El 'papá' de la liga de karate

Hernando Escobar Acevedo lleva el mismo tiempo en la liga bogotana de este deporte, ahora como DT.

Hernando Escobar Acevedo con un grupo de alumnos.  / Gustavo Torrijos
Hernando Escobar Acevedo con un grupo de alumnos. / Gustavo Torrijos

La Liga de Karate de Bogotá está de plácemes. Este 27 de octubre celebrará sus 40 años de fundación y de tener su sede en la Unidad Deportiva de El Salitre. El mismo tiempo ha estado allí presente, en todos sus procesos, desde estudiante hasta director técnico, el cachaco Hernando Escobar Acevedo, a quien podría considerarse como el papá de la liga.

Escobar llegó a los 13 años de edad como alumno, gracias a la influencia de su padre que también practicaba karate. Tras alcanzar su máximo nivel, el cinturón negro (el proceso se demora un promedio de 12 años), se dedicó primero al arbitraje, luego al entrenamiento, siendo muchas veces técnico de selecciones Bogotá y Colombia en varias categorías, y ahora, a sus 55 años, a la dirección técnica.

El maestro, que lamenta que por razones políticas el COI aún no acepte al karate, asegura que este deporte, más que construir a un deportista en búsqueda de una medalla, va por el encuentro de la perfección como ser humano. “Es un arte marcial de origen oriental que busca la perfección, el desprendimiento de las cosas materiales. Queremos personas honestas, respetuosas, cumplidoras de las normas y tolerantes”, explica Escobar, quien es licenciado en educación física de la Universidad Pedagógica y además trabaja como coordinador de convivencia del Megacolegio del Distrito en Usme.

Otro punto esencial del karate es la meditación, vital en el proceso de aprendizaje de la disciplina. “Dentro de los niveles de estrés que maneja la vida moderna, las artes marciales se han convertido en un mecanismo para ayudar a las personas a través de la meditación”, explica Escobar.

Justamente así, el karate se ha convertido en el complemento de terapias para personas con problemas de drogadicción y alcoholismo: “Muchos psicólogos y orientadores recomiendan las artes marciales para manejar la ansiedad y la hiperactividad, es decir, también cumplen una función terapéutica para personas de cualquier edad”.

“Si la gente practicara más el karate seguramente tendríamos un país más tolerante. Podría decirse que es un contrasentido. Las personas vienen, dan patadas, puños y gritos, y esa misma liberación de energía es la que canaliza los ánimos, relaja y tranquiliza. Sin duda, este deporte es una forma de vida”, puntualiza el papá de la Liga de Bogotá, quien informa que la entidad tiene más de 14 clubes afiliados, con unos 2.000 inscritos y quien quiera unirse a sus “filas” debe pagar $60.000 pesos mensuales.

Temas relacionados