cronograma. Hasta el 30 de octubre hay plazo para la entrega de las obras y solo ha habido retraso en tres escenarios (pista atlética y las dos de patinaje) que son al aire libre y por las lluvias no ha sido fácil”, le cuenta La Chechi a El Espectador.

Con 33 años, tiene a su mando a personas con más experiencia que ella en el tema de organización de eventos deportivos; sin embargo, ha tenido la humildad de dejarse guiar y se ha sentido cómoda junto a su equipo. “Hay un grupo humano importante detrás de la organización de estos Juegos. He trabajado de la mano de José Polchlopek, quien es el coordinador regional y me ha enseñado muchas cosas. Él es mi coequipero, pero hay más de cincuenta personas poniendo su grano de arena en las diferentes comisiones”.

Después del 30 de noviembre terminará esta tarea con el departamento de Bolívar, pero ella sabe que lo que quiere es seguir preparandose académicamente para trabajar por el deporte colombiano. Es administradora de empresas con una especialización en alta gerencia de la Fundación Universitaria del Área Andina, y con todo lo que le dejarán como enseñanza estos Juegos Nacionales, espera seguir creciendo. “Soy una convencida de la transformación social a través del deporte. En este país hay mucho por hacer y hay que comenzar apoyando y creyendo en los procesos”, dice.

Cuando termine sus funciones, también podrá dedicarle más tiempo a su hija, Ana Sofía. “Cuando fui nombrada coordinadora regional, ella tenía tres meses de nacida. Yo estaba trabajando con el departamento en escuelas de formación cuando fui mamá. Combinar todo no ha sido fácil, aunque he podido darle a ella todo lo que necesita. Intento cuadrar todo para estar todas las noches con ella, pero sin duda ya llegará el descanso para estar aun mucho más tiempo a su lado”, asegura.

La Chechi anda de escenario en escenario pendiente de detalles. Con el ojo de deportista da sus recomendaciones en los ajustes finales. Vive de tenis, blue jeans, una camisa blanca de la organización de los Juegos de Bolívar 2019 y la disposición de trabajar, lo que le aprendió a su padre desde pequeña.

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Luis Guillermo Montenegro Silva / @Luisguimonte

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