El difícil camino de un jugador de fútbol americano por ser homosexual

Michel Sam, que fue despedido por los Dallas Cowboys de la NFL en un supuesto caso de discriminación, se convirtió un ejemplo para el mundo cuando declaró su homosexualidad en febrero.

AFP

"No tengo miedo de decirle al mundo quién soy. Soy Michael Sam. Soy graduado universitario. Soy afroamericano y soy gay." Así le anunció este jugador de fútbol americano su homosexualidad a millones de personas en febrero pasado durante una entrevista concedida a la cadena ESPN y al periódico New York Times.

Las reacciones no se hicieron esperar y algunos jugadores como Drayton Florence, escribieron en su cuenta de twitter algunas opiniones respecto a las declaraciones de Sam: "Sin comentarios, pero puede ser una distracción en el vestuario" y añadió: "Al menos es sincero sobre el tema, mucho respeto." Por su parte, Jonathan Vilma, jugador de los Santos de Nueva Orleans manifestó su poca aceptación ante el hecho de tener compañeros homosexuales en el vestuario: "No creo que fuera algo tan aceptado como se puede pensar en un principio. Y no es porque seamos homófobos, pero a la hora de desvestirnos o ir a la ducha, si el compañero de al lado es gay, ¿qué vamos a pensar?".

Tres meses después de aquella entrevista y en medio de la polémica, Sam fue seleccionado en la séptima ronda del draft de la NFL, como número 249 por los Carneros de San Luís. De esta manera se convertía en el primer jugador homosexual en llegar a la máxima categoría del fútbol americano. Con una carrera promisoria desde que inició su carrera junto al equipo de fútbol de la Universidad de Misuri, Sam demostraba que tenía todo el potencial necesario para competir en la mejor liga del mundo de fútbol americano. En 2013 con su equipo universitario ganó el campeonato después de una temporada muy buena y Michael fue elegido por sus compañeros de equipo como el mejor jugador del año en la liga.

Sin embargo, los comentarios en su contra continuaban. No importaban los buenos resultados mostrados en la cancha, parecía que su orientación sexual era más importante. Sports Illustrated publicó una declaración de un ejecutivo que no quiso ser identificado en las que afirmaba que: "en las próximas décadas será aceptable pero, en este momento, sigue siendo un deporte de hombres” haciendo referencia al homosexualidad del jugador.

Tras la pretemporada, los Carneros decidieron no incluir a Sam entre los 53 jugadores del plantel. Adujeron cuestiones netamente deportivas para su exclusión pues ya poseían varios jugadores en la posición de ala defensivo. De esta manera debió buscar un nuevo rumbo.

A pesar de su prematura salida, Sam ya había hecho historia en un deporte que vive inmerso en medio de los estereotipos masculinos y recibió apoyo de la mayoría de sus compañeros, algunas celebridades e incluso el propio presidente Barack Obama.

Motivado, este jugador de 24 años, 1.88 metros de estatura y 118 kilos no desistió y una nueva oportunidad llegó. Los Vaqueros de Dallas decidieron incluirlo en su equipo de prácticas  a comienzos de septiembre.  Sin embargo, el sueño tan sólo duró un mes y medio, ya que fue despedido, también, por el conjunto de Dallas.  “La homosexualidad de Sam es un asunto terminado", había dicho días antes de anunciar la noticia Jerry Jones, propietario de los Cowboys, resaltando que ya nadie lo tenía en cuenta y que se había rebajado la presión mediática para su equipo.

"Es decepcionante, pero me llevo las lecciones aprendidas en Dallas y continuaré luchando por una oportunidad para probar que puedo jugar todos los domingos", escribió el jugador en Twitter al hacerse oficial la noticia.

- Un debate que toma fuerza

El caso de Michael Sam revive un debate que ha venido tomando fuerza en los últimos años y es el del homosexualismo en el deporte debido a que varios jugadores han aceptado su condición públicamente.

“No soy ingenuo y tengo conciencia de lo que este anuncio representa, pero asumir mi sexualidad no es nada comparado con todo lo que mi familia y yo hemos tenido que vivir para que yo llegara hasta aquí”, sostuvo Sam cuando hizo público su atracción hacia personas de su mismo sexo.

Michael, hacía referencia la difícil infancia que tuvo que vivir en un barrio pobre y conflictivo de Hitchcock, Texas y a que fue el único de sus ocho hermanos que asistió a la universidad. Dos de los cuales están en la cárcel y otrs tres fueron asesinados a balazos. Por eso este jugador cree que el rendimiento de cada persona en su profesión o en la actividad que realiza debe ser analizada independientemente de su orientación sexual.

Para David Alonzo, Consejero Consultivo de la Política Pública LGBTI de la alcaldía de Bogotá, todas las personas deben ser medidas por sus habilidades, capacidades e iniciativas en el ámbito laboral y académico, independientemente de las dinámicas propias de su vida privada.

Alonzo cree que “en todas las esferas sociales y profesiones, en la política o la religión e incluso en el deporte  hay personas que se sienten atraídas erótica o románticamente por otras de su mismo sexo, sin que eso tenga la menor influencia en el cumplimiento de sus tareas” y añade que “cada vez que un o una deportista 'sale del clóset' abre el camino para nuevas generaciones libres de estigmas inútiles, y conmemora a personas como el futbolista Brian Clough a quien haber reconocido públicamente su homosexualidad implicó tantas presiones que lo llevaron al suicidio.”

Casos como el de Michael Sam establecen precedentes para que en el deporte, no solo estadounidense sino del mundo entero, se acepten jugadores que rompen con los estereotipos que por años se han impuesto y los cuales parecían ser absolutos. 

 

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Theo González Castaño

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