Colombia en los Juegos Olímpicos: 84 años de una historia apasionante (4)

La mala hora de Ximena. El primer oro olímpico.

Ximena Restrepo durante los Juegos Olìmpicos de Barcelona. /Archivo

Angustioso adiós de Ximena en Atlanta 96

En solo 12 segundos la aspiración de Ximena Restrepo de repetir medalla olímpica en los 400 metros, quedó sepultada. Hacia los 100 metros de carrera comenzó a frenar. Paró, comenzó a cojear de su pierna derecha y se subió en un carrito de golf verde que la llevó hasta los camerinos.

Los 70 mil espectadores del Estadio Olímpico de Atlanta la miraban con curiosidad. Todo había terminado el 26 de julio de ese año para la atleta antioqueña que intentaba clasificarse para las finales de la prueba que le dio la gloria en Barcelona 92, donde ganó la medalla de bronce.

“Yo tenía la pierna apretada. No sé. Tal vez en el calentamiento, que fue muy largo, me pude haber excedido un poco. La prueba siempre se atrasó unos 20 minutos. Yo arranqué a correr y la pierna empezó a apretar hasta que el dolor no me dejó seguir. Sentí que se estaba formando un nudo y tuve que parar”, dijo la gacela paisa.

El dolor, según el médico Juan Pablo Forero, fue el resultado de una contractura en la pierna derecha (en el músculo isquiotibiales derecho), lesión menos grave que un desgarramiento. Pero, en realidad, el final de Ximena en los Olímpicos se originó en una contractura crónica que la dejaba al borde de un adiós en su carrera deportiva. Presa del desespero por su mala racha, y en medio de las lágrimas, Ximena decidió dejar el atletismo.

“Yo sé que soy joven para retirarme, pero en los últimos años no pude correr como yo esperaba. Estoy un poco cansada, frustrada después de que de tanto

entrenamiento no me salgan las cosas”1, afirmó en medio de una nube de periodistas que, ansiosos, buscaban sus declaraciones. “Hasta aquí llegué yo. Desde antes de venir a Atlanta había anunciado que después de los Olímpicos me retiraría. Sin duda este accidente acelera el adiós”, le ratificó la atleta antioqueña a El Espectador.

Emperatriz González, entrenadora antioqueña que cuatro años atrás llevó a Ximena al podio, expresó su tristeza. “Yo cumplí una etapa con Ximena muy importante y se dieron los resultados. Mi sueño era poder dar una vuelta olímpica con ella envuelta en la bandera de Colombia, pero no se pudo, declaró al diario El Tiempo luego de conocer el desenlace de la participación de la medallista nacional.

Además, añadió que Ximena había dejado de competir, “un craso error a la hora de enfrentar unas olimpiadas”. Su anuncio de retirarse de las competencias fue precipitado, pues cuatro años después Ximena formó parte del contingente atlético que representó a Colombia en los Juegos Olímpicos de Sydney, con un resultado frustrante.

En los Juegos Olímpicos de Atlanta, Estados Unidos, Colombia participó con 57 atletas en nueve disciplinas. Carlos Mario Grisales, de 26 años, se consagró como el mejor corredor nacional con su puesto 11 en el maratón (con tiempo de 2:15.56 fue el cuarto latinoamericano en llegar a la meta, en una prueba ganada por el sudafricano Josia Thugwane, 2:12.36), mientras en la versión femenina de esa prueba Iglandini González terminó de 22 (2:35.45).

Para Colombia, el balance fue negativo: ninguno de nuestros deportistas subió al podio. La opaca actuación nacional le costó la destitución al director de Coldeportes, Diego Barragán Correa. Un colombiano triunfador en los Olímpicos de Atlanta fue Enrique Peña, entrenador del marchista ecuatoriano Jefferson Pérez, medalla de oro en los 20 kilómetros (1h20 :07), prueba en la que fue escoltado por el ruso Ilya Markov (1h20 :16) y el mexicano Bernardo Segura (1.20 :23)

El estadounidense Michael Johnson ganó el rótulo de mejor atleta de los Juegos al imponerse en los 200 y 400 metros llanos, mientras el canadiense Donovan Bailey logró la plusmarca mundial con tiempo de 9.84 segundos en los 100 metros.

Mientras tanto, el saltador Javier Sotomayor tampoco corrió con suerte esta vez, debido a una lesión en su rodilla derecha que frustró su aspiración de medalla olímpica.

Por fin, un oro olímpico


Urrutia logró el oro en Sídney luego de alzar 245 kg y tener menos peso corporal que sus rivales. / Archivo
 

Tuvieron que pasar 68 años para que Colombia alcanzara su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Y aunque el honor no le correspondió al atletismo, la hazaña lograda no puede quedar al margen de ningún libro que pretenda reseñar los acontecimientos de la actividad muscular en el país, en cualquier disciplina. Sencillamente, porque la historia deportiva de Colombia se partió en dos.

Fue al filo de la medianoche del martes 19 de septiembre de 2000. Las actuaciones previas de la pesista María Isabel Urrutia Ocoró hacían presagiar algo grande. Es inolvidable la imagen transmitida en vivo y en directo por la televisión desde Sydney, Australia: la negra grande levantó 245 kilos en su último intento (110 kilos en arranque y 135 kilos en envión –levantar la pesa en un solo tiempo–) en la categoría de hasta 75 kilos.

Sus ojos desorbitados que amenazaban con salir expulsados de sus cuencas, fueron fiel reflejo del esfuerzo, casi sobrehumano, que le permitió a la vallecaucana hacerse al preciado tesoro. A su retorno, Colombia entera la recibió con júbilo y le rindió honores como a una diosa sacada de la mitología griega.

A Urrutia, nacida el 25 de marzo de 1965 en Candelaria (Valle), le favoreció su menor peso corporal (73,28 kilos) para derrotar a la kazajstana Tathyana Khromova (74 kilos). Hasta entonces, en 15 participaciones olímpicas desde Los Angeles (Estados Unidos) en 1932, Colombia acumuló siete medallas: dos de plata, en tiro, con Helmuth Bellingrodt, y cuatro de bronce, tres de ellas, en boxeo con Clemente Rojas y Alfonso Pérez en 1972 y Eliécer Julio en 1988 en Seúl, y una en atletismo con la velocista Ximena Restrepo, en Barcelona 92 y, por supuesto, la dorada de Urrutia.

Sólo esa medalla conquistaron los nuestros en Sydney, a la postre la única presea de oro para Suramérica, lo que hizo que el balance de Colombia sobresaliera en la región, en una actuación en la que el atletismo pasó de agache en las justas.

Por Latinoamérica, tan sólo Cuba, México y Colombia ganaron preseas doradas. Cuba, abanderado de la región, bajó del octavo al noveno lugar del medallero en relación con Atlanta-96, pero alcanzó dos preseas doradas y tres de plata más en su cuenta, aunque una menos de bronce.

La delegación colombiana, integrada por 46 deportistas, terminó en la casilla 49 (en Sydney participaron representantes de 199 países), posición compartida con Camerún y Mozambique. Estados Unidos comandó la tabla de medallería (39-35-33), seguida de Rusia (32-28-28) y China (28-16-15).

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