Mike Tyson: A veces fantaseo con volarle la cabeza a alguien para ir a prisión

El exboxeador presentó su autobiografía en la que cuenta los rincones más oscuros de su vida.

AFP

Mike Tyson, sin alguna duda, en su momento fue el hombre más temido en el mundo del boxeo. Pocas historias se pueden asimilar a la suya, para lo bueno y sobre todo para lo malo. Esta leyenda del boxeo se destapó y en una autobiografía muestra los rincones más oscuros de su vida.

El título es "Undisputed Truth" (La Verdad Indiscutida), y la realidad es que Mike Tyson es un tipo con muchos problemas. Está desesperado por apaciguar sus demonios, pero el libro necesitó un epílogo adicional escrito justo antes de su impresión para hablar sobre la más reciente recaída de Tyson con el alcohol.

A sus 47 años, el 'Terror del Garden' no tiene pelos en la lengua a la hora de hablar de mujeres, alcohol y drogas. Y de una vida que ha sido una pelea constante: "Ahora lo único que quiero, y lo quiero desesperadamente, es sentirme bien. Quiero que el dolor cicatrice y voy a hacer todo lo posible por conseguirlo". De nuevo en rehabilitación, lucha por mantenerse sobrio después de una última recaída de la que se tuvo noticia el pasado mes de agosto y cuando parecía que disfrutaba de uno de sus mejores momentos junto a su mujer Kiki.

"A veces fantaseo con volarle la cabeza a alguien para ir a prisión por el resto de mi vida", escribe. "Trabajar en este libro me hace pensar que toda mi vida ha sido una broma".

Aunque desde hace algún tiempo Tyson se dedicó más a su familia, la comedia y una vida relativamente sana, recuerda que vive a diario con la sombra de un drogadicto al que le encantaba inhalar cocaína y emborracharse, y que estaba en una constante búsqueda de mujeres para llevar a la cama.

El único hecho que el boxeador no comentó fue cuando fue acusado por un delito de violación, el cual asegura que no cometió afirmando: "¿Cómo vas a violar a alguien que va a tu habitación de hotel a las dos de la mañana?".

Sin embargo, en la cárcel no dejó sus hábitos excesivos: "En la cárcel tenía tanto sexo que acababa agotado, ni siquiera me pasaba por el gimnasio. Simplemente me quedaba en la celda todo el día".

Tyson relata que no sólo mantenía encuentros sexuales con sus visitas sino que incluso mantuvo una tórrida relación con la terapeuta de la cárcel que tenía que ayudarle con sus problemas de adicción. Una relación que comenzó cuando el boxeador le dio a la consejera 10.000 dólares para que arreglara el tejado de su casa.

La narración es en primera persona, pero fue escrita por Larry Sloman. Sus páginas permiten una mirada fascinante a una vida que ha sido bien documentada. El lenguaje es tan crudo y soez que Tyson tiene que explicar algunas de las palabras que utiliza para referirse a las mujeres y los negros en un capítulo aparte al final.

También tiene sus pasajes graciosos, como cuando Tyson se olvidó de un maletín con un millón de dólares en efectivo, y que uno de sus allegados recuperó una semana después.

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