Caterine Ibargüen, con el brillo de un diamante

La colombiana ganó la penúltima válida y para asegurar el título sólo debe competir el 5 de septiembre en Bruselas.

Caterine Ibargüen, nacida hace 30 años en Apartadó, Antioquia, es la mejor atleta del año en su especialidad. / EFE

Sin duda, 2014 pasará a la historia como uno de los años de mayor gloria en el deporte colombiano. Al brillante triunfo de Nairo Quintana en el Giro de Italia, el título mundial de la bicicrosista Mariana Pajón, la corona de Orlando Duque en el Mundial de Saltos, la brillante actuación de la selección de Colombia en el Mundial de Brasil y la victoria de Camilo Villegas hace ocho días en el Wyndham Championship, se unió la bella atleta Caterine Ibargüen, que ganó ayer la penúltima válida de la Liga Diamante y es la virtual campeona de esta temporada.

Caterine, de 30 años de edad, enfermera de profesión, campeona mundial y medalla de plata olímpica de triple salto, prolongó así en la ciudad de Birmingham su racha victoriosa, que ya dura dos años, al imponerse con una marca de 14,52 metros conseguida en su primer salto, con viento nulo.

Ibargüen, que el 18 de julio pasado rompió en Mónaco por primera vez en su vida el muro de los 15 metros (15,31) y se situó quinta en el ranquin de todos los tiempos, estuvo acompañada en el podio de Birmingham por su compatriota Yosiris Urrutia, tercera con 14,14. El segundo puesto fue para la kazaja Olga Rypakova con un salto de 14,37 metros.

La última derrota de Caterine Ibargüen se produjo el 5 de agosto de 2012, cuando fue batida en la final olímpica de Londres por Rypakova, que saltó 14,98 metros, frente a los 14,80 de la suramericana.

Con este resultado, la antioqueña es inalcanzable para sus rivales en la clasificación general de la Liga Diamante 2014, pero para refrendar el título de esta temporada por lo menos tendrá que participar en la última válida, que se realizará el 5 de septiembre en Bruselas, Bélgica, sin importar ya el resultado.

Caterine ya se había apuntado este año los títulos de las válidas de Mónaco (15,31 metros), Doha (14,43 m), Roma (14,48 m) y Lausana (14,87 m). La única cita que no ganó fue la realizada en la ciudad de Nueva York, porque no compitió debido a unas molestias musculares y en donde el nombre de Colombia lo defendió con honores, justamente, Yosiri Urrutia, con la tercera posición, la misma que consiguió ayer en Birmingham.

Este ha sido un gran año para la atleta colombiana que, como premio mayor, el viernes 18 de julio logró romper el muro de los 15 metros (15,31), logrando así su mejor marca personal y batiendo, además el récord suramericano, que también estaba en su poder (14,99 desde 2011).

“La barrera de los 15 metros era uno de mis grandes sueños, para quebrarla trabajé mucho y la constancia fue clave. Pero mis metas continúan, ahora mi objetivo es el de mejorar ese registro personal. Los desafíos son diarios”, le había dicho a El Espectador.

“Estoy muy feliz por este nuevo paso que doy. Quiero que sepan todos mis compatriotas que cada vez que salgo a la pista es para demostrarle al mundo de qué estamos hechos los colombianos”, dijo ayer sonriente Caterine Ibargüen a los medios de comunicación.

Sobre sus nuevos desafíos en esta especialidad, la antioqueña asegura que busca quebrar la marca mundial, pero “esa es una tarea muy dura, muy complicada, que no se consigue de la noche a la mañana. Hay que trabajar demasiado, duro, día a día para lograrlo. Está tan cerca como tan lejos, estoy a 19 centímetros. No la voy a perder de vista. Seguiré entrenando de la manera que lo he venido haciendo para conseguirlo, junto con la ayuda de mi entrenador, Ubaldo Duany”.

El récord orbital del triple salto está en poder de la atleta ucraniana Inessa Kravets, con 15,50 metros, logrado en la final del Campeonato Mundial de la especialidad en Gotemburgo, el 10 de agosto de 1995.

Caterine Ibargüen se ha convertido en las últimas temporadas en la gran protagonista del triple salto, desde la conquista de la medalla de bronce en el Mundial de Daegu 2011, del que pasó a la plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y de ahí al oro mundial en Moscú 2013. Ella, optimista por convicción, dice que aún hay mucho camino por recorrer y que su principal rival “siempre seré yo misma”. Una atleta que definitivamente brilla como un diamante.