Colombia en los laureles

Con el tercer puesto conseguido en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Veracruz, Colombia continúa su osadía de cara a los Olímpicos Río 2016 por el mejor Ciclo Olímpico de su historia deportiva.

Colombia terminó tercera en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Foto: AFP

Finalizaron los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe en Veracruz, México, uno de los certámenes preparatorios dentro del Ciclo Olímpico 2012- 2016 rumbo hacia los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Y allí, una vez más, el deporte de alto rendimiento colombiano volvió a demostrar su excelente andar. Culminó en el tercer escalón del podio gracias a la cosecha de 70 medallas de oro, 75 de plata y 78 de bronce. El primero fue Cuba (123-66-65), segundo México (115-106-111) y cuarto Venezuela (56-79-110). En el quinto puesto, desnudando una larga distancia, República Dominicana (19-34-23).

La delegación nacional que participó en esta competencia multideportiva en la que compitieron 31 países afiliados a la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe) en 36 deportes, 12 de ellos clasificatorios a los Juegos Panamericanos Toronto 2015, estuvo compuesta por 416 atletas, embarcación récord para este certamen, entre ellos, la artillería de siete medallistas olímpicos: Caterine Ibargüen, Mariana Pajón, María Luisa Calle, Yuri Alvear, Jackeline Rentería, Carlos Mario Oquendo y Óscar Muñoz. Como era de esperarse, todos ganaron medallas.

Las 223 preseas de Colombia fueron obtenidas en 25 deportes, 22 individuales y tres de conjunto: atletismo, bolos, boxeo, canotaje, ciclismo (BMX, MTB, Pista y Ruta), equitación, esgrima, fútbol, gimnasia (artística, rítmica y trampolín), judo, karate, pesas, lucha, natación (carreras, nado sincronizado y clavados), patín carreras, racquetbol, rugby sevens, squash, softbol, taekwondo, tenis, tenis de mesa, tiro, tiro con arco y triatlón. Los más fructíferos, 37 aportó natación en sus tres disciplinas, 24 atletismo y 23 pesas y ciclismo en sus cuatro disciplinas. Además batió 20 récords.

Este es el cuarto tercer puesto consecutivo que logra Colombia en los Centroamericanos y del Caribe, tras San Salvador 2002 (62 de oro- 60 de plata- 57 de bronce), a 39 oros del segundo Venezuela y a 76 del primero México; Cartagena 2006 (72-70-77), a 35 oros del segundo México y a 66 del primero Cuba; y Mayagüez 2010 (104-84-74), a 12 oros del segundo Venezuela y a 23 del primero México. Ni a las justas de 2002 ni a las de 2010 asistió Cuba.

El mejor de todos

Aunque faltan los Juegos Panamericanos Toronto 2015, este es el mejor Ciclo Olímpico, período de cuatro años que transcurre entre cada Juego Olímpico, del deporte nacional de toda su historia, cuyo estreno data de febrero de 1938 justamente en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Ciudad de Panamá, en donde terminó noveno con dos medallas de bronce.

En 2013 se consagró campeón de los Juegos Bolivarianos en Trujillo, Perú, a 5 oros de Venezuela y a 100 de Ecuador. La primera vez que superaba a Venezuela en el Ciclo Olímpico, rival histórico y de tradición deportiva. Venía de doce segundos puestos segundos en esta competencia —en la que debutó en su primera edición en agosto de Bogotá 1938 con el tercer puesto¬— desde Barranquilla 1961. Ese fue el segundo título de Colombia en el Ciclo Olímpico. El primero, los Juegos Suramericanos Medellín 2010, en donde con el empuje de la localía, consiguió 144 medallas de oro, 11 más que Brasil, que no acudió con algunas de sus mejores figuras. El tercero, Venezuela (87 oros). En los Juegos Suramericanos Santiago de Chile 2014 consiguió el subtítulo, a 57 oros del primero Brasil y a 6 del tercero, Venezuela. Y ahora el podio en Veracruz.

En el plano Panamericanos, en Santo Domingo 2003 completó el noveno puesto a 19 del tercero Brasil, a 10 del cuarto México, a 10 del sexto Venezuela/ Argentina y a 4 medallas de plata del octavo República Dominicana. En las dos últimas apariciones ha sido sexto en el medallero: Río de Janeiro 2007, a 4 preseas doradas del quinto México, a 38 del tercero Brasil y 3 encima del séptimo Argentina y 4 del octavo Venezuela; y Guadalajara 2011, a 6 del quinto Canadá, a 18 del cuarto México, a 24 del tercero Brasil y 3 por delante del séptimo Argentina y 12 del octavo Venezuela.

Hoy, en esa instancia en la que reinan Estados Unidos, Cuba, Canadá, Brasil y México, Colombia combate sin miramientos, y habiendo empezando desde atrás, con Venezuela y Argentina por el sexto lugar.

“Hemos avanzado mucho, y podríamos ponernos como meta llegar a los primeros lugares, pero para eso necesitamos trabajar muy duro. Creo que estamos abandonando un nivel en el cual navegamos durante toda la vida para ingresar a otro, que es más selecto y exigente. En México dejamos en claro que seguimos mejorando y seguimos estando por delante de Venezuela. Colombia no baja la guardia. Por el contrario, se consolida”, dice Baltazar Medina, presidente del Comité Olímpico Colombiano (Coc).

