Rocío Restrepo, bolichera por convicción

La bogotana de 28 años lleva 13 siendo parte de la selección nacional de mayores. Se prepara para representar al país en los Suramericanos de Bolo.

La bolichera colombiana Rocío Restrepo.  / Archivo particular
La bolichera colombiana Rocío Restrepo. / Archivo particular

Cuando Hernando Restrepo compró una acción en el Club Campestre de Ibagué, lo hizo pensando en que sus hijas pudieran comenzar a practicar algún deporte. Claudia Marcela y Rocío intentaron primero con el tenis y luego se pasaron al golf. Por las tardes, después de estudiar, era sagrado hacer deporte. Y en uno de esos días de recreación, pasaron por la bolera, vieron como la entrenadora le daba indicaciones a un grupo de niños y se quedaron pegadas a una baranda para ver la clase.

Cuando Hernando Restrepo compró una acción en el Club Campestre de Ibagué, lo hizo pensando en que sus hijas pudieran comenzar a practicar algún deporte. Claudia Marcela y Rocío intentaron primero con el tenis y luego se pasaron al golf. Por las tardes, después de estudiar, era sagrado hacer deporte. Y en uno de esos días de recreación, pasaron por la bolera, vieron como la entrenadora le daba indicaciones a un grupo de niños y se quedaron pegadas a una baranda para ver la clase. Al terminar fueron hasta donde la instructora, Graciela Cuenca, quien las dejó lanzar unas bolitas. Con esos pocos tiros se enamoraron del deporte y comenzó una afición y un amor especial por los bolos.

Las hermanas Restrepo empezaron a ser reconocidas por su talento, integraron la selección del Tolima e incluso ganaron varios torneos en la categoría infantil. Eso hizo que se entusiasmaran y les dieran una prioridad especial a los entrenamientos. Pero cuando Claudia Marcela terminó el colegio, se perfiló por la academia y comenzó a estudiar su carrera en neurocirugía, mientras que Rocío siguió con su sueño de convertirse en una gran bolichera, no sólo a nivel nacional, sino mundial.

Cuando tenía 14 años participó en el selectivo para el equipo de Colombia. Eso fue en el año 2002, cuando ganó el cupo para ir al Mundial Juvenil en Tailandia. Al país asiático viajó con su mamá, Leticia María Lugo, aunque no había presupuesto para el viaje. “Nos pidieron a los padres de familia que costeáramos esa ida a Tailandia y que después posiblemente nos devolverían un 10 % de la inversión. Si no, que le canjeaban el viaje por un curso en Estados Unidos… Yo dije que así tuviera que sacrificar mis cesantías lo hacía”, cuenta Hernando, quien se arriesgó por el futuro de su hija. Incluso el panorama no fue muy claro en ese momento, pues a Rocío no le fue muy bien en ese Mundial, pero la experiencia sería fundamental para el futuro.

En 2003 sería el Mundial de mayores y, a pesar de su juventud, Rocío se ganó un cupo en el equipo. Aunque nