Deportista del Año El Espectador y Movistar: ¡orgullo colombiano!

Este miércoles se llevó a cabo la edición 56 de esta ceremonia que premió a Caterine Ibargüen como la atleta más destacada de 2016.

Fueron homenajeados los mejores deportistas olímpicos y paralímpicos, así como Vida y Obra, Juego Limpio e institución deportiva del año. Foto: Óscar Pérez y Mauricio Alvarado

Elegir al Deportista del Año no se podía convertir en una batalla de egos y discusiones que terminara polarizando aún más al país. Esa no fue la filosofía de Mike Forero Nougués y don Guillermo Cano, quienes en 1960 crearon el Deportista del Año de El Espectador con el objetivo de enaltecer a los héroes que dejaran en alto el nombre de Colombia en las diferentes competencias deportivas alrededor del mundo.  (Lea: Caterine Ibargüen, deportista del año 2016 de El Espectador y Movistar)

En ese momento no había estímulos para los atletas que tenían buenas campañas y este premio llegó para enaltecerlos a ellos. Después de 56 años esa tradición continúa, y aunque el nivel del deporte colombiano está en constante evolución y cada vez es más difícil elegir a un Deportista del Año, por la cantidad de buenos resultados, los mejores siguen valorando este premio como el que avala al más destacado atleta de Colombia en una temporada. (Vea: Las mejores imágenes de la gala del Deportista del Año 2016)

La misma Caterine Ibargüen, ganadora por cuarta ocasión en la historia de este reconocimiento, comentó que “para mí es un verdadero honor estar acá, recibir el premio y ver cómo he podido cumplir las metas que me propuse cuando inicié mi carrera. Vivir en esta época, en la que el deporte colombiano está tan bien, me hace muy feliz y espero poder seguir preparándome bien para seguir con estos resultados”, dijo con emoción en su voz la doble medallista olímpica, plata en Londres 2012 y oro en Río 2016.

Su característica sonrisa se dejó ver una vez más y con gallardía, esa que distingue a los grandes campeones, abrazó a Mariana Pajón, la bicicrosista antioqueña quien se subió al segundo escalón del podio del Deportista del Año. La doble medallista de oro olímpica (Londres 2012 y Río 2016) reconoció que “ni siquiera yo sabría elegir quién tendría que ser el Deportista del Año, pues fueron unos resultados magníficos de todos. Incluso los atletas paralímpicos o los ciclistas en Europa podrían ser los elegidos. Así que el solo hecho de estar nominada ya era mucho para mí”, comentó la paisa de 25 años.  (Puede leer: Carlos Daniel Serrano, deportista paralímpico del año 2016 de El Espectador)

El que completó el podio fue el pesista antioqueño Óscar Figueroa, quien por motivos personales no alcanzó a asistir a la ceremonia que se llevó a cabo en el hotel Sheraton de Bogotá, a pesar de haber confirmado que iría. Nairo Quintana, quien tampoco asistió, recibió el premio al más votado por internet.

Los que sí se hicieron presentes fueron el bicicrosista Carlos Alberto Ramírez, ganador de bronce en Río; el pesista Luis Javier Mosquera, bronce en pesas; Íngrit Valencia, bronce en boxeo, y Yuberjén Martínez, plata en boxeo. Los cuatro fueron reconocidos por su buena presentación en las justas olímpicas y recibieron el aplauso de un escenario que estuvo a reventar. (Lea: Mauricio Soler, premio Ejemplo de Vida El Espectador)

También fueron reconocidos los deportistas paralímpicos, quienes cumplieron con una notable actuación en los Juegos de Río 2016, cosechando un total de 17 metales. Al lugar más alto del podio ascendió el nadador Carlos Daniel Serrano, ganador de oro, plata y bronce en las justas de Río. Al segundo escalón subió el lanzador de bala y disco Mauricio Valencia, ganador de oro y bronce. Finalmente, el tercer lugar lo ocupó el nadador Nelson Crispín, quien cosechó tres metales plateados. El Dirigente del Año fue para Julio César Ávila, justamente presidente del Comité Paralímpico Colombiano, un hombre que a pesar de tener discapacidad visual ha cumplido con una notable administración en esta entidad.

Además de los vigentes deportistas, fueron reconocidos dos personajes que en su momento le dieron muchas alegrías al país. El ciclista Mauricio Soler, campeón de la montaña del Tour de Francia en 2007 y quien en 2011 sufrió un accidente que por poco acaba con su vida. Y María Isabel Urrutia, primera colombiana en colgarse una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, en Sídney 2000. (Le puede interesar: María Isabel Urrutia, premio Vida y Obra El Espectador)

Atlético Nacional, campeón de la Copa Libertadores de América, recibió dos distinciones: el premio al Juego Limpio Guillermo Cano, el más importante para El Espectador, por su noble gesto con el Chapecoense de Brasil, homenajeando a sus víctimas por el accidente aéreo en Antioquia y por pedirle a la Conmebol que le proclamaran al club brasileño campeón de la Copa Sudamericana. Y también se le entregó otro reconocimiento como la institución deportiva del año. (Le peude interesar: Atlético Nacional gana el premio Guillermo Cano al juego limpio y es el equipo del año)

El atleta Luis Fernando López fue reconocido por haber recibido este año la medalla de oro del Mundial de Daegeu 2011 en la prueba de marcha. En ese momento el policía nariñense había obtenido el tercer lugar, sin embargo, dos rusos que habían terminado antes que él dieron positivo por dopaje y se les fueron retiradas sus preseas. (Lea: Deportista del Año de El Espectador y Movistar: llegó el gran día)

El mejor técnico fue el bogotano Germán Medina, entrenador de la selección colombiana de BMX y quien estuvo detrás de la preparación de Mariana Pajón y Carlos Ramírez, para las justas en Río 2016.

La revelación del año fue el golfista bogotano Juan Sebastián Muñoz, ganador del Colombia Championship de Golf, del Web.com Tour, y quien logró una tarjeta para el PGA Tour, certamen más importante del golf mundial, al que sólo habían podido llegar dos colombianos en toda la historia: Eduardo Herrera y Camilo Villegas. (Puede leer: Nairo Quintana, el deportista más votado en internet)

Los deportistas colombianos una vez más demostraron que más que campeones son buenas personas. Compartieron como una familia, y al lado de aficionados, directivos, periodistas y familiares vivieron su fiesta, la que este diario lleva 56 años haciendo y espera repetir por la eternidad. Así cada año sea más difícil elegir al mejor, para El Espectador será un gusto. ¡Gracias campeones!

 

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