"Batir récords no me interesa"

El actual campeón mundial de MotoGP habló en exclusiva con El Espectador justo antes de su victoria de ayer en Montmeló.

Jorge Lorenzo celebra su victoria de ayer en Montmeló.  / EFE
Jorge Lorenzo celebra su victoria de ayer en Montmeló. / EFE

Jorge Lorenzo, con 26 años, es el actual campeón del mundo de MotoGP. Nacido en Palma de Mallorca, hincha del Barcelona, Lorenzo está en su sexta temporada en la categoría reina del motociclismo de velocidad y tiene como compañero de equipo al piloto más grande en la historia reciente del motociclismo, el italiano Valentino Rossi.

Ya en el pasado han sido compañeros de escuadra, cuando Giorgio, como le llamaba su padre cuando era niño, llegó a MotoGP en 2008. Con Rossi compartieron en el equipo Yamaha hasta 2010, año en el que tuvo que ver a Lorenzo llevarse el título que un año antes consiguió por última vez. Ahora Rossi se ha encontrado con un Lorenzo más fuerte que el de entonces y ha admitido estar un paso atrás de él.

La cita de este diario con el piloto más veloz sobre dos ruedas ocurre en la unidad de hospitalidad de Yamaha, en el Circuito de Cataluña, donde antes de atender nuestro compromiso Lorenzo repasaba las imágenes del Gran Premio de Cataluña de 2009, que perdió en la última curva contra Rossi.

Su expresión fue emotiva frente a la pantalla en los primeros minutos del duelo codo a codo, pero casi de rabia al ver de nuevo cómo Valentino lo adelantaba con la bandera a cuadros a la vista.

Le pregunto a Lorenzo si revivió la rabia del momento. “No suelo pensar mucho en el pasado porque no sirve de nada”, dice muy serio. “Las cosas que no se pueden cambiar es mejor olvidarlas, coger la lección, pero sí que es cierto que es una carrera para recordar siempre. Fue muy competida y divertida. En ese sentido, aunque no hubiese ganado, es una carrera histórica”.

¿Cómo han cambiado los roles en el equipo Yamaha respecto a ese entonces entre ustedes dos?
Es ley de vida, todo pasa, todo cambia. Cuando llegué al equipo Valentino estaba en su mejor momento, a mí me faltaba experiencia, luego él tuvo una lesión, se fue a Ducati, se le complicaron las cosas y fui mejorando cada año. Así mi rol fue cada vez mayor, mientras el de él fue manteniéndose o incluso empeorando un poco. Ahora ha llegado Marc Márquez, quien tiene el papel del aprendiz, aunque va muy, muy rápido, y no descarto que podría llegar a luchar por el mundial.

¿En qué aspectos cree le ha hecho a usted mejor piloto el tener a Valentino como compañero de equipo?
Creo que Valentino tiene ciertas cualidades que ningún otro piloto tiene. Él es muy bueno improvisando en medio de la carrera, frena muy tarde y eso hace muy difícil adelantarlo y le facilita adelantar a los demás. Son cosas que he querido intentar, no copiarlas, pero sí acercarme a esas cualidades y poco a poco he ido haciéndolo como él seguramente intenta mejorar sus fallos fijándose en los pilotos que hacen algo mejor que él.

En su caso, ¿cuál sería su mayor fortaleza?
No me doy por vencido fácilmente y en carreras en las que no podía ganar he logrado estar cerca de Valentino para aprovechar su error. Otros prefieren bajar el rendimiento. Considero que mi velocidad de paso por curva es muy buena y es algo que no tiene Valentino justamente por su forma de frenar tan tarde.

¿Está Rossi más cerca de volver a su nivel del pasado o a retirarse del todo de MotoGP?
Todo influye. Si te ves lejos de los rivales, lo suficiente para no poder aspirar al podio regularmente, mentalmente también te baja un poco la moral y manejas un poco peor. Es una rueda. Si él se sintiera un poquito más competitivo, que es posible que lo sienta dentro de poco, que vea que la moto va un poco mejor, también pilotaría mejor, con más energía.

