Mariana, la niña dorada del BMX

A sus 20 años, la bicicrosista antioqueña logró la segunda medalla de oro olímpica del deporte nacional.

La antioqueña Mariana Pajón celebra su medalla de oro en los Olímpicos de Londres. / AFP
La antioqueña Mariana Pajón celebra su medalla de oro en los Olímpicos de Londres. / AFP

El 10 de agosto de 2012 el orgullo y la felicidad se apoderaron de Colombia y el país volvió a unirse para celebrar un triunfo internacional. Y no era para menos: la pequeña guerrera Mariana Pajón había ganado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres, en la final de BMX, un deporte tradicionalmente masculino, pero en el que ella, a sus 20 años, demostró su coraje y amor por el vértigo y la adrenalina.

Mariana nació en Medellín el 10 de octubre de 1991, en una familia de deportistas. Su padre, Carlos Mario Pajón, es piloto de automóviles y su hermano, Miguel, un prometedor corredor de karts, por lo tanto, su relación con el deporte siempre se dio de manera natural y lo que comenzó como un juego infantil la llevó a convertirse desde muy pequeña en la bicicrosista más rápida del mundo, tanto que a sus cinco años ya era campeona nacional y a los nueve tenía su primer título mundial.

Desde entonces, Mariana y las bicicletas no se separan. Y pese a las incontables caídas que ha tenido, su fuerza y coraje siempre terminan ganando. A los cinco años se fracturó la clavícula. En 2008, en China, cuando ganó uno de sus títulos mundiales, se lesionó la mano izquierda, fraccionándosela en ocho partes; ese día le dijeron que no podría volver a montar, pero de nuevo, contra todo pronóstico, se recuperó. En 2011, en Londres, sufrió un hematoma en un riñón, pero la antioqueña se recuperó, demostrando una vez más que es la guerrera del BMX. Siempre sueña, se levanta y vuelve a la competencia.

En total, ha sido ganadora de trece campeonatos mundiales, dos títulos nacionales en los Estados Unidos, nueve campeonatos latinoamericanos y diez panamericanos. Todo esto con tan sólo 20 años y toda una vida por delante para seguir escribiendo páginas de gloria en la historia del deporte colombiano. Triunfos, récords, trofeos y medallas acompañadas de dedicación, pasión, entrega, compromiso y amor por lo que hace: características perfectas que hacen de ella una aspirante idónea al reconocimiento del “Gran Colombiano”.