Orlando Duque y el arte de volar

Por primera vez, Colombia será sede de una de las paradas de la competencia de clavados de altura más importante del mundo.

AFP

Sobre Orlando Duque y su vida se han realizado cientos de entrevistas, reportajes y crónicas. Se sabe que le tiene miedo a la oscuridad, que le gusta leer y que antes de ser saltador anhelaba ser futbolista. Sin embargo, aprovecha cada encuentro con los medios de comunicación como si fuera el primero para contar anécdotas y difundir un deporte que es poco conocido en Colombia.

El caleño de 40 años habló con El Espectador sobre su carrera, el futuro de este deporte y las expectativas que tiene para la primera válida del Red Bull Cliff Diving —la competencia de clavados de altura más importante del mundo—, que se realizará en Cartagena el 25 de abril. Junto a Duque estarán los mejores exponentes de esta disciplina y se espera que la ciudad amurallada viva una experiencia única.

Sobre su vida y carrera se ha contado mucho, ¿no le aburren las entrevistas?

(Risas) Para nada. Me gusta contar mi historia y compartir las experiencias que vivo en una actividad extrema como los clavados de altura, un deporte que no es tan conocido en Colombia. Por eso aprovecho cada oportunidad para hablar de él y hacerlo más cercano a la gente.

¿Cómo define su papel en la llegada de los clavados de altura a Colombia?

Quizás como pionero. Algunos amigos practicaron esta disciplina hace algún tiempo, pero no se avanzó mucho porque no existía el apoyo por parte de la empresa privada. Apenas en los últimos años se ha logrado un seguimiento más continuo del público y de los medios de comunicación, algo que no existía cuando yo empecé.

¿Cuál ha sido la clave para posicionarse en la élite de los clavados de altura?

Dedicarle mi vida a este deporte. Llegar a un punto y mantenerse ahí es complicado. Cuando se alcanza una meta, uno no puede ponerse a celebrar, hay que progresar y seguir creciendo y eso se logra con entrenamiento.

También resulta vital el apoyo de los patrocinadores y la empresa privada, pues gracias a ellos este deporte ha crecido enormemente, pero ese no es un regalo que llega de la noche a la mañana, eso se lo gana uno con esfuerzo.

Si Colombia tiene una figura de talla mundial como usted en el Red Bull Cliff Diving, ¿por qué no se ha popularizado este deporte en nuestro país?

Porque es un deporte exclusivo. Hay que dedicarle mucho tiempo para ver poco progreso. Es una disciplina donde no existe la satisfacción inmediata como pasa en el fútbol. En el caso de los clavados de altura no sucede igual, a menos de que estés en un nivel avanzado. Yo creo que se va a dar un boom de este deporte en Colombia luego del Red Bull Cliff Diving en Cartagena.

Si se da ese “boom”, ¿se necesitarán más piscinas o más entrenadores?

Más instructores. Para hacer saltos de altura es básico aprender y controlar la técnica. Que sea clara y se ejecute de manera correcta, porque los jueces son muy estrictos. Es más fácil aprender en una piscina normal y perfeccionar los saltos que ir directamente a un lugar muy alto.

¿Cuando se retire de la actividad profesional se convertirá en instructor?

Poder compartir todo ese conocimiento que he ganado a través de los años sería muy lindo. Creo que nadie sebe más de este deporte que yo, y volverme instructor es una opción. Sin embargo, para enseñar se necesita estar radicado en un mismo lugar. Yo estoy viajando constantemente por múltiples razones y eso me impediría una continuidad o seguimiento a los procesos.

¿Por qué dice que nadie sabe más que usted sobre este deporte?

Desde los primeros días de planeación del Red Cliff Diving yo estuve pendiente de buscar los sitios para saltar, de buscar los jueces, los clavadistas de primer nivel, ajustar el reglamento. Si bien ya hay un equipo formado, he estado pendiente de toda la logística de los eventos.

También hago parte de la comisión técnica de clavados de altura de la Federación Internacional de Natación. En muchos eventos de este deporte estoy involucrado, tanto en participación como en organización.

¿La válida de Cartagena es un premio a su dedicación y esfuerzo?

Creo que es un premio para todos los seguidores tanto de mi carrera como de la Serie Mundial. Es una alegría poder compartir esta válida en casa. Es un evento que visita solamente siete u ocho países cada año. Que estemos incluidos es muy importante, porque se va a ver en todo el mundo. Vamos a poner el Centro de Convenciones de Cartagena a la altura del Teatro de la Ópera en Sidney o el cráter en la mitad del Atlántico en las islas Azores en Portugal. Si veníamos a Colombia tenía que ser por todo lo alto.

¿Colombia estaba en los planes desde un inicio?

Sí, yo sabía que podíamos venir a Colombia, pero teníamos que encontrar el lugar perfecto. En nuestro país existen lugares únicos, lo que sucede es que para este tipo de eventos se busca dar acceso a mucha gente. Por ejemplo Malpelo, el Parque Tayrona, el embalse del Sisga o Guatavita resultaban ideales para realizar los saltos, pero muy remotos para el público. Pasé un día por el Centro de Convenciones en Cartagena y me di cuenta de que era el lugar perfecto. Ahora, a esperar que llegue el 25 de abril para hacer historia en la ciudad amurallada con un gran salto.

 

 

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