Jhonathan Flórez, el colombiano que desafió las alturas

El ‘hombre pájaro’, como era conocido, falleció el viernes en Suiza, donde se preparaba para el próximo Mundial de paracaidismo.

Jhonathan ha realizado más de 2.300 saltos en paracaídas y ahora lo hace con traje con alas.

Jhonathan Flórez se ponía serio cuando lo calificaban de loco por el hecho de dedicarle su vida al paracaidismo. “Loco el que no es capaz de hacer lo que le llena el alma”, respondía con vehemencia antes de explicar que llevaba más de 2.300 saltos y nunca había sufrido fracturas, “por ahí un par de raspones por caer mal”, dijo. “Si se cumple con todos los protocolos, este es un deporte muy seguro”, agregaba el antioqueño de 32 años, quien falleció el viernes en Suiza.

El deportista, que nació en 1983 en Medellín, murió haciendo lo que amaba. Flórez se encontraba entrenando para el Mundial de Paracaidisimo con dos amigos, quienes cuando llegaron a tierra no lo vieron por lo que decidieron llamar a las autoridades quienes lo buscaron y lo hallaron muerto en unas montañas suizas con el paracaídas cerrado.

Jhonathan se enamoró de este deporte desde muy niño, pero apenas a los 13 años realizó su primer salto, en compañía de un instructor. “Ya como a los 20 o 21 comencé en serio”, comentó en una entrevista con El Espectador antes de lamentar la falta de apoyo a esta actividad en Colombia, lo que lo obligó a irse a los Estados Unidos, donde era instructor y realizaba actividades complementarias con disciplinas innovadoras como el XRW, Cross Relative Work, que mezcla el vuelo en paracaídas y el de trajes con alas. (Lea también: Fallece el deportista extremo Jhonathan Florez)

“Esta es mi vida y soy muy feliz. Si tuviera más plata no me la gastaría en carros o casas, ni siquiera en ropa, sino en volar”, decía emocionado Jhonathan, para quien cada salto era como un hijo.

Precisamente gracias al amor por este deporte, el 21 de abril de 2012 este antioqueño rompió cuatro records mundiales en vuelo con traje de alas. Saltó desde un avión crucero a 37.265 pies de altura a 45° centígrados bajo cero y con un tanque de oxígeno. Este salto registró la mayor distancia recorrida en caída libre (17.52 km), la mayor distancia en traje de alas (16.31 km), la mayor cantidad de tiempo en caída libre (9 minutos y 6 segundos) y la mayor altitud en salto con traje de alas (37.265 pies).

Ya en octubre de 2013 se consagró como el campeón mundial del WWL, la competencia más importante del planeta en basejumping y además sobrevoló el Corcovado en Rio de Janeiro Con el Red Bull Air Force. No obstante uno de los saltos más conmemorativos lo ejecutó en Bogotá, donde sobrevoló el emblemático Cerro de Monserrate a una velocidad de 200 kilómetros por hora y aterrizó sin ningún contratiempo.

En julio de 2014 logró el cuarto puesto en el Red Bull Aces que se llevó a cabo en California, donde se reunieron 52 de los mejores saltadores con trajes aéreos. Otro de los grandes éxitos fue el vuelo que realizó por encima de las líneas de Nazca, en Perú junto al atleta belga Cedric Dumont, convirtiéndose en una de las primeras personas en realizar esta proeza.

Su pasión por las alturas le permitió viajar por todo el mundo y conocer paisajes espectaculares, entre los que recordaba especialmente The Eiger, en los alpes suizos; el Troll Wall, en Noruega, y el Dent de Crolles, en Francia, lugares en los que se “purgó el alma”, como calificaba los saltos, “oportunidades de sentirse libre, vivo y realizado”.