El deporte colombiano y la inversión económica para sus triunfos olímpicos

Desde Múnich 1972 ha ido en aumento el dinero que se destina para la preparación de las delegaciones nacionales.

Mariana Pajón, única colombiana en ganar dos medallas de oro olímpicas. / AFP

Hace 48 años, con la creación de Coldeportes, en 1968, previo a las olimpiadas de Múnich 1972, se empezaron a gestar los éxitos deportivos que por estos días colmaron de alegría a Colombia con la actuación de sus representantes en Río 2016. Acaban de finalizar unas justas que serán históricas para el deporte nacional. Las de mejor actuación, hasta ahora. Ocho medallas: tres de oro, dos de plata y tres de bronce. Expectativas cumplidas. (Lea también: Comienza el reto de Tokio 2020)

¿Pero qué proceso se cumplió para alcanzar los objetivos olímpicos y fortalecer las esperanzas pensando en un futuro que se visualiza como prometedor?

Para los mencionados Juegos de Múnich, Coldeportes le entregó a Helmut Bellingrodt tiquetes, pero el deportista no contaba con munición para competir en el tiro deportivo. No obstante, se las arregló para darle a Colombia la primera medalla olímpica. La ciudad alemana contó con la participación competitiva de 59 representantes ‘cafeteros’. La delegación finalizó esos Olímpicos en el puesto 31 de 121, con 1 plata y dos bronces, ganados obtenidos por Alfonso Pérez y Clemente Rojas.

Más adelante, en Los Ángeles 1984, la cantidad de colombianos se redujo. Asistieron a las justas 44 nacionales. El resultado, una presea de plata y el puesto 33 entre 140 países participantes. Tras esas olimpiadas, el gobierno de Belisario Betancur expidió el decreto 515 de 1986, que tenía como propósito reordenar las entidades del deporte.  Concretamente "todo tipo de asociación deportiva que esté legalmente reconocida. Sin embargo, cuando se trate de organismos deportivos que aspiren a participar en competiciones o eventos del deporte asociado, llevar la representación nacional o seccional, solicitar la sede de competiciones o eventos deportivos nacionales o internacionales, recibir subsidios económicos gubernamentales, disfrutar de asesoría o servicios del Instituto Colombiano de la Juventud y el Deporte (Coldeportes)". (Vea también: Los medallistas colombianos en Río 2016).

Fue el momento de Seúl 1988. Colombia solo obtuvo un bronce, de parte del boxeador Jorge Eliécer Julio Rocha. Para ese entonces, las escuelas de ciclismo tomaron auge; sin embargo, no dieron el resultado esperado. Había que incluir el deporte en los cambios que trajo la Constitución de 1991. Por eso en la carta magna se reconoció al deporte como un derecho social. El artículo 52 así lo dice: "El ejercicio del deporte, sus manifestaciones recreativas, competitivas y autóctonas tienen como función la formación integral de las personas, preservar y desarrollar una mejor salud en el ser humano. El deporte y la recreación, forman parte de la educación y constituyen gasto público social. Se reconoce el derecho de todas las personas a la recreación, a la práctica del deporte y al aprovechamiento del tiempo libre. El Estado fomentará estas actividades e inspeccionará, vigilará y controlará las organizaciones deportivas y recreativas cuya estructura y propiedad deberán ser democráticas".

Ximena Restrepo sorprendió al mundo en los 400 metros planos de Barcelona 1992. Se colgó el bronce. Ella hizo parte de una delegación que recibió 147 mil dólares para su preparación y que finalizó en la posición 54 de 169. Tres años después, se creó el Sistema Nacional del Deporte con la ley 181 del 18 de enero de 1995. "Los objetivos generales de la presente Ley son el patrocinio, el fomento, la masificación, la divulgación, la planificación, la coordinación, la ejecución y el asesoramiento de la práctica del deporte, la recreación y el aprovechamiento del tiempo libre y la promoción de la educación extraescolar de la niñez y la juventud en todos los niveles y estamentos sociales del país, en desarrollo del derecho de todas personas a ejercitar el libre acceso a una formación física y espiritual adecuadas. Así mismo, la implantación y fomento de la educación física para contribuir a la formación integral de la persona en todas sus edades y facilitarle el cumplimiento eficaz de sus obligaciones como miembro de la sociedad". Además, los más jóvenes se empezaron a ilusionar con el estímulo de recibir pensión vitalicia si conquistaban una medalla en olímpicos o campeonatos mundiales.

El nuevo milenio inició de forma dorada. María Isabel Urrutia ganó la primera medalla de oro para Colombia en Sídney 2000. Fue una de las 44 deportistas nacionales que asistieron. Su presea hizo que la delegación culminara en el puesto 49 de 199.

A pensar en Atenas 2004. Se invirtieron más de 600 mil dólares en la preparación de los representantes colombianos. El esfuerzo se materializó con dos bronces: Mabel Mosquera en Halterofilia y María Luisa Calle en el ciclismo de pista. A esta última le quitaron la medalla por supuesto dopaje, pero el Comité Olímpico Colombiano y Coldeportes lucharon en los escritorios con abogados y la presea le fue regresada. Primera medalla devuelta en la historia de los Olímpicos.

Pensando en Pekín 2008, la inversión fue astronómica. 11 millones de dólares, que se utilizaron, entre otras cosas, para preparar a los deportistas tres meses en Bulgaria. En los Juegos chinos Diego Salazar, pesista, ganó plata y Jackeline Rentería, en la lucha, se quedó con el bronce. Con esos resultados, Colombia ocupó la casilla 68 de las justas. Eran 121 delegaciones.

La ley 1389 de 2010 generó incentivos para los entrenadores y deportistas que ganen medallas. También se invirtió 5.7 millones de dólares en la preparación olímpica y 4.4 millones de dólares fueron a parar en subsidios de vivienda y educación. "A partir de la vigencia de la presente ley se reconocerán y otorgarán incentivos económicos a los deportistas y entrenadores medallistas en Juegos Olímpicos, Juegos Paralímpicos, Juegos Sordo Olímpicos, eventos del ciclo olímpico y paralímpico y campeonatos mundiales, con cargo al presupuesto del Instituto Colombiano del Deporte, Coldeportes, de conformidad con el reglamento que para el efecto expida dicha entidad".

Y el segundo oro apareció. Mariana Pajón triunfó en el BMX en Londres 2012. Colombia terminó en el puesto 38 de 204 tras las medallas de plata de Caterine Ibargüen, Rigoberto Urán y Óscar Figueroa, y las de bronce de Carlos Mario Oquendo, Jackeline Rentería, Yuri Alvear y Óscar Muñoz. El gobierno decidió destinar 10 millones de dólares en centros deportivos y Coldeportes ya no dependió más de un ministerio

Así, Colombia consiguió superar sus marcas en Río 2016. tres medallas de oro (Óscar Figueroa, Caterine Ibargüen y Mariana Pajón), 2 de plata (Yuri Alvear y Yuberjén Martínez) y tres de bronce (Íngrit Valencia, Luis Javier Mosquera y Carlos Ramírez) constituyen la mejor actuación de Colombia en unos Juegos Olímpicos. Puesto 23 del medallero final.

Las primeras olimpiadas en Sudamérica sirvieron de escenario para las hazañas de unos ganadores, que son fruto de su esfuerzo y de la creciente inversión económica en el deporte colombiano. El siguiente decorado para hacer valer una seria preparación y agigantar la historia olímpica, Tokio 2020.