Luis Fernando López vale oro

A destiempo, el nariñense es ahora campeón del mundo de los 20 km marcha, una prueba disputada el 29 de agosto de 2011 en el Mundial Daegu (Corea). El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) confirmó que los rusos Valery Borchin y Vladímir Kanaikin, ganadores de las medallas de oro y plata, compitieron dopados y anuló el resultado. Esta es la historia de un as de la caminata.

Luis Fernando López llega a la meta de los 20 km en el Mundial de Daegu 2011. / AFP

Este sencillo hombre, que transmite nobleza en cada una de sus palabras, tuvo que resignarse muchas veces a ver cómo sus rivales ocupaban las posiciones de privilegio en los 20 kilómetros marcha en diversas pistas del mundo. Por varios años se acostumbró a verles la espalda, a verlos pasar de largo mientras él se derrumbaba físicamente o cometía errores de táctica y hasta faltas técnicas en los últimos tres kilómetros de carrera, que los jueces no perdían de ojo y que le valieron dolorosas descalificaciones que lo dejaron no solo por fuera de competencia sino del lote de los mejores andarines del mundo.

Fueron golpes bajos que nunca minaron su deseo de pertenecer a la elite mundial de la marcha. El nariñense Luis Fernando López (Pasto, 3 de junio de 1979) recuerda que era tanto su deseo de derrotar a las estrellas mundiales, que cada vez que estuvo a punto de lograrlo sus ansias y emociones lo traicionaron.

Con el paso de los años, de los campeonatos, de los kilómetros, de intensos entrenamientos, de derrotas que estrellaron sus sueños contra el asfalto; este agente de la Policía Nacional de Colombia aprendió de sus defectos y debilidades, que al principio jugaron en su contra, y después fortalecieron su mentalidad y a transformar su sistema de entrenamiento para salir de las tinieblas que le impedían ver la luz al final del túnel.

El de López ha sido un largo proceso deportivo lleno de sacrificios que ahora ve con mayor intensidad esa luz antes tenue. La razón: el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, por sus siglas en inglés) confirmó en este puente de Semana Santa que en el Mundial de Atletismo Daegu 2011 los rusos Valery Borchin y Vladímir Kanaikin, ganadores de las medallas de oro y plata, compitieron dopados el 29 de agosto de 2011, cuando López subió de tercero al podio y se convirtió en el primer atleta colombiano en colgarse una medalla en un mundial de atletismo de mayores.

La Federación Internacional de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés) modificará los resultados, el ranquin y distribuirá las medallas de todas las competiciones bajo su control. Por eso, ahora el marchista nariñense funge como el primer campeón mundial de la historia del atletismo colombiano, victorias que se unen a las dos coronas orbitales de Caterine Ibargüen, en Moscú 2013 y Beijing 2015. Una hazaña que cuatro años y medio después lo sitúa, a destiempo, como uno de los mejores en la historia de esa modalidad de la caminata, en la antesala de los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde participará en la extenuante modalidad los 50 kilómetros marcha, respaldado con un registro de 3:55.43, marca que logró en el Mundial de Atletismo de 2015 celebrado en Pekín.

Al consultarlo sobre la decisión que lo sube al peldaño más alto del Mundial de Atletismo de Mayores Daegu 2011, López -muy cauto- responde con un “gracias”, seco, plano, pero convencido de que se ha hecho justicia.

Ese 29 de agosto de 2011, López escoltó a los rusos Borchin y Kanaikin. Borchin se llevó la victoria con un tiempo de 1 hora, 19 minutos y 56 segundos en el circuito en las calles del centro de Daegu. Fue escoltado por Kanaikin, quien entró 31 segundos después. López cronometró 1:20.38, su mejor marca de la temporada, a 42 segundos del ganador. “Más que en un tercer puesto es como haber ganado la medalla de campeón”, afirmó López, en esa fecha gloriosa. Sí, fue como haber quedado campeón por el enorme esfuerzo físico que le significó llegar a Daegu.

López recuerda que Borchin tomó la delantera en el kilómetro 14, se despegó en el 15 y el resto fue un trámite cómodo en una mañana en la que el calor llegó a los 25 grados y se sintió una humedad sobre el 70 por ciento. “Regulé perfectamente la carrera, la tuve bajo control en todo momento”, comentó un tramposo Borchin, afortunadamente desenmascarado. Todos sus resultados obtenidos en competición entre el 14 de agosto de 2009 al 15 de octubre de 2012 fueron anulados.

