“Aprendí a ser feliz con lo que soy”: Michael Phelps

El deportista más laureado en la historia de los Juegos Olímpicos, con 22 medallas, cuenta los secretos de un pasado que lo atormentó.

El nadador estadounidense Michael Phelps listo para competir en los Olímpicos de Río de Janeiro.  / AFP
El nadador estadounidense Michael Phelps listo para competir en los Olímpicos de Río de Janeiro. / AFP

Michael Phelps atiende a los medios en una oficina de la legendaria sección de fútbol americano de la Universidad de Arizona. El hombre pálido de Baltimore está tostado por el sol del Oeste, a donde se mudó a finales de 2014 para desintoxicarse. Perseguía la salvación personal y acabó en el agua. Después de una grave crisis existencial, Río de Janeiro es el destino del deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos.

¿Por qué la preparación para los Juegos de 2012 fue tan mala para usted?

No quería ir a entrenar. No quería estar ahí. No me planteé ningún objetivo. Me dejaba llevar por las sensaciones de cada día. Si me levantaba por la mañana y me sentía demasiado cansado para salir de la cama, apagaba el despertador y me volvía a dormir. Cuando me daban ganas de salir de Baltimore para ir a tal o cual lugar, me iba. Hacía lo que quería cada vez que quería.

¿Fue difícil recuperar el deseo de nadar después de los ocho oros de 2008?

Eso fue parte del problema. Me preguntaba: ¿Y ahora cuál es el reto? Pero había más. Había algo más que me quitaba las ganas de seguir en este deporte.

¿Qué le pasó por la cabeza cuando se vio detenido por conducir borracho, en 2014?

No había muchas cosas que pudieran pasar por mi cabeza. La había cagado y estaba bastante enojado conmigo mismo. Sabía cuál sería el desenlace y sólo quería salir de la comisaría.

Su entrenador, Bob Bowman, dice que de no haber sufrido esta crisis, su vida habría corrido peligro.

Quién sabe. Nunca sabremos esa respuesta.

Millonario, socialmente reconocido, ¿qué le impidió sentirse realizado entre 2008 y 2014?

A veces sí que fui feliz. Tenía altibajos. Buscaba la manera de terminar con mi carrera como nadador y emprender otra vida.

¿Y qué aprendió?

Aprendí a mirarme a mí mismo y a descubrir quién soy de verdad. Y ser feliz con lo que soy. Liberarme del peso de cosas que he arrastrado durante toda mi vida y que me generaban una gran frustración. Cosas como mi relación con mi padre. Llevaba una mochila cargada y he conseguido quitármela de encima porque he descubierto que no la necesitaba. Eso me ha permitido volver a donde me gustaba estar y disfrutar de las cosas que realmente quiero.

¿Qué significa ser feliz consigo mismo?

Mirarme en el espejo y sentirme feliz con lo que veo. Mucha gente lo pasa mal haciéndolo. Ahora no cambiaría nada.

Usted atribuye su infelicidad a la conducta de su padre. ¿Cuál fue el problema?

Crecí educado por una madre soltera en una casa llena de mujeres. Les debo todo a ellas porque me introdujeron en este mundo de la natación. Pero dejé de compartir muchas cosas con mi padre en una época en la que lo necesitaba. No quería seguir atormentándome con preguntas como, “¿qué habría pasado si…?”. Quería poder hablar con él de cosas sobre las que no coincidíamos. Quería tener a esa persona a la que poder dar un abrazo de vez en cuando… Mi padre y yo somos gente muy testaruda. Necesitábamos decirnos a la cara todo lo que nos callamos durante tantos años. Lo necesitaba para salir del atolladero. Por fin creo que hemos construido una amistad. Y creo que ahora nos sentimos muy cómodos porque estamos regularmente en contacto. Ha sido un gigantesco paso en la dirección correcta.

¿Se siente mejor persona?

Mi personalidad es la misma. ¡Sigo siendo un niño! Todavía me veo como a un niño. ¡Yo no quiero crecer! Soy un niño grande. Siempre me río, siempre intento pasármelo todo lo bien que pueda. Mi vida ha transcurrido en una piscina. Eso es lo que me ha llevado a disfrutar y es algo de lo que estoy agradecido. Son experiencias que me han ayudado a atravesar determinados obstáculos. Es difícil de explicar. Hay cosas a las que realmente no presté atención. Llevé la carga sin darme cuenta. Me siento mucho más libre ahora. No me siento tan restringido.

¿Está preparado para cambiar de vida después de Río?

Sí. Nicole, mi chica, y yo hemos pasado por muchas cosas; hemos crecido juntos. Hemos tenido la oportunidad de traer a nuestro primer niño a este mundo y eso es algo que habíamos buscado. Me entusiasma que mi hijo pueda ver mis últimas carreras en unos Juegos. Es algo muy especial para los dos. Conservará este recuerdo para siempre.

¿Se ha puesto objetivos para cuando deje de nadar? ¿Cómo se imagina en diez años?