Repaso

Faltan por contar los títulos mundiales y las medallas en los Juegos Olímpicos, competencia en la que desde Sídney 2000 con María Isabel Urrutia, el deporte colombiano ha ganado 13 medallas —de las 19 que tiene en total¬— en halterofilia, BMX, ciclismo de ruta, ciclismo de pista, lucha, judo, atletismo (salto triple) y taekwondo. También ha sido fiel en los diplomas en la cita de los seis anillos, distinción entregada a los 8 mejores de la prueba final: 4 en Sídney, 9 en Atenas 2004, 12 en Pekín 2008 y 16 en Londres 2012. Y las 8 medallas en los Juegos Olímpicos Juveniles Singapur 2010 y Nanjing 2014 en ciclismo, pesas, taekwondo, tenis, boxeo y ecuestre.

El progreso en unos casos y el predominio en otros varios deportes merecen todos los elogios. Crecimiento determinado por el esfuerzo y el talento de los atletas, el acompañamiento metodológico y de las ciencias del deporte del Coc y su soporte y articulación con las federaciones nacionales, y por la inversión económica que existe más desde el Estado por medio de Coldeportes que por gestión propia del líder natural, el Comité Olímpico, cabeza del deporte asociado, entidad de carácter privada que aglutina las ligas, los clubes y las federaciones. La tierra fértil del deporte competitivo y profesional.

“Colombia viene haciendo un trabajo importante para convertirse en potencia deportiva continental. Algunos dicen que ya lo somos, pero la verdad estamos en proceso. Se vienen haciendo cosas muy importantes, atletas afianzándose y manteniendo resultados constantes muy importantes, como Catherine Ibargüen, Yuri Alvear y Mariana Pajón, lo que nos hace sentir muy seguros, no sólo para lo que podamos hacer en Toronto 2015 y Río 2016”, decía antes de viajar a México, Eduardo González, director deportivo del Coc.

Coherencia

Antes estas actuaciones y después de ver a los deportistas destacarse y trabajar inconscientemente por el posicionamiento deportivo internacional de Colombia, ese que tanto se pregona, ¿se puede decir misión cumplida? Si es por los deportistas, sí. Si es por los dirigentes, la coyuntura es perfecta para no dormir en los laureles y respaldar con coherencia desde los escritorios, a partir de iniciativa y gestión, semejante desempeño. Y así construir credibilidad.

Y cómo mejor que con la revisión y actualización de la Ley 181 del Deporte de 1995, dependiendo de lo que esté escrito, cuyo sano debate históricamente postergado se abrió a principios de este año pero luego de meses se fue dilatando el impulso positivo de cambio, tanto, que se eligió el nuevo congreso de la República y se vencieron los términos para presentar el proyecto de reforma. Pero las demandas siguen vivas.

El pasado mes de noviembre en entrevista con la revista Bocas, Caterine Ibargüen dijo que haría dos leyes del deporte. Una para buscar y detectar talentos, y la otra con el fin de “asegurar a los deportistas de alto rendimiento para cuando terminen su carrera: una especie de pensión. Pero a todo, no solo a los medallistas mundiales. Nosotros le dedicamos nuestras vidas a esto y por obvias razones, no sabemos trabajar en otra cosa. A los 35 años, cuando terminamos nuestras carreras deportivas, salimos con las manos vacías. ¿El que pudo ahorrar, ahorró, y el que no pudo, no? El deportista colombiano después de su carrera queda a la deriva".

En este ámbito de la reglamentación vigente, y también como balance de la performance del deporte colombiano en los Juegos Centroamericanos y del Caribe que acaba de suceder habrá que continuar con el apoyo del Coc a los deportes que lo están recibiendo, y extenderlo a otros a través de sus federaciones; revisar cuestiones estructurales como la política de estímulos y apoyos; honrar la palabra ciclo con la cobertura y la calidad en el acompañamiento en la procesos de los jóvenes valores; desarrollar los deportes de conjunto que vienen en franco ascenso y que no aparecen en el radar; puntualizar la financiación del sector sin asistencialismo estatal para concretar en el tiempo los planes que enmarcan los procesos, que favorezcan la descentralización; aterrizar en aquellas zonas demográficas como afirma Ibargüen en donde hay un potencial y una riqueza notable de biotipo y de colores, y acercarlos al deporte; reconocer y proteger la profesión del deportista al menos con una pensión luego del retiro, más aún si es forzado; corregir el funcionamiento de las escuelas de formación deportiva y monitorear la implementación de su programa pedagógico; y trabajar desde el fomento por construir una política de detección de talentos que nutra generacionalmente la reserva deportiva —el polvo mágico para ser potencia—, un tema científico y que merece toda la seriedad del caso porque allí se construye al campeón.

La luchadora vallecaucana Jackeline Rentería dejó un lindo mensaje en las redes sociales: “Como colombiana y compañera de equipo regreso feliz a mi país, no sólo por el resultado individual sino también por el pundonor deportivo de la delegación. Ser testigo de cada gota de sudor que dejamos en cada segundo de la competencia, superando lesiones, olvidando errores y creando una historia. Agradecida con Dios, con las familias, con el Comité Olímpico Colombiano, Coldeportes, con la Federación Colombiana de Lucha, Indervalle y con Víctor Capacho, mi entrenador”.

Esa huella que las autoridades tienen la posibilidad patente de sellar se empieza a imprimir honrando las medallas, el esfuerzo puesto y el agradecimiento de los deportistas que representan hacia todo lo que rodea sus logros. Esa es la fuente original y poderosa de la identidad deportiva y del porvenir.