Kanaikin, entre tanto, fue sancionado por un periodo de ocho años a partir del 17 de diciembre de 2012. Todos sus resultados obtenidos en competición entre el 25 de febrero de 2011 al 17 de diciembre de 2012 fueron anulados. Otros seis atletas rusos también fueron castigados por doparse. Este es uno de los mayores escándalos de la historia del atletismo ruso que pierde a tres campeones olímpicos de marcha atlética y a un campeón mundial por violar las reglas contra el dopaje.

El camino de un campeón

López, un policía de 36 años, fue noveno en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, quinto en el Mundial de Berlín 2009. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fue descalificado a cuatro kilómetros de la meta. “Lo mío fue una consecución de poquitas cosas. Primero, partiendo de la premisa de ensayo y error, desarrollamos una metodología de entrenamiento con Luis Fernando Rozo (q.e.p.d.). De esa manera llegué a los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas, cuando nunca pensé que iba a representar a Colombia en dichos juegos. Cuando quedo en la posición 24 pienso que la experiencia fue buena pero no quedé satisfecho. No bastaba con haber participado en unos Olímpicos, yo quería más.

En ese camino, Rozo replanteó la metodología de entrenamiento. “Al Mundial de Helsinky-2005 llegué 16 horas antes de la competencia después de un viaje muy largo. Allí, hasta el kilómetro 15, iba entre los ocho primeros de la competencia, pero el cansancio por un viaje tan largo y la ausencia de mi entrenador atentaron contra un mejor objetivo. Sin embargo, quedé 12 (1:22:28) y ese día me di cuenta de que estaba para grandes cosas en el mundo del atletismo y eso significaba para mí ser más ambicioso para lograr mejores clasificaciones”.

En la Copa Mundo de la Coruña-2006, estaba ya en el puesto sexto. “De esa manera fuimos ganando un poco de espacio, aunque poco convencimiento, hacia los Juegos Olímpicos de Pekín-2008, simplemente pensando que se podía hacer algo bueno en los 20 kilómetros. Allí, peleé los primeros cinco puestos hasta el kilómetro 18, inclusive el bronce lo vi muy cerca. Una desatención técnica me cuesta dos tarjetas, dos amonestaciones, y es cuando decido no arriesgar sino calmarme y conservar el puesto que tenía porque los ascensos dentro de los programas de deportista apoyado no se dan si hay una descalificación. Entonces, decido terminar la competencia y llego en el noveno puesto (1:20:59) que me significó igualar a Querubín Moreno en una clasificación olímpica y permitirme soñar que podía ser medallista mundial”.

Una presea también se le escapó en el Campeonato Mundial de Berlín-2009. “Hasta el kilómetro 17 iba en el podio y tal vez la falta de roce internacional me lleva a cometer ciertas desatenciones, como les digo, de táctica, de emoción, que no lo logro al final. En Berlín mejoro el récord nacional (1:20:03), entro en quinto puesto e igualé el gran logro de Ximena Restrepo en Gotemburgo 95. Pero no me sentía satisfecho porque me había entrenado no para ser medallista sino el campeón del mundo”.

En la Copa Mundo de Chihuahua-2010 López asegura que estaba en un buen momento y pensó que se subiría al podio, “pero faltando apenas kilómetro y medio se me desvanece esa oportunidad y al final entro cuarto (1:23:11). Se ascendió un puesto, pero no era lo que quería”. Después partió a Europa y en septiembre de 2010 participó en el Circuito Mundial de Marcha en China. “Preparé una competencia de 10 kilómetros ruta y tal fue la sorpresa para mí que hice récord suramericano (38.10). Fue ahí donde aprendí a rematar, a cerrar las competencias, a controlar las emociones, a saber que tenía que ser cauto y que tenía que mostrarles mi técnica a los jueces”.

Camino al Mundial de Atletismo de Daegu 2011, López resulta afectado de una pubalgia, “lesión muy dolorosa que quizá se me desarrolló en el circuito mundial. Hasta ese momento (mayo de 2011) compito muy bien, hago unos tiempos extraordinarios en el arranque de pretemporada. Mi técnica era muy buena, era muy depurada, había ampliado mucho mi zancada y creo que eso produjo la lesión final. Me desgarro el tendón del aductor izquierdo, sentía mucho dolor en la parte central del pubis”.

