McGregor vs. Mayweather y otros duelos extraños en la historia del deporte

El combate del dinero, como fue nombrado, se llevará a cabo este sábado en Las Vegas, a partir de las 6:00 p.m.. En Colombia se verá solamente por Fox Premium mediante el sistema Pague Por Ver.

Mayweather y McGregor se enfrentarán este sábado en Las Vegas. AFP

Conor McGregor contra Floyd Mayweather es el combate que tiene paralizada a la ciudad de Las Vegas y al mundo entero. Será la pelea que más recaude en la historia del boxeo. Los estimados varían, pero Mayweather podría quedarse con una bolsa de dinero cercana a los  200 millones de dólares (él declaró a la TV de Estados Unidos que llegará a 350) y McGregor, otros 100. El escenario el enfrentamiento será el T-Mobile Arena, que ya tiene listo el cuadrilátero para la velada que se llevará el sábado en la noche. (Mayweather y McGregor siguen dando espectáculo y prometiendo triunfo)

MacGregor y Mayweather son dos deportistas de diferentes disciplinas que no tendrían por qué cruzarse y aunque el combate se realizará bajo las reglas del pugilismo, está categorizado entre los extraños enfrentamientos que se han dado en la historia del deporte.

Es comparable con el que protagonizó el boxeador estadounidense Muhammad Alí contra  el luchador japonés Antonio Inoki,  en junio de 1976. Ambos eran peleadores de distintas disciplinas, pero seis millones de dólares de la época, hicieron que la pelea se llevara a cabo en Tokio. Un tímido empate fue el resultado de los jueces. Muchos de los 14.000 asistentes al combate, algunos de los que llegaron a pagar el equivalente a 1.000 dólares, parecían inconformes con  el espectáculo y sus resultados. En los últimos asaltos de la pelea, la multitud pedía a gritos a los protagonistas que comenzaran a agredirse, pues hasta ese momento poco lo habían hecho. (El excéntrico "cinturón de dinero" por el que pelearán Maywaether y McGregor)

La táctica esencial de Inoki fue tirarse a la lona y deslizarse como cangrejo sobre sus espaldas, rozando ocasionalmente a su rival con alguna de las piernas. Alí, quien uso guantes livianos de 115 gramos, respondió en ciertas ocasiones con la pierna a Inoki, mientras el retador se revolcaba por el suelo. Pero no pareció lanzarle ningún golpe serio hasta el décimo asalto, cuando logró conectar un jab que sacudió la mandíbula del japonés. Lo más emocionante de los 15 episodios a los que estaba pactada la pelea.

Pero más allá de los combates entre dos peleadores de diferentes disciplinas, el hombre en su constante afán por competir y de demostrar su evolución atlética, ha realizado duelos inimaginables contra animales y máquinas. Tanto o más llamativos como la pelea que se llevará a cabo este sábado en Las Vegas.

Phelps contra un Tiburón

El 24 de julio de 2017 el nadador estadounidense Michael Phelps, el atleta olímpico más condecorado de la historia, poseedor de 28 medallas, perdió su duelo con un tiburón blanco en un documental emitido por el canal de televisión Discovery Channel. El nacido en Baltimore en 1985 confesó que este era uno de los retos más difíciles de su carrera debido a las bajas temperaturas del agua.

En el programa Escuela de tiburones, emitido el domingo 23 de julio, Phelps se batió en una carrera de 100 metros “contra el asesino más mortífero de los océanos”, según lo promocionaba la cadena. El resultado fue cerrado. El nadador tardó 38,1 segundos en recorrer los 100 metros y el tiburón blanco, 36,1. Pero Phelps también retó a otros escualos como el tiburón de los arrecifes o el tiburón martillo. Consiguió vencer al primero, pero también perdió contra el segundo.

El deportista más laureado de la historia olímpica no nadó al lado del tiburón, para decepción de muchos espectadores atraídos por el reclamo del programa “Phelps contra el tiburón, el duelo por la supremacía en el océano”. Equipado con una monopalma, un tipo de aleta que se asemeja a una cola de pez gigante -con la que se mejora la velocidad- el atleta de 32 años nadó bajo la supervisión de expertos y buceadores. Fue grabado y cronometrado, en una misma distancia que había recorrido un tiburón, grabado anteriormente, en las costas de Sudáfrica.  

