La reina del ajedrez que sueña con liderar una ‘operación Jaque’

Paula Rodríguez, la mejor ajedrecista de Latinoamérica y única Maestro Internacional de Colombia, alterna su talento en el ajedrez con su deseo de llegar a ser General de la República.

El ajedrez, como muchos otros deportes, es una disciplina desatendida y que cuenta con muy poco respaldo dentro de Colombia. Si bien no ha dado muchos reconocimientos al país, tiene a una de las seis Maestras Internacionales de toda América y la única que ha tenido el país en toda su historia: Paula Andrea Rodríguez Rueda, una joven alférez de la Escuela Militar que, con solo 18 años, se convirtió en la primera Maestra Internacional de Colombia.

El título de Maestro Internacional, otorgado solo a hombres, es el último paso antes de acceder al máximo rótulo al que puede optar un ajedrecista: el de Gran Maestro. Sin embargo, debido a que para la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), los títulos de hombres y mujeres no son equivalentes, Paula está catalogada como la única Gran Maestra femenina de Colombia, WGM, por sus siglas en inglés.

La incursión de Paula en el ajedrez se dio por casualidad desde que era muy niña: a los seis años, tuvo curiosidad por un multi-juegos que había en su casa y más que el parqués, la escalera u otros, tuvo curiosidad por el ajedrez. La inquietó ver un tablero bicolor compuesto de caballos, peones, alfiles, reyes, y una reina que había que defender y que, tal vez asociándola con su país, decidió años más tarde realizar una carrera militar.

Luis Fernando, un físico y matemático autodidacta y quien buscaba las estrategias en internet para enseñárselas a Paula, pero nunca aprendió más allá de los movimientos, que es lo único que le ha enseñado a su hija, ya que no tenía la pedagogía para enseñar estrategias, manejo de tiempos y tácticas, y mucho menos imaginaba que su pequeña de seis años iba a llegar tan lejos en el juego.

Él creció leyendo las hazañas del cubano José Raúl Capablanca, el único latinoamericano que ha llegado a ser Campeón Mundial de ajedrez, y del estadounidense Bobby Fischer y el soviético Borís Spaski, que con el denominado ‘Match del Siglo’ trasladaron la Guerra Fría a un tablero de ajedrez.

Estrategias como las del ‘Match del Siglo’, eran copiadas por Luis Fernando y transmitidas a Paula, quien llegó a primar el deporte sobre el estudio y salía a competir con los adultos, a quienes generalmente les ganaba. ‘‘En un principio mi mamá no era muy partícipe del ajedrez. No le gustaba mucho porque yo me la pasaba jugando. Me acuerdo que cuando mi papá me compró el primer tablero de ajedrez de madera, esa plata era para una pintura y mi mamá se puso súper furiosa’’, cuenta Paula.

Pero con el pasar del tiempo, entre los tres se convirtieron en los componentes del equipo más exitoso que ha tenido Colombia en el ajedrez de los últimos tiempos.

‘‘Mi papá se encarga de la parte de entrenamiento, es el manager, el que está pendiente de patrocinio; y mi mamá de la parte logística, de la comida, del cuidado. Ellos son los únicos que me entrenan y me han entrenado toda la vida’’.

Esas estrategias, cuenta Paula, son secreto de familia y serán reveladas cuando obtenga el título de Gran Maestro, pues es un misterio cómo sin saber jugar ajedrez, han instruido a Paula y la han llevado tan lejos. El camino de Paula inició en 2006, cuando tenía solo 10 años y lograron el título inicial que otorga la Federación Internacional de Ajedrez: el de Maestra FIDE. En 2011, tras imponerse en el Panamericano Sub-20 femenino, Paula logra convertirse en Maestra Internacional de Mujeres (WIM).

Los entrenamientos diarios no eran impedimento para estar en los primeros lugares del colegio. Así, a los 14 años Paula obtuvo su grado de bachiller en Facativá, su ciudad natal. Ella afirma que fue gracias al ajedrez y a la disciplina, toma de decisiones, lógica y desarrollo analítico que este le proporcionó. Paula veía ajedrez como una materia más, con su teoría, práctica calificación y demás.

Sin embargo, dentro de la familia Rodríguez Rueda han contemplado contar con los servicios de un entrenador profesional, para lograr que Paula alcance el anhelado título y siga escalando en el ranking mundial, en el que llegó a ocupar la posición número 14, entre las miles de jugadoras del mundo.

A los 15 años empezó a estudiar Relaciones Internacionales en la Escuela Militar de Cadetes, ascendió hace poco a alférez y le queda un año para graduarse de subteniente. Es la Escuela Militar la que más ha apoyado a Paula en su proceso, pues la tiene becada en un 100% gracias a sus excelentes resultados tanto en su proceso de formación como en el deporte. El cambio a la disciplina militar no fue un problema, pues siempre manejaron en su familia una agenda, en la que programaban cada actividad que debía ser realizada.

Para obtener el título de Maestra Internacional, Paula debía jugar contra 180 hombres en un campeonato zonal que sacaría a los mejores jugadores para retar a Magnus Carlsen de Noruega, el campeón mundial actual, proclamado el segundo más joven de la historia tras vencer en 2013 al jugador de la India, Viswanathan Anand.

‘‘Yo decido jugar más como preparación, como entrenamiento y ver qué tan bien estaba y, ¡oh sorpresa!, terminé ganando el torneo. El ajedrez siempre ha sido machista, pero acá en Colombia se demostró otra cosa, entonces ya empezaron a decir: ‘Paula le gana a los hombres’. Yo siempre he admirado una jugadora que se llama Judit Polgár y es como mi modelo a seguir’’, manifestó Paula refiriéndose a la obtención de su último título. A la húngara Polgár, su padre le prohibió jugar con mujeres y es considerada la mejor jugadora de ajedrez de la historia, se retiró hace algunos meses de la competencia y llegó a ser Gran Maestro en hombres.

La capacidad mental de Paula se ha ido desarrollando de una manera increíble, llevándola a jugar hasta con 100 personas al tiempo, y con 5 tableros a espaldas; es decir, con los ojos cerrados y especificándole a una persona los movimientos que debe hacer.

La aspiración de Paula, es seguir ascendiendo en el ajedrez y en su carrera como hasta el momento lo ha hecho. Ella afirma que la conjunción perfecta de sus dos grandes pasiones sería dirigir una operación brillante que sea reconocida mundialmente, como Comandante General de las Fuerzas Armadas de Colombia, título al que aspira llegar luego de unos 40 años de estudio.  Sin embargo, nuestra mejor ajedrecista prefiere soñar con una Colombia en paz y con convertirse en la primer Gran Maestro del país, triunfo que muy seguramente en pocos años, o quizá semanas, ya podamos aplaudirle a Paula.

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