Cuando Muhammad Alí estuvo en Bogotá

Aterrizó el 12 de noviembre de 1977 en el aeropuerto El Dorado, visitó El Campín y protagonizó una inolvidable exhibición ante Bernardo Mercado en la Plaza de Toros la Santamaría.

Muhammad Ali (i), junto al árbitro uruguayo Ramó Barreto, durante el saque de honor en el Campín, previo a un partido entre Millonarios y Nacional. / Archivo El Espectador

La nave de Braniff suavemente se desplazaba hacia la plataforma internacional en el aeropuerto El Dorado. Una “nube” de periodistas, reporteros gráficos, locutores y comentaristas se quedaron en el segundo piso del sector. La Policía, que había anunciado un fuerte dispositivo de seguridad fue inferior al poder del público, que segundos después de que la nave parara a las 8:35 de la noche, ya estaba agolpado en la escalerilla del avión. Se abrió la portezuela del gigantesco avión y luego de que salieran algunos amigos personales y miembros de su comitiva, salió Verónica, con abrigo blanco y traje azul turquí. Después salió “el más grande”: Muhammad Alí.

Imposible Acercársele

Los gritos de “Alí… Alí… Alí…” no se hicieron esperar. Y el gran campeón mundial del peso completo respondió levantando su brazo derecho momentos antes de descender por la escalerilla del avión. El “cordón” policivo fue insuficiente. La histeria poco a poco se fue presentando entre el numeroso grupos de aficionados que, apostados en todos los rincones del aeropuerto impidió el tránsito normal del gran Alí.

“Saludo al pueblo colombiano y estoy contento de estar aquí con ustedes”, dijo brevemente Alí hablando a los periodistas. Fue imposible acercársele. Se improvisó la sala número dos del muelle internacional para realizar una rápida rueda de prensa, pero como siempre ocurre, en esta oportunidad hubo mil periodistas.

“Soy un héroe”

Cuando se le preguntó por qué había venido a Colombia, Alí respondió: “Me invitaron para una obra de beneficencia y además, sé que aquí me consideran héroe. No están equivocados. Yo soy un héroe”. Confesó que no conoce a Bernardo Mercado como boxeador, “pero he oido hablar de él”. Muhammad Alí, el rey del peso completo, lucía un traje oscuro cubierto con una gabardina gris y llegó sin corbata.

Momento de confusión

Alí ingresó a la sala de los del muelle internacional y durante 3 minutos pudo sentarse. El asedio de los reporteros gráficos, los locutores, las cámaras de televisión, hizo imposible realizar la rueda de prensa. 

Hubo un momento de confusión. Y aparentemente se le notó enfado al campeón mundial, un poco de enojo. Luego intentó salir por el pasillo principal del muelle pero también fue imposible. Entonces usó su fuerza y a la manera de chiste, se abrió paso con sus fuertes brazos.

En vista de la situación, los miebros del comité de seguridad decidieron sacarlo por la plataforma internacional y conducirlo hasta un vehículo especial, ofrecido por la Embajada de Estados Unidos. 

Llegada al Hotel Hilton

Raudamente el vehículo partió hacia el Hotel Bogotá Hilton, y una gran caravana lo siguió. A su lado, en la parte de atrás del vehículo, iba Verónica, quien recibió un ramo de flores en el aeropuerto. 

En el Hotel Hilton le prepararon una bienvenida con serenata, toda de música colombiana, y Alí sonrió abiertamente. Al hacer su entrada, el campeón mundial cargó a un niño que lo saludó con unos guantes puestos. Y un poco más adelante, se sentó a escuchar dos canciones colombianas que hicieron parte de la serenata.

Al ser interrogado brevemente sobre un posible campeón mundial cuando él se retire, respondió:
-"Creo que será Ken Norton".
-¿Y volverá a pelear con Norton?
-En este momento no lo sé.

Poco después tomó el ascensor que lo llevó a las puertas de la suite preparada especialmente para el monarca del peso completo y pidió, por favor, que lo excusaran. "Con la prensa hablaré después", terminó diciendo sonrientemente "El Más Grande", Muhammad Alí.
*Por: Antonio Andraus Burgos - Edición de El Espectador del domingo 13 de noviembre de 1977

Ali en El Campín

El héroe Muhammad, el domingo 13 de noviembre de 1977, dio el saque de honor en la previa del partido entre Millonarios y Atlético Nacional, que presenciaron 40.00 espectadores y que terminó 2-1 a favor de los albiazules.

