Los jonrones de ayer

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En una campaña de apenas 60 juegos, muchas cosas pasarán a ser discutibles para efectos de registros hacia el futuro, y varias de esas marcas, no serán de buen recibo para la historia.

‘‘Los jonrones de ayer, no ganan los juegos de hoy’‘, expresaba el inolvidable Babe Ruth, el hombre que le cambió la imagen del béisbol en las tres primeras décadas del pasado siglo, y quien a pesar de la acciones de la Primera Guerra Mundial, de una pandemia tan mortal como las que nos acosa por estos días, y de la mala hora de los Medias Blancas de Chicago en trastocar sus Medias Blancas en Medias Negras, en los años 20, encontró a través de sus jonrones darle alegría al juego y llevar de nuevo a los aficionados a todos los estadios de las Grandes Ligas.

Hoy día, sin embargo, el béisbol enfrenta una situación que se sale de sus manos, que no tiene control sobre ella, y que por el momento, dejará huella para la historia del juego y de los registros que, hacia el futuro, no serán de buen recibo para los historiadores.

En la recortada campaña del 2020, con apenas 60 partidos a disputarse por novena, 40 de los cuales cada equipo deberá desarrollarlos frente a sus clubes de división; y 20 más contra los clubes de la otra liga, para cumplir con el calendario regular, no permitirá el desarrollo a fondo físico y deportivo de los peloteros.

Quizás, sobre esas bases, es que se empieza a discutir si los registros que resulten de la temporada, tengan el verdadero y valioso reconocimiento con el paso de los años, en cuyas acciones es posible que los bateadores resulten favorecidos frente a las actuaciones de los lanzadores que, como bien se sabe, entran ‘'en el calor del juego'‘, a partir de su tercera o cuarta aparición en la loma de los suspiros.

Sumando y restando, ningún abridor en esta campaña 2020 se trepará en la lomita en más de una docena de juegos de su club, por lo que en los anales de las estadísticas poco o nada podrá ofrecerse como destacado, y a lo mejor, muy contadas serán las marcas que los peloteros puedan dejar para la posteridad.

Jugándose de esa manera, los peloteros en esta temporada no alcanzarán a consumir más allá de 250 turnos; pocos serán los jugadores que lleguen a 30 ‘'bambinazos'‘; los lanzadores no podrán aspirar a abanicar a más de 100 bateadores; es difícil que en la tabla de imparables se llegue a los 120 indiscutibles; seguramente que ningún jugador podrá compilar 80 carreras impulsadas; en fin, esos y tantos otros registros, que si bien quedarán dentro de los archivos estadísticos, crearán más de una controversia.

En tres grupos

Desde luego, para la historia todo será válido, incluyendo el resultado de la Serie Mundial, pero sin duda alguna, se tendrá que hacer la salvedad de que fue una temporada fuera de lo común y con una afición sin ser testigo presencial de muchas de las jugadas, porque la gran mayoría se tendrá que conformar con observarlas a través de la televisión, dada su forzada ausencia en las graderías de los parques de pelota.

No habrá este año la división regular que existe entre los grupos de la Liga Nacional y de la Liga Americana, porque los equipos jugarán entre sí, enmarcados en zonas de 10 novenas, para conformar las divisiones Este, Central y Oeste, con las divisas que hacen parte, territorialmente, de esos sectores en los Estados Unidos.

En el Este, jugarán los Mets y los Yanquis de Nueva York, los Medias Rojas de Boston, los Azulejos de Toronto, los Orioles de Baltimore, los Bravos de Atlanta, los Filis de Filadelfia, los Nacionales de Washington, los Rayas de Tampa y los Marlins de Miami.

En la Central, los Cachorros y los Medias Blancas de Chicago; los Cardenales de San Luis, los Reales de Kansas City, los Indios de Cleveland, los Piratas de Pittsburgh, los Cerveceros de Milwaukee, los Tigres de Detroit, los Mellizos de Minnesota y los Rojos de Cincinnati.

Y en el Oeste, los Gigantes de San Francisco, los Atléticos de Oakland, los Dodgers de Los Ángeles, los Angelinos de California, los Padres de San Diego, los Marineros de Seattle, los Cascabeles de Arizona, los Astros de Houston, los Vigilantes de Texas y los Rockies de Colorado.

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Reglas excepcionales

Las 30 novenas que hacen parte de los dos circuitos de las Grandes Ligas, tanto en la campaña de este 2020 como para la del 2021, usarán la regla 6.10 del Bateador Designado, que como bien se sabe, sólo se utilizaba en la Liga Americana.

Es una de las reglas excepcionales que estará en vigencia en las dos campañas.

La otra regla excepcional, en principio para aplicarse sólo en la temporada 2020, dependiendo de las circunstancias que hagan parte de la campaña del 2021, es la acordada para adoptarse en el caso de los partidos que lleguen a la novena entrada empatados y se necesiten entradas extras para definir al ganador del compromiso.

