Estará en las justas de invierno en Corea del Sur

Pedro Causil, el patinador olímpico de Colombia

El costeño de 26 años se convirtió en el primer deportista colombiano en clasificar a unos Juegos Olímpicos de invierno.

Pedro Causil, con 26 años, quiere seguir haciendo historia para nuestro país. / Cortesía

Luego de cuatro años trabajando, acostumbrándose a las cuchillas, al hielo, a modificar la técnica para ser más aerodinámico, a caerse y levantarse varias veces, Pedro Causil, el cartagenero de nacimiento que vivió en San Andrés pero se crió en Medellín, logró el primer objetivo por el que dejó las ruedas: clasificarse a unos Juegos Olímpicos. Serán las justas de invierno en Pyeongchang (Corea del Sur), del 9 al 25 de febrero del próximo año, el evento en el que el patinaje sí tiene cupo en el programa deportivo. Y Causil, de 26 años, será el primer colombiano en competir en la modalidad.

Aprendió a patinar en la pista del aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla de la isla colombiana y logró el tiquete a las justas en el clasificatorio que se llevó a cabo en Calgary (Canadá). Primero, el sábado, en la prueba de los 500 metros lanzados, con un tiempo de 34 segundos y 92 centésimas. Y este domingo obtuvo cupo en los 1.000 metros al detener el reloj en 1 minuto, 8 segundos y 83 milésimas, registros suficientes para viajar en 2018 al continente asiático.

“La gente me apoyó cuando decidí meterme en esta vaca loca y ahora se ven los resultados. Tengo el talento, las capacidades, pero siempre fue necesaria la guía de muchas personas para estar acá. Siento un gran alivio porque me cumplí a mí mismo y a todos los que creyeron en que esto podía ser una realidad”, le dijo el patinador colombiano a la federación de este deporte. Pelear con la palabra nunca fue lo suyo. Darla como una cuestión de vida o muerte sí. Por eso Causil, quien tuvo que vivir solo durante mucho tiempo, que en patinaje sobre ruedas ganó todo lo ganable, hoy puede darse el lujo de ser el primer deportista nacional en esta disciplina que va a estar frente a los mejores del mundo, a quienes nacieron en países en los que el invierno, la nieve y el hielo eran tan habituales como el calor, la lluvia y el asfalto para él.

“Mario Valencia, Daniel Zapata, Andrés Felipe Campo, Valentina Espinosa: para ellos también va este triunfo, porque soñaron conmigo, trabajaron todo este tiempo en Estados Unidos conmigo, y sé que sienten este logro como propio. Es bueno que la gente sepa que hay más personas detrás y que no sólo soy yo. Es el mejor regalo que le puedo dar a mucha gente”, dijo.

Causil, que tiene un tatuaje en su brazo derecho con el nombre de su madre, Olga Lucía, otro en la espalda con su primer apellido y sus dos iniciales repartidas en los tobillos, acaba de lograr algo que contará como cualquier marca que lleve en su cuerpo, pero que reposará en un lugar en el que será más difícil borrarlo: en la memoria y el corazón.

“Necesitaba recoger frutos y me llegó el momento de hacerlo. Creo que aún no dimensiono bien lo que he hecho, pero con los días me daré cuenta de que esto apenas es el comienzo. Que hay que trabajar más duro para cumplir la siguiente meta, que es hacer una gran actuación en las justas. Quiero llegar con un buen rumbo y en el mejor escalafón posible”, apuntó. Los aros olímpicos ya se los podrá tatuar en el cuerpo, como homenaje a lo hecho y para recordar que lo único imposible es lo que la mente no dimensiona, y que fracasando y volviendo a empezar siempre, las cosas sabrán mucho mejor.

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