El duro del enduro

El bogotano, campeón mundial en Italia, correrá este fin de semana en Salento el Red Bull Camino de la Independencia.

Juan Esteban Reyes, campeón mundial de enduro en 2013. / Óscar Pérez - El Espectador

Mamá, ¿qué tengo que hacer para ser piloto de enduro? —le preguntó Juan Esteban a su madre Fanny cuando tenía 14 años y llevaba 10 montando de manera aficionada. —Tienes que dedicarte a eso toda tu vida —le respondió. Así que desde ese momento ese ha sido su objetivo y lo que lo ha llevado a ser múltiple campeón nacional, dos veces latinoamericano y actual portador de la medalla de oro de la prestigiosa competencia de los Six Days, la cual se cumplió este año en Cerdeña, Italia.

Dando una vuelta cerca de Guatavita con sus hermanos, quienes también montaban como aficionados, vieron un grupo de gente que practicaba enduro. “Yo vi eso y me inspiré. De ahí en adelante usé casco, uniforme y comencé a pensar de forma diferente”. A los pocos meses fue la primera competencia y el resultado no fue el esperado: se retiró y quedó frustrado, pero luego decidió que haría todo lo necesario para ser el mejor. Comenzó a prepararse y poco a poco los resultados se dieron. Quedó campeón nacional en todas las categorías hasta que no encontró rival, por lo que decidió buscar nuevos rumbos en el exterior.

Andrés, su hermano mayor y quien le inculcó el amor por las motos, vivía en Francia y un día cualquiera iba en un metro. Cuando bajó la cabeza vio que un señor estaba leyendo una revista llamada Enduro Magazine, le dio curiosidad y le preguntó sobre el tema. El hombre resultó ser el director de la Federación Francesa de Motociclismo. Andrés le contó sobre Juan Esteban, el hombre le dio una tarjeta y se comprometió en ayudarlo. Al llegar a su casa, Andrés llamó a su hermano y le dijo que se fuera a Francia, que allá podría crecer.

Con una maleta de ropa y otra de uniformes viajó Juan Esteban a Francia, con el objetivo de convertirse en un piloto de enduro en Europa. Llegó a una ciudad cerca de Le Mans, se inscribió en una universidad para aprender francés y comenzó su aventura.

“Yo creí que iba a llegar a un lugar en el que iba a ser fácil comenzar. Sin embargo, el señor del metro no salió con nada. Lo llamé y me dio el teléfono del motoclub. Yo me imaginaba que él me iba a ver o a mandar a hacer pruebas a algún equipo. Todo fue diferente”, cuenta Juan. Se quedó seis meses más en esa ciudad aprendiendo francés y se fue a vivir con un amigo cerca de Marsella, en el sur de Francia. “Ahí seguí con mi idea de montar, aunque no lo hubiera vuelto a hacer. Vi un almacén y de una me compré una moto. Recuerdo que al principio salía con mapas a reconocer terrenos, hasta que ya comencé a inscribirme en competencias”.

Como no tenía la infraestructura de un equipo grande, le tocó ‘comer mucho polvo’. “Había carreras a 300 kilómetros de la ciudad donde vivía. Me tocaba arrancar a las 3:00 a.m., llegaba a las 8:00 a.m., corría la competencia y por la noche me devolvía en la misma moto”, destaca Reyes, quien además, en las carreras que eran de varios días, dormía en carpa junto a los mecánicos de sus rivales, quienes sí podían ir a hoteles. Su vida de película llamó la atención de los medios y los equipos, quienes comenzaron a valorar más sus resultados y por eso terminó siendo contratado por la escuadra Honda de Francia. “Vivía en un camión alrededor de Europa corriendo el mundial continental y el francés. La idea suena muy chévere, pero cuando uno es deportista de alto nivel eso no es bueno”, comenta.

Se cansó de ese ritmo y luego de una lesión de los dos tobillos regresó a Colombia. KTM le dijo que si se quedaba montando para esa marca en el país, lo patrocinaba. Aceptó. Toda su aventura en Europa había servido de algo, porque cuando regresó a las competencias nacionales se encontró con que este deporte aún era muy aficionado, así que su labor fue ayudar a profesionalizarlo. “Con mi hermano creé un motoclub llamado R2R, con el fin de dinamizar el deporte, porque acá en Colombia yo era el payaso pero no había circo”, refiriéndose a que su nivel era muy superior al de los demás.

Honda se fijó en él en 2011 y pasó a ser piloto oficial de esa marca, con la que comenzó a cosechar logros internacionales, entre los que se destaca el resultado reciente en el Mundial de Enduro (Six Days) en Cerdeña, Italia, a donde viajó en busca de la hazaña y lo consiguió, al ganar la categoría C1, ante cerca de 670 corredores. “La carrera fue muy sufrida, incluso desde antes de comenzar, porque 20 días antes no sabía aún si iba a viajar, por falta de patrocinios, pero ir solo, como único representante de Colombia, y ganar, me da una mayor satisfacción”, afirmó el piloto de 28 años. Ese resultado se valora aún más, pues logró ser campeón mundial de enduro en una pierna, ya que en la última vuelta sufrió una caída que le causó una fractura de tobillo.

Recuperado de su lesión, Juan Esteban se alista para competir este fin de semana en Salento, Quindío, en una competencia organizada por Red Bull, llamada Camino de la Independencia, en la que estarán más de 450 pilotos nacionales y 30 extranjeros. “Será la oportunidad perfecta de volver a competir en mi país frente a grandes pilotos de todo el mundo”. Juan Esteba Espera seguir sumando capítulos en la película de su vida, que poco a poco se vuelve más gloriosa. Ahora espera ser profeta en su tierra y sueña con competir en unos años en un rali Dakar. “Quiero ir el día que lo pueda hacer con las herramientas que me permitan luchar por un resultado importante. Ir a terminar no sería mi idea”.

 

 

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@luisguimonte

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