Deportista del Año de El Espectador y Movistar

Sofía Gómez en la profundidad del mar

La pereirana de 25 años será una de las galardonadas en la ceremonia del 4 de diciembre.

Sofía Gómez estará en la ceremonia de premiación del Deportista del Año de El Espectador y Movistar. / Prensa BBVA

Los miedos para Sofía Gómez no existen. De hecho, recuerda que a lo único que le tuvo pavor en la vida fue a las vacas, pues una vez en una finca, cuando jugaba con su hermana, un animal de estos se soltó de una estaca a la que estaba amarrado y las persiguió un buen rato. Debajo del agua del mar, la oscuridad, al principio, la atormentaba, pero ahora es algo con lo que aprendió a convivir. De hecho, lo disfruta mucho y ese silencio, en el que sólo se oyen los latidos de su corazón, la hace sentir viva.

Antes de sumergirse, la rutina es importante. Con el vestido de apnea —similar al de un buzo— hasta su cintura, hace movimientos para que sus pulmones se expandan y puedan contener más oxígeno en el momento de la inmersión. Luego se sube el enterizo hasta la cabeza, se pone una pesa en el cuello, de la que está amarrado un reloj que controla el tiempo en el agua. Poco a poco comienza a entrar al mar.

La relajación y la tranquilidad son importantes. Así que respira profundo varias veces, mientras flota boca arriba. Se voltea y con una careta puesta se relaja viendo debajo del agua. Tiene que nadar durante cerca de cinco minutos hasta la plataforma de inmersión.

Al llegar, se quita la careta, se pone un clip en la nariz para que no le entre agua y, una vez más, se relaja. Mientras los jueces verifican que todo esté correcto, ella se amarra de un arnés a la línea guía y se dispone a hundirse. “Sofía Gómez Uribe, Colombia. 83 metros, CWT bialetas. Intento de récord mundial. Tiempo de buceo, tres minutos”, dice en inglés uno de los veedores.

Y Sofía entra en acción. Se impulsa y, como una sirena, da aletazos que la llevan hacia lo profundo del mar. En ese momento no hay afán, pues la velocidad gasta oxígeno que más adelante se puede necesitar. A los 83 metros hay una cinta pegada a una pesa, la cual debe agarrar para llevarla hasta la superficie y de esta manera hacer efectivo el récord.

Sube más rápido de lo que baja. Entre más cerca está de la superficie, la presión es un enemigo al que hay que sobreponerse. Cuando se comienza a ver el resplandor del sol en el agua, quiere decir que falta poco. Saca su cabeza, respira profundo por la boca y con la mano derecha toca la cabeza de uno de los jueces, quien hace un gesto de “ok”. Después de 2 minutos y 43 segundos, el objetivo se ha cumplido. Como Sofía no hay otra.

Al siguiente día se repite la rutina, con la dificultad de tener que bajar un metro más para mejorar su propia marca. Lo vuelve a lograr. Y lo más increíble es que Sofía dice ser capaz de seguir mejorando, de aguantar más tiempo debajo del agua.

“Estar sola, bajo el agua me da una sensación de paz. Uno aprende a conocerse a sí mismo y sus límites. Aprendes a vivir con la soledad”, dice. Para ella, sumergirse es llegar a lo más alto.

La pereirana es uno de los nominados a ser elegidos como Deportista del Año de El Espectador y Movistar, en la ceremonia que se llevará a cabo el próximo lunes 4 de diciembre en Connecta, al occidente de Bogotá.

Como es costumbre, se premiará el podio de la categoría mayores y juvenil, Técnico del Año, Dirigente, Equipo, Revelación, Vida y Obra, y el más importante para El Espectador: el Juego Limpio Guillermo Cano.

Usted podrá ser parte de esta elección, votando por su deportista favorito ingresando a nuestra página de internet (www.elespectador.com/deportista) o diligenciando un cupón que sale publicado en el impreso. No necesariamente el más votado por internet es el Deportista del Año. Los lectores hacen parte del jurado, junto con la sección de Deportes de este diario. El favorito en la web recibirá un premio aparte.