En esos casos, cuando el desafío llegue igualado a la novena entrada, entonces se procederá a jugar desde el décimo episodio así:

'‘Durante los juegos con entradas extras en la temporada regular, cada media entrada comenzará con un corredor en segunda base. El bateador que hizo la salida final en la entrada anterior (o un corredor emergente para ese bateador) sería ese corredor, hasta cuándo se conozca al triunfador del compromiso'‘.

Esta norma se ha aplicado durante las Copas Mundiales de Béisbol, en busca de disminuir las entradas adicionales para definir al triunfador de un partido.

Tres condiciones

La organización de las Grandes Ligas, de común acuerdo con las 30 novenas y el Sindicato de Peloteros, determinó que, ante la posibilidad de que no existan las condiciones necesarias para desarrollar en determinado momento el calendario regular de los 60 partidos por equipo, esta se suspenderá por las tres siguientes causas o condiciones:

‘' Si se llegaren a restringir los vuelos nacionales dentro de los Estados Unidos.

'‘Si después de consultar con expertos médicos, se determina que hay un alto riesgo de contagio del Covid-19 para los jugadores, el cuerpo técnico y el cuerpo de árbitros.

'‘Y sí, finalmente, el número de peloteros disponibles para jugar este año es menor al mínimo necesario que imposibilite la realización de los partidos'‘.

Y hay una cuarta, que explícitamente no se incluyó dentro de las excepciones para suspender la temporada, pero que podría presentarse en cualquier momento, como es la de que si la pandemia del Covid-19 obliga en determinados Estados a suspender todas las actividades, como consecuencia del creciente número de contagiados por el virus.

Adicionalmente, para los peloteros que resulten positivos para el Covid-19 o que tengan síntomas del virus, harán parte de una lista especial por fuera de la nómina, sin que aparezcan con días máximos o mínimos para la plantilla.

Los exámenes para todos los integrantes de las novenas para vigilar la eventual presencia de la pandemia del Covid-19, se hará de manera puntual cada dos días, pero se aplicarán otra normas de obligatorio cumplimiento, como lo son:

'‘El personal del equipo y los jugadores que probablemente no participen en el juego (por ejemplo, el lanzador titular del día siguiente) estarán sentados en las gradas u otra área designada por el club, al menos a seis pies de distancia del resto de los peloteros; el personal que no juega en el partido del día, usará máscaras en el banquillo y en el la zona de calentamiento de los lanzadores en todo momento; no se podrá escupir en el terreno de juego ni masticar tabaco (se permite chicle); no habrá contactos por la celebración de jugadas o de batazos (choca esos cinco, golpes de puño, abrazos, etc.)‘'.

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De 60 a 26 jugadores

Todos los equipos han presentado oficialmente una nómina de 60 peloteros, con los cuales se re-iniciaron los entrenamientos no en los campos habituales de los clubes, sino en los propios estadios en donde regularmente se desarrollan los partidos de las temporadas.

De esos 60 peloteros, los estrategas de las novenas dejarán para el comienzo de esta campaña 2020, una plantilla de 28 jugadores, y dos semanas después de haberse iniciado la temporada, la misma quedará reducida a 26 peloteros.

Para que un jugador pueda jugar en la postemporada, su nombre debe ser incluido en la lista oficial a más tardar el 15 de septiembre venidero.

Si el Covid-19 lo permite, las acciones de las Grandes Ligas empezarán a disputarse, con el calendario recortado a 60 desafíos, con los partidos entre los Yanquis de Nueva York frente a los Nacionales, los actuales campeones de la Serie Mundial, en Washington el jueves 23 de julio a las 7 de la noche, hora del Este de USA; y ese mismo día, pero a las 10 de la noche, en Los Ángeles, los Gigantes de San Francisco visitarán a los Dodgers.

Los partidos que estaban previstos dentro de la temporada regular 2020, para jugarse en Ciudad de México, entre los Cascabeles de Arizona y los Padres de San Diego, para los días 18 y 19 de abril; San Juan de Puerto Rico, entre los Marlins de Miami y los Mets de Nueva York, para los días 28, 29 y 30 de abril; y en Londres, Inglaterra, para los días 13 y 14 de junio, entre los Cardenales de San Luis y los Cachorros de Chicago, obviamente, fueron cancelados.

No nos atrevemos a dar pronóstico alguno, ni siquiera opciones para nominar a los posibles integrantes de la rueda de la postemporada, y mucho menos, para el Clásico de Otoño.

Queda en sus manos, mis queridos lectores, esa apreciación de escoger a los que consideren probables triunfadores, y, además, no sobra advertirles, que todos quedamos, por el momento, en la mira del Covid-19.

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