Bolt contra un autobús

El velocista jamaiquino Usain Bolt, récord mundial en 100 y 200 metros, se impuso en una carrera contra un autobús en Buenos Aires, Argentina, en diciembre de 2013. El múltiple campeón olímpico compitió sobre la Avenida 9 de Julio frente al célebre Teatro Colón y superó con buena diferencia a la máquina.

En el desafío ante un ómnibus de la línea 59, el jamaiquino demostró todo su magnetismo y frescura al correr los 80 metros a puras sonrisas en un trote liviano que le alcanzó para quedarse con el duelo. El chofer del bus precisó que le había costado la salida debido a que tenía “una caja automática”. Las altas temperaturas, que alcanzaron los 33 grados centígrados, no impidieron que la jornada fuera un éxito de público en un evento que puso punto final a la agenda de dos días del atleta jamaicano en Argentina.

Las carreras de Jesse Owens contra caballos

Ganar cuatro medallas de oro olímpicas por esos tiempos, en Berlín 1936,  no tenía la resonancia de nuestros días. Owens regresó a Estados Unidos con la amistad de Lutz Long, el alemán que fue su mayor rival en los Olímpicos y una fama momentánea que tenía que aprovechar. Nadie le iba a regalar nada. Así que dejó las pistas de atletismo para ofrecer espectáculos. Empezó a correr contra caballos, que era una manera de ingresar cuantiosas ganancias, pues los estadios se llenaban para ver al antílope de ébano contra los equinos más rápidos del país.

El norteamericano siempre ganaba, pero no porque fuera más veloz que el caballo; eso era imposible. Simplemente, el disparo de salida se efectuaba lo más cerca del caballo posible, por lo que cuando se recuperaba del susto, Owens ya estaba a mitad de la carrera. Pero el público se creía que la competición iba de veras y se divertía. Este fue su negocio durante dos años.

Kasparov contra Deep Blue

El 17 de febrero de 1996, en la ciudad de Filadelfia, el ruso Garry Kasparov, una de las figuras más carismáticas del ajedrez, superaba a la computadora Deep Blue -una creación exclusiva de IBM-, por 4 a 2 después de un duelo a seis partidas, con tiempo de reflexión similar al utilizado en un campeonato mundial -dos horas para 40 movimientos, 60 minutos para las siguientes 20 jugadas y media hora más hasta finalizar la partida, para cada rival-. La victoria de las neuronas sobre los chips en la desigual batalla despertó el asombro de neófitos y entendidos, y la demanda disparó de inmediato la revancha.

El ruso atravesaba su mejor momento. Tenía licencia para hacer y decir lo que quisiera. Su egocentrismo, además, lo impulsaba a elevar la vara de sus hazañas: por eso no fue extraño que, ante la tentación de enfrentarse a una supercomputadora, ensamblada en paralelo con 32 máquinas, potenciadas por 256 microprocesadores, con una memoria de un terabyte y capaz de analizar 280.000.000 de jug/seg, bautizada Deep Blue (Azul Profundo), aceptara el desafío y redoblara la apuesta: "Al menos en los próximos cinco años seguiré enarbolando las banderas de defensor del género humano en el avance de las máquinas en el ajedrez".

El poder de la experiencia y la intuición de Kasparov resultaron barreras infranqueables para los analistas e ingenieros que basaron su estrategia a través de la velocidad de la fuerza bruta de cálculos. Pese al traspié, quedó demostrado que el plan no era malo. Con esa misma práctica, las máquinas descifraron los secretos y se convirtieron en los mejores jugadores de bridge, damas, backgammon y variantes del póquer.

Por ahora todos los ojos están enfocados en el combate Mayweather-McGregor que será el que más recaudaciones tenga. Será un combate de boxeo a 12 asaltos, en el que claramente el estadounidense tendrá la ventaja. McGregor pronosticó acabarla en el primer asalto, mientras que Mayweather aseguró que no esperará para escuchar la decisión de los jueces.