“A todos ustedes los considero mis hermanos”, dijo mirando las tribunas con su gesto característicos del puño en alto. Su presencia fue muy bien recibida por el público que lo aplaudió permanentemente y se divirtió con su show cuando hizo que peleaba con varios de los chicos recogebolas.

Muhammad Ali, saludando a los fanáticos en El Campín, el domigno 13 de noviembre de 1977

Muhammad Alí: rey del show

El frío penetraba profundamente entre todos los asistentes. Tal vez el más afectado lo fue el campeón mundial Antonio Cervantes, “Kid Pambelé”, quien titiritaba del “clima divino” que estaba haciendo en la plaza de toros de Santamaría.

Pero esas 12.000 personas, que aproximadamente se congregaron en el escenario, vieron pagada con creces su permanencia al descubierto en una noche tan fría sólo para ver a Muhammad Alí, durante 15 minutos, “trabajando” como un gran actor sobre el cuadrilátero de la plaza.

Esa noche del lunes 14 de noviembre de 1977, todo giró alrededor de este gran deportista que, sin duda, alguna, se ganó la simpatía más profunda del público bogotano, y del colombiano en general, con su presentación a beneficio del Instituto de Rehabilitación Infantil “Franklin Delano Roosevelt”.

Con Alí, la actuación del destacado Bernardo Mercadom un muchacho que afloraba como una de las figuras más grandes del boxeo colombiano. Empero, con Alí se vivió una verdadera noche de “fiesta boxística” con un show sencillamente inolvidable.

Ligera demora por toallas

El campeón mundial era de por sí un excéntrico. Tiene unas salidas que nadie las puede creer de buenas a primeras. En la enfermería de la plaza de toros, Alí y Mercado se saludaron unos 20 minutos antes de subir al cuadrilátero.

Mercado y Joe Conforte, su apoderado, solicitaron al campeón mundial “estipular las condiciones para la exhibición”, y el monarca empezó respondiendo: “Propongan ustedes”. “Hagamos la exhibición sin protector de cabeza”, dijo Mercado. Alí titubeó para responder pero… “Si así lo quieren…cuídate porque te voy a noquear”.

“Hagamos tres asaltos…”, insinuó Mercado. “No. Complazcamos al público”, comentó el campeón. “Hagamos cinco asaltos…”

Es decir, todo estaba en orden. De pronto Alí se acordó que no había traído toallas y entonces, exigió que le consiguieran tres toallas. Pero en la plaza de toros no las encontraron. Y entonces, el campeón confesó: “Hay que buscarlas de alguna manera…” Rápidamente dos de sus acompañantes fueron al Hotel Bogotá Hilton, porque al solicitarles telefónicamente al establecimiento no fue posible obtenerlas. Y hasta cuando no llegaron las toallas, causando una ligera demora, Alí no salió hacia el cuadrilátero.

Con pañuelos blancos

Carlos Pinzón, el conocido animador del “Club de la Televisión”, fue el maestro principal de la ceremonia y además de la forma amena en que lo hizo, volvió a demostrar que sabía su oficio.

Momentos después de estar sobre el cuadrilátero, subió el campeón mundial Antonio Cervantes “Kid Pambelé”, y se escuchó una atronador ovación. Pambelé respondió sonriente y con los brazos el alto al público que lo aplaudía estruendosamente.

Momentos antes que salieran Alí y Mercado, Pinzón pidió que los dos fueran recibidos con pañuelos blancos e inmediatamente salieron a relucir.

¡Qué show el de Alí!

Al os gritos de “Colombia… Colombia… Colombia” y con pañuelos blancos, fue recibido Bernardo Mercado, quien fue el primero en subir al cuadrilátero. Y luego, “Alí… Alí… Alí”, al unísono y con pañuelos blancos, fue el recibimiento para el campeón mundial del peso completo.

Y todo estaba dispuesto para la exhibición. Alí, con suéter negro y pantaloneta blanca, mientras que mercado subió con pantaloneta roja, dispusieron a realizar los cinco asaltos.

Hubo de todo, menos boxeo. Algo alegre, distinto, en medio de un entusiasmo que muy pocas veces se había visto en la plaza de toros. El campeón mundial hizo de todo y todo lo hizo bien. Jugó con el árbitro, recibió “varias caídas”, se burló de Mercado, hizo gestos y acciones que jamás podrán ser olvidadas por el público que en gran número concurrió a la plaza de toros.

Alí probó que es, además de campeón mundial de peso completo, el rey de show, con capacidad para hacer teatro y hacer reír al que menos quiere. Fue una noche inolvidable con Muhammad Alí. Es para el recuerdo.  

Archivo El Espectador

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