La leyenda olímpica de Jesse Owens

Hace 80 años el atleta estadounidense ganó cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín.

Jesse Owens durante la prueba de salto largo en los Juegos Olímpicos de Berlín. Foto: EFE

Jesse Owens, un joven nacido en una granja de Oakville, Alabama, le dio una bofetada al racismo a los 23 años. El décimo de los 11 hijos de Henry Owens y Emma Fitzgerald, criado en un ambiente donde la esclavitud y la segregación racial eran pan de cada día, hirió el orgullo de Adolf Hittler en su casa. Fue un golpe al ego del führer, que veía en Berlín cómo un joven negro ganó medallas en los 100 metros lisos, carrera de relevos de 4x100 metros, 200 metros lisos y salto de longitud. Todas de oro.

Owens se crió trabajando en la recolección de algodón en el sur de Estados Unidos a comienzos del pasado siglo. Pero fue un 25 de mayo de 1935 que dejó de ser un joven y desconocido atleta que trabajaba en una gasolinera, y cursaba segundo en el instituto, para convertirse en una estrella mundial. En tan sólo 45 minutos pulverizó cuatro records mundiales durante una competición estatal celebrada en Michigan. Y lo hizo descansando sólo entre nueve y 15 minutos entre prueba y prueba. Ganó los 100 metros, salto de longitud, 200 metros y 200 metros vallas, convirtiéndose en la primera persona que bajaba de los 23 segundos en esta última prueba.

Un año más tarde comenzó a agrandar su historia. Dentro de un contexto en el que el führer aprovechó los Juegos como una oportunidad estupenda para aprovecharlos como espacio en el cual exhibir ante el mundo el éxito del nazismo y su teoría de la superioridad aria, Jesse Owens lo abofeteó. Se impuso a Ralph Metcalfe y Tinus Osendarp en la final de los 100 metros en Berlín ante la mirada de Adolf Hittler, adjudicándose la medalla de oro. No conforme con eso, al día siguiente sumó su segunda medalla dorada en el salto largo, y 24 horas más tarde fue inalcanzable en los 200 metros. El broche también fue dorado. El 9 de agosto, Jesse logró junto al equipo estadounidense la posta 4x100 metros, encadenando cuatro medallas en 6 días. Su hito tardó casi medio siglo en ser emulado. Fue una presentación fenomenal. Tan solo en Los Ángeles 1984, Carl Lewis logró ganar la misma cantidad de medallas.

Sus triunfos fueron tan asombrosos que más de 110.000 personas en el estadio Olímpico de Berlín lo ovacionaron. Incluso, muchos alemanes le pidieron autógrafos. Owens dijo en sus memorias que durante su estadía en Alemania se le permitió viajar y hospedarse en los mismos hoteles que los blancos. Nada más paradójico para el estadounidense, que en su tierra no tenía igualdad de derechos con respecto a los blancos. “Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias que me habían contado sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del colectivo. Volví a la puerta de atrás y no pude vivir donde quería. Y si bien es cierto que no fui invitado a estrecharle la mano a Hitler, tampoco fui invitado a la Casa Blanca a saludar a mi presidente”, escribió en sus memorias.

 

Temas relacionados

 

últimas noticias

Yuri Alvear, a paso firme