El desgarrador relato de un nadador que intentó quitarse la vida dos veces

Rafael Muñoz, quien anunció su retiro de la natación a los 28 años, develó que tuvo serios problemas depresivos a lo largo de su carrera.

Rafael Muñoz, nadador español. Foto: EFE

En abril de 2009 el nadador español Rafael Muñoz tocó el cielo con las manos. Logró el récord mundial de los 50 metros mariposa en Málaga, España. Ese mismo año logró dos bronces en el Campeonato Mundial de natación que se llevó a cabo en Roma y su nivel iba mejorando con el tiempo: se alzó con tres oros en los campeonatos europeos de Budapest en 2010 y dos años después en Debrecen también dominó en el viejo continente. Tenía todo para triunfar, parecía estar destinado para ello. (Lea: La razón de los circulos rojos de Michael Phelps)

Pero no. La presión de su éxito terminó acabando con él. “Tenía sólo 20 años y no contaba con esa madurez para asumir la repercusión mediática. Si no te han formado o asesorado, es duro. Me lo fui tragando. Te encierras tanto en el deporte que caes en ese pozo depresivo”, dijo el español, quien además agregó: “No quise sacar las medallas de Roma de la maleta. Dejé de coger el teléfono a la prensa, dejé de estar en lo que tenía que estar”. (Lea: "Aprendí a ser feliz con lo que soy": Michael Phelps)

Muñoz nunca estuvo pendiente de su entrenamiento, no hizo un calendario, incluso le llegaron tres amonestaciones, porque no lo encontraban en los controles, nadie sabía dónde estaba, no rellenaba esos escritos porque estaba fuera, de vacaciones o bebiendo. “A veces llegaba a mi casa bebido, pero eso lo he superado. Cuando llega la tercera amonestación, la Federación no me llama. Si ves que un nadador te ha conseguido las primeras medallas de oro en toda su historia y no da señales de vida, llama al club, llama al nadador, preocúpate. Pero finalmente me llega una sanción y tengo que declarar ante el TAD, y me la quitan por mis problemas depresivos”, recuerda el nadador, quien estuvo cinco meses fuera de la actividad, pero eso empeoró su situación. (Vea: Phelps, el chico adorado)

Esos meses alejado de la competencia hicieron que cambiase su forma física, pero Muñoz supo sobreponerse para lograr nuevos éxitos. “Llegué a pesar 100 kilos cuando peso 85-90. Tenía que estar esos cinco meses en plena forma física, en mi peso. Y te levantabas cada día para ir a entrenar y no sabes si vas a poder seguir compitiendo. Y te entra la duda sobre si continuar o no continuar. Siempre he confiado en mí y me he dicho 'siempre que empiece algo, lo acabo'. Al final, me quitaron la amonestación, gané el Campeonato de Europa y di un golpe sobre la mesa”. (Reviva los deportistas olímpicos más grandes de la historia)

Pero el dilema del recordman no paró ahí. Su sueño era competir en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Se entrenó fuerte para lograr ese sueño, “tenía que ir a Londres sí o sí”, recuerda. Pero tres semanas antes se enfermó. Tuvo una semana sin comer, con fiebre alta y estaba abrazado a una taza para vomitar. Fue un momento duro pero intenta en el Abierto de Málaga alcanzar la mínima olímpica. No alcanzó. No obstante, se coronó campeón de Europa en los 50 metros mariposa en el europeo, pero su entrenador le suelta unas palabras que acaban su ilusión olímpica: “no tiene nivel para estar en unos Olímpicos”. (Lea: Michael Phelps, una leyenda sin límites)

Aunque nadó con fiebre e intentó entrenarse en Marsella sin apoyo de la Federación Española de Natación, no logró su sueño. Por este motivo y debido a sus problemas depresivos, le llegan pensamientos de muerte, de no seguir más en este mundo. “Intenté suicidarme dos veces. Yo vivo en un quinto, con eso te lo digo todo. Me llegué a asomar a la ventana. Al final, uno tiene sangre y tiene cabeza y no podía seguir así, me puse en manos de un profesional. Después de ir al psicólogo, empecé a asimilarlo, y cuando pasa el tiempo, te enorgulleces de haberlo superado”, finalizó Muñoz, quien además de su historia anunció su retiro de las piscinas a los 28 años.