Mi vida siempre se ha basado en objetivos. Y siempre será así. Sea dentro o fuera de la piscina. Ahora me he concentrado en nadar este verano. Y una vez que acabe será el momento de pasar página y pensar en algo nuevo. Si pudiera predecir lo que haré dentro de diez años haría un montón de dinero. Pero no veo el futuro.

¿No hace planes?

Mi plan es estar con mi hijo tanto como pueda para verlo crecer. Ser parte de su vida. Eso es algo que he perseguido y lo demás me da igual. Aparte de eso, me gustaría continuar con mi proyecto de fabricación del que creo es el mejor bañador del mundo; y continuar enseñando a los niños a estar seguros en el agua.

Físicamente su cuerpo ya no responde igual que en 2008 y 2012. ¿Cómo cree que responderá su mente en Río?

Siempre he sido bastante bueno cuando llegan las carreras y hay que competir. Eso es lo que más me gusta de este deporte. Bob Bowman, mi entrenador, me ha enseñado a nadar todo tipo de pruebas en todo tipo de situaciones, pero el último paso siempre depende de mí. Hemos seguido haciendo prácticas para ejercitar el uso de ese resto de energía que te permite competir cuando llegas al límite.

Nadará tres pruebas individuales y un relevo: 100 y 200 mariposa, 200 estilos y 4x100 estilos. Esto supone un recorte del 50 % respecto a sus programas de Pekín y Londres.

Estos Juegos serán distintos a todos los demás. La preparación que he hecho no tiene nada que ver. Para nosotros lo esencial fue elegir las pruebas en las que tendré más opciones. En 2012 pasamos por una experiencia desagradable en el 400 estilos y aprendimos. Eso siempre lo tuvimos en cuenta a la hora de determinar qué puedo hacer al máximo.

¿Cómo fue su llamada a Bowman cuando decidió volver a entrenar?

Discutimos. Le demostré que estaba listo para sobreponerme a cosas a las que no había conseguido sobreponerme antes. Obstáculos que no había querido afrontar. Bob no me habría permitido volver a entrenar de otro modo. A lo largo de mi carrera he intentado hacer las cosas de muchas maneras distintas. Algunas funcionaron y otras han sido fracasos épicos. Si decidimos volver a intentarlo, sólo fue porque me comprometí a que será sólo del mejor modo posible. El viejo modo. Ese es el pacto con Bob. Pienso que por eso me encanta nadar otra vez, por eso soy feliz otra vez. Veo los resultados.

¿Cómo gestiona el gasto energético a su edad?

La única diferencia es que debo prestar más atención a la recuperación. Hago más trabajo fuera de la piscina, me meto más en la bañera de hielo después del esfuerzo, me hacen más masajes, cuido más los estiramientos. No me recupero como solía. Me duele mucho más el cuerpo. Me canso mucho más. Tengo que estar más atento a los mensajes que me lanza el organismo. Ya no como comida. No quiero decir comida basura, pero… ya sólo tomo alimentos saludables. Soy mucho más sano de lo que fui.

¿Qué siente en el agua después de casi 30 años de rutina?

El agua ha sido parte de mi vida durante tanto tiempo, que se ha convertido en un lugar donde estoy confortable. Me siento natural. Es parte de lo que soy.

¿Cómo percibe la enorme presión que cargan en su país sobre usted?

Parece que la única alternativa al fracaso es el oro. Las expectativas ajenas a veces te ayudan y a veces te dañan. Pero nadie me pone más presión que yo mismo.

¿Hay algún reto que le entusiasme especialmente?

Sería fantástico ser el primer nadador en ganar un oro olímpico en una prueba individual con más de 30 años. Sólo puedo jurar que lo único que he hecho en estos meses es prepararme lo mejor que sé para estar de la mejor manera. Y en 2012 ese no fue el caso. No merecí ganar los 200 mariposa ni los 400 estilos. No trabajé tan duro como pude. Los otros entrenaron más que yo y merecieron esos oros. Si yo estoy todo lo preparado que puedo estar, los resultados cuidarán de los resultados.

¿Existe alguna rivalidad entre usted y Usain Bolt por ocupar el centro de estos Juegos?

¿Qué rivalidad? ¡No somos rivales! No me interesa quién pueda ser la mayor estrella de los dos. Si he competido durante tanto tiempo es porque quería hacerlo. La fama viene con correr rápido o nadar rápido. Si él tiene más fama, encantado. No me molesta. Lo que él ha hecho es increíble. Ser el hombre más rápido del mundo durante ocho años. Ha trabajado más duro que la mayoría. No me imagino a nadie corriendo más rápido. ¡Sería un excelente receptor en el fútbol americano! Es una locura. Él da la impresión de divertirse con lo que hace y eso es lo esencial. Esa es la clave. Después de cada carrera bromea con todo el mundo. Ver a alguien disfrutar con lo que hace es algo que siempre quieres ver en el deporte. Eso es lo que los niños deben ver y el mundo quiere ver. Gente divirtiéndose.