Con su mente puesta en el podio, hizo entrenamientos “en los que cada día era como una sumatoria para poder llegar bien al mundial de atletismo y recuerdo que con esa lesión hice los mejores entrenamientos que había podido hacer hasta ese momento como deportista. Creo que era tanta la obsesión de no renunciar a esa posibilidad de ser medallista, que soportaba cualquier molestia”.

A Corea, cuenta López, llega con todas las condiciones para ganar una medalla: con una fisioterapista, con un médico, un entrenador. “Me sentía bien y seguro, estaba muy tranquilo. Algo de pronto mermaba mi ilusión de ir a buscar un oro, pero sabía que me iba a traer una medalla”.

“Comienza la competencia y yo arranqué en la parte posterior de la carrera, con mucha humedad y calor sin mucha intensidad al comienzo. Había al inicio 26 grados centígrados de temperatura y terminamos con 32 grados. Comencé muy tranquilo, bien ubicado. Dejé que la gente hiciera su trabajo adelante, me ubiqué en un lote secundario. Sabía qué era lo que tenía que hacer, confiaba en que era un hombre muy fuerte y muy rápido para rematar. Ahora las cosas habían cambiado, tenía mucha confianza en eso y lo único que esperaba era que llegara el kilómetro 10 porque ahí mucha gente empieza a acelerar el ritmo, mucha gente se queda y otros avanzamos.

En el kilómetro 14 ataco y salgo de un grupo de ocho competidores. Recuerdo que rápidamente le di alcance al que iba en tercer lugar, el japonés Yusuke Suzuki, quien hoy tiene el récord del mundo (1:16:36). Le llegué al ruso Sergey Morozov, que tenía el récord mundial en ese entonces (1:16:43), y le llegamos al que iba en segunda ubicación, el chino Wang Zhen, que al año siguiente sería bronce en los Juegos Olímpicos de Londres (1:19:25).

Faltando menos de dos kilómetros para terminar la competencia iba en segundo lugar, pero un juez me saca una advertencia de descalificación y me hace bajar el ritmo. No sé en qué momento se me fue el otro ruso, el que venía atrás mío y que en dos kilómetros no pude alcanzar. Sé que íbamos muy rápido, tan rápido que el primer parcial lo pasamos en 41:30:33 y el segundo lo hice como en 39 minutos. Recuerdo que en la recta final miré hacia adelante, sabía que ya era podio, que el chino que venía detrás de mí no me iba a alcanzar. Entonces, simplemente había que conservar la calma porque no iba a dejar ir por nada del mundo el puesto que busqué en 2009 y 2010.

Llevaba la gorra hacia atrás, me la acomodé hacia adelante preparándome para la foto y como un homenaje a ese ídolo que siempre he tenido que es Lucho Herrera (se le resquebraja la voz). Me llena de emoción por lo grande que fue. Recuerdo en una competencia que en un ascenso él subía con Fabio Parra y en ese ascenso Parra gana la etapa, pero Lucho saca la gorra de atrás y se la acomoda y sube esa última cuesta sin agarrar el manubrio. Siempre quise llegar a la meta de esa manera. Pedí la bandera de Colombia, pero el profesor Valentín Gamboa no alcanzó a dármela. Pasan los rusos, paso yo y al final lo único que repetía es ¡LO PUDE HACER, LO PUDE HACER! Y al final lloramos con Valentín Gamboa y Luis Fernando Rozo. Sabía que había hecho historia, como la hizo Jaime Aparicio al lograr la primera medalla en los Juegos Panamericanos de 1951, y que nunca se va a olvidar”.

Usted no perdió en franca lid, los rusos le hicieron trampa…

Bueno, yo creo que es un error de las entidades que tratan de regular el tema del dopaje. ¿Por qué ellos llegaron a competir de esa manera? Eso es muy cuestionable. ¿Por qué esos controles antidopaje no sucedieron antes de esa competencia? Así, ese 29 de agosto el resultado hubiera tenido otro final y no solo el de 2011 sino el de 2009 porque también me enfrenté a ellos mismos y fui quinto, y ahora la reubicación sería cuarto en Berlín, y demostré que estuve muy cerca de poder subir al podio.

López le apunta ahora a otra gesta: una medalla olímpica. “Lo único que quiero es que como no pude hacer una buena preparación para los Juegos Olímpicos de 2012, como la debe hacer un deportista que aspira a una medalla, hoy en día la tengo y solamente estoy enfocado en eso. Para mí no importa nada más sino llegar en buenas condiciones a los Juegos Olímpicos de Río-2016”.

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