El camino olímpico de Yuberjén

En ocho días este antioqueño pasó de ser un desconocido en Colombia a ser uno de los atletas más admirados de los que están en Río 2016. Este domingo va por el oro en el boxeo.

Combate de los octavos de final ante el filipino Roger Ladon (der.). / AFP

Sólo hace cuatro años Yuberjén Martínez comenzó a participar en competencias de boxeo. Lo hizo en el Campeonato Nacional de Bogotá, en el que triunfó y regresó a su casa en Chigorodó, Antioquia, con la decisión de seguir preparándose fuertemente para triunfar como boxeador. Siendo campeón recibió como premio un celular, algo que no había podido adquirir porque los ingresos que le llegaban por ser mecánico de bicicletas y recogedor de bananos, ocasionalmente, eran para la alimentación y la ayuda en su casa.

Pero desde 2011 todo fue mejorando, porque se dio cuenta de que dando puños podría llegar lejos. Y con el apoyo de la Federación Colombiana de Boxeo cumplió su sueño de clasificarse a los Juegos Olímpicos de Río. Lo logró en Buenos Aires, Argentina, en donde se convirtió en el colombiano número 93 clasificado a las justas en Brasil.

A la villa olímpica llegó como un desconocido, incluso dentro de la misma delegación, en las cuentas de ningún metodólogo estaba una medalla suya, pero él lo tenía claro y desde que salió de su pueblo le advirtió a su mamá que de Brasil llegaría con la plata necesaria para construirle una casa digna a su familia.

En su primera pelea en la categoría minimosca (46-49 kg) derrotó 3-0 al brasileño Patrick Lourenco en la ronda de 32. Por luchar ante un local, las expectativas de una victoria no eran muy altas, pero El Tremendo, como le dicen en el mundo del boxeo local, se salió con las suyas.

Aunque la ilusión estaba alta, el obstáculo en los octavos de final sería un discípulo de Manny Pacquiao, un filipino que creció queriendo ser boxeador gracias al gran campeón, ídolo en su país. Pero Yuber sacó su calidad y una vez más se llevó el triunfo por un contundente 3-0.

Ya con la motivación de la medalla de bronce a una sola pelea, el antioqueño llegó fuerte para derrotar al español Samuel Carmona en los cuartos de final. Fue quizás el combate que más le costó, porque no se impuso 3-0, sino 2-1. Por momentos pareció derrotado, pero con su agilidad esquivó golpes que le darían puntos a su rival y en el contraataque sumó más él.

Con el bronce en el bolsillo recordaba la promesa a su madre, pero sabía que con la plata que le darían por esa medalla en Coldeportes ($68’945.400) no le alcanzaba. Así que con eso en la cabeza subió al ring ante el cubano Joahnys Argilagos en la semifinal. Y el valor de cada puño para Yuber no era igual al de los combates anteriores, sabía que asegurándose plata u oro la promesa a su madre sería más fácil de cumplir. “Mamá, ahora sí me alcanza para su casa”, le dijo una vez vapuleó 3-0 al cubano y se aseguró el cupo en la gran final.

Por eso este domingo, cuando salga a pelear por la medalla dorada ante el uzbeko Hasanboy Dusmatov (12:30 p.m., por el Canal Caracol) tendrá en su mente esos $165’468.960. de premio, con lo que no sólo podría construir una casa cualquiera, sino una mansión en Chigorodó.