Marc Márquez es la nueva sensación del mundial, es el más joven ganador de la historia de MotoGP. ¿Lo ve a él en el mismo rol que usted tuvo en su impresionante año de novato?
Sí. Veo muchas similitudes con ese 2008 mío. Marc sigue teniendo poco miedo a caerse, a hacerse daño y yo en ese primer año quería demostrar, como él lo hace ahora, que podía ganar el primer año. Esa ambición es peligrosa si no la controlas. No tienes la experiencia para saber dónde están tus límites, los de la moto, los neumáticos. Si no controlas ese ímpetu y tienes mala suerte, puedes perjudicar tu carrera deportiva.

Después de las caídas tan fuertes que tienen ustedes, ¿se siente el miedo en la moto?
En el caso de Márquez él no tiene miedo porque no se ha hecho suficiente daño como para decir “me puedo matar”. A mí me pasó en 2008, me caí muchas veces, fueron cinco o seis y la última fue un golpe en la cabeza muy fuerte que me dejó inconsciente y al cabo de dos o tres días no me acordaba de nada. Ahí dije: “Esto ya es serio”. Te puede perjudicar por el resto de tu vida. Está bien tener éxito en tu profesión, ganar mucho dinero, pero lo más importante es tu vida y hay que encontrar el equilibrio. Yo entendí y me pregunté: “¿Me retiro o sigo?”, y decidí lo segundo, pero con una conciencia del riesgo diferente.

Durante muchos años su rivalidad con Dani Pedrosa fue tensa. Ni se miraban en el podio. Ya no es así, ¿por qué?
Con Dani lo único que ha cambiado es que ahora nos saludamos y hablamos, comentamos. Antes ni nos mirábamos, ni nos saludábamos. En el fondo, sin embargo, nada ha cambiado, no tenemos una relación de amistad, aunque no hablemos mal en la prensa el uno del otro.

¿Y con Rossi cómo se llevan?
Parecido a como con Pedrosa. Al final es un pastel, todos nos queremos llevar el trozo más grande o todo el pastel y no dejar nada a los demás. Eso crea una tensión lógica, humana y que siempre existirá en el deporte. Si uno sabe separar la hora de comer de la hora de divertirse, puede haber buen rollo. No obstante, es difícil separar ambas cosas.

¿Cómo valora al colombiano Yonny Hernández?
Me llamó mucho la atención de Yonny, cuando llegó el primer año al mundial, que su estilo de pilotaje era muy diferente a los demás, era espectacular. Entraba a las curvas derrapando más que todos los pilotos y parecía que se iba a caer en cada curva, pero no era así. En MotoGP ya pilota diferente porque las motos no se lo permiten, pero es alguien muy valiente, determinado y agresivo.

Ya son seis años en MotoGP. ¿Cómo visualiza su futuro?
El futuro es imprevisible. Hoy estás en lo más alto, pero luego puedes caer muy bajo. Los deportistas realmente buenos son los que se han sabido mantener durante mucho tiempo y es lo que marca la diferencia. Ojalá pueda.

No es muy larga la vida útil de un motociclista a este nivel. Usted casi podría dejarlo ahora en el tope como bicampeón e iniciar otro proyecto de vida…
A veces lo pienso, pero desaprovechar mi juventud, mi nivel de pilotaje, mi madurez, sería mala idea. Seguramente estaría más relajado sin carreras, sin presión, pero ahora que soy joven tengo que aprovechar estos años para sacar el máximo rendimiento de mí sin pasarlo mal tampoco. Si te lo pasas mal, tampoco tiene sentido seguir haciéndolo. Encuentro el placer en esto en la victoria, en pilotar motos tan bonitas y tan buenas y la vida en el paddock es divertida.

¿Qué le gustaría haber conseguido cuando se retire?
Profesionalmente no tengo una ambición de batir ningún récord, conseguir cinco, siete o quince títulos. Primero, porque es muy difícil ganar constantemente y los rivales son muy fuertes. Quiero ser feliz, disfrutar de cada momento y si estoy aquí me voy a exigir al máximo.