Carlos Daniel Serrano, deportista paralímpico del año 2016 de El Espectador

"En los entrenamientos es en donde se ganan las medallas y a las competencias va uno es a recogerlas”, el lema del nadador colombiano que subió tres veces (oro, plata y bronce) al podio en Río 2016.

Con 18 años, Serrano se perfila como uno de los mejores deportistas paralímpicos de la historia.

El pequeño gigante. Carlos Daniel Serrano. El mejor deportista paralímpico del 2016 galardonado este miércoles en el Deportista del Año de El Espectador y Movistar. Con una sonrisa de oreja a oreja, tal como lo hizo en tres ocasiones las pasadas justas en Río de Janeiro, el nadador recibió el premio que lo posiciona como el mejor colombiano en esta categoría.

El gusto por la natación, dice Carlos, le llegó tarde. No sabe por qué, si desde niño se había enamorado de los ríos de Valledupar. Allá, en esas aguas que han inspirado tantos vallenatos y en donde creció su papá, conoció el miedo de estar en un lugar hondo y sentirse vulnerable. Conoció también que su cuerpo, diagnosticado con acondroplasia (aquel trastorno que ocasiona el tipo más común de enanismo), se sentía pleno con ese contacto y que disfrutaba aún más del vacío estomacal que le producía el miedo. El miedo a que nadie lo detuviera, a quedar cubierto por la corriente y no volver a salir.

Pero los temores decidió acorralarlos en diciembre de 2012 con 15 clases de natación en Bucaramanga. La plata no daba para más. Y ahí llegó su única casualidad: en la última clase, en un cursito de saltos, apareció Luis Carlos Calderón, quien, con su ojo fino y atinado, lo invitó a nadar. Gratis. Y le reveló, además, que por su contextura tenía todas las condiciones para practicar en competencias de alto nivel. Le dio también un dato vago: si se esforzaba y seguía al pie de la letra sus indicaciones podía llegar a la cumbre del deporte paralímpico. De ahí en adelante, cuenta Calderón, todo empezó a ser causalidad.

Tocó el cielo con las manos este 2016 en Río. En sus primeras paralimpiadas, Serrano Con apenas 18 años recién cumplidos, tres de ellos en el deporte de alta competencia, participó en seis pruebas en las justas, obtuvo tres medallas (una de oro, una de plata y una de bronce), impuso un nuevo récord mundial y en las otras tres modalidades finalizó cuarto, un balance espectacular que lo ubicó como el segundo mejor segundo mejor deportista paralímpico del mundo.

Además de sus múltiples medallas en eventos internacionales, a su corta edad Carlos Daniel ha logrado imponer seis récords mundiales en diferentes pruebas, lo que lo hace pensar que todavía puede mejorar mucho más. “Vamos a ver cómo programamos el nuevo ciclo paralímpico, porque mi idea es seguirle dándole triunfos a Colombia, entrenar duro y seguir mejorando mi registros”, asegura, aunque también advierte que quisiera “estudiar algo que tenga que ver con sistemas o con administración deportiva, para ir preparándome para la vida cuando deje de competir”, que al parecer será dentro de muchos años, pues es un hombre riguroso en su cuidado físico. Está clasificado como deportista clase S7, categoría en la que compiten los nadadores que miden entre 137 y 148 centímetros. En Río ganó la prueba de los 100 metros braza, quedó tercero en los 50 metros libre y ayer finalizó segundo en los 100 metros libres, por lo que se convirtió en el primer colombiano en ganar tres medallas en unas mismas justas paralímpicas, pues el nadador Moisés Fuentes se subió al podio en Pekín 2008 (bronce), Londres 2012 (plata) y Río 2016 (bronce).

"En los entrenamientos es en donde se ganan las medallas y a las competencias va uno es a recogerlas”, dice Carlos Daniel, quien se siente orgulloso y satisfecho porque “la gente en Colombia ya me conoce y me felicita, reconocen el esfuerzo y la dedicación de todos nosotros”.
 

 

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