Abucheos del público de Río indignan a los deportistas olímpicos

El francés Renaud Lavillenie fue chiflado el martes durante la premiación del salto con pértiga.

Renaud Lavillenie medallista de plata en el salto con pértiga. Foto: AFP

El público brasileño se ha hecho notar desde el inicio de estos Juegos Olímpicos. En la ceremonia inaugural el 5 de agosto, abuchearon al presidente interino de Brasil, Michel Temer, quien ha desistido de participar del acto de clausura. Pero los gritos ensordecedores y muestras de hostilidad desde las tribunas no sólo se quedaron en la política. Trascendió más allá y continuaron día tras día.

Una de las primeras en sentir el peso del público en su contra fue la nadadora Yulia Efimova. La reacción de la tribuna arrancó las lágrimas de la rusa, quien se hundió en un llanto desconsolado al sentirse señalada por la sombra que sigue cubriendo al deporte ruso. “¡No más dopaje!”, gritaron desde la tribuna después de la prueba de los 100 metros pecho, que terminó con el récord olímpico de la estadounidense Lilly King. Pero no fue solo ella los silbidos de rechazo contra los rusos aparecieron desde el día uno.

El boxeador ruso Evgeny Tishchenko también expresó frustración por la reacción del público contra los atletas de su país. “Es realmente una pena que la gente se manifieste de esta manera, apoyando (a quienes compitan) contra Rusia”, según fue citado por el diario Chicago Tribune. “Estoy muy molesto. Fue la primera vez que me enfrentaba a esos comentarios. En realidad, estoy un poco decepcionado”, agregó.

Pero los rusos no han sido los únicos afectados por los abucheos. La multitud de Río mostró una tendencia por los equipos que partían con menos ventaja. En un partido de baloncesto la hinchada respaldaba a Croacia y abucheaba a los favoritos del partido: España y también a los deportistas que compiten contra los suyos.  “Los fanáticos brasileños parecen ser capaces de abuchear a los atletas de muchos países. Es muy difícil saber por qué silban a un atleta y no otro”, aseguró el director de comunicaciones del Comité Olímpico Internacional, Mark Adams.

El tenista alemán Dustin Brown fue silbado incluso después de caerse y torcerse el tobillo durante un partido de tenis contra el brasileño Thomaz Bellucci, aunque fue ovacionado cuando se levantó para ser trasladado al hospital. “Los Juegos Olímpicos siempre fueron sinónimo de respeto internacional. Así que los abucheos de una multitud pueden ser una distracción y pueden perjudicar el rendimiento de los deportistas”, dijo el doctor Rhonda Cohen a la BBC, psicólogo del deporte en la Universidad de Middlesex.

Pero en ocasiones los abucheos también fueron para los deportistas locales. La nadadora brasileña Joanna Maranhão presentó una denuncia policial el viernes por los insultos que recibió tras ser eliminada en 200 metros mariposa. “No es posible que alguien te desee que te violen o que mueras. No tienen por qué quererme, pero es necesario tener respeto” dijo Maranhão, criticada por ser de izquierda y del noreste brasileño, más pobre que el sur. “Brasil es un país machista, un país racista, un país homofóbico, un país xenófobo. No estoy generalizando pero hay personas así, infelizmente”, afirmó.

Ni si quiera los jueces olímpicos se salvaron de los espectadores brasileños. Como nación anfitriona, Brasil se adjudicó automáticamente un lugar en la final de 10 metros de salto sincronizado masculino, a pesar de que sus deportistas no estaban a la altura de la competencia. Y los jueces constantemente les otorgan puntuaciones más bajas, lo que provocó el abucheo y la ira de la multitud.

“Tenemos que preguntarnos si esa pasión está siendo bien dirigida, muchas personas están amando los Juegos y espero que canalicen esa pasión de una forma positiva”, dijo Mark Adams en una rueda de prensa. Mario Andrada, representante del Comité de Río 2016 remarcó que “abuchear no es apropiado en una competición olímpica” y prometió que se intensificará el trabajo en las redes sociales para concienciar a los brasileños sobre la necesidad de respetar a los rivales.

La indignación con la actitud del público brasileño llegó a tal punto que justo después de competir en la final de salto con pértiga el francés Renaud Lavillenie, quien fue chiflado en la pelea por la medalla de oro, comparó la actitud del público con el de la Alemania nazi en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. Comentario que le fue cobrado al atleta galo en la noche del martes durante la premiación a pesar de que Lavillenie se disculpó por esa comparación, admitiendo que era “equivocada” y producto de una “reacción en caliente”.

El campeón olímpico de Londres no aguantó los silbidos del público local y no pudo esconder sus lágrimas. Lavillenie tuvo en el podio el apoyo del medallista de oro, el brasileño Thiago Braz da Silva, quien ofreció al público un gesto de extrañeza invitándoles a que se detuvieran esos ataques a su compañero. Braz da Silva, incluso, aplaudió públicamente a Lavillenie.

Comportamiento chocante del público que ha abucheado a Renaud Lavillenie en el podio. Inaceptable en los Juegos Olímpicos”, tuiteó Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional. Mientras que Mauricio Murad, doctor en Sociología del Deporte y profesor de la Universidad Salgado de Oliveira, le dijo a la BBC que “hay de todo: hay momentos en que el público se excede, pero no da para generalizar y decir que es un público de mierda, porque en muchas arenas se ha comportado de forma civilizada, aplaudiendo a los vencedores”.

No obstante, el profesor señaló que “la pasión es típicamente latinoamericana, y por eso a veces ocurre el exceso, pero la pasión y la multitud no justifican la falta de educación”.

últimas noticias

Más listos que nunca

Colombia, campeón de los Juegos Suramericanos

El deporte de Colombia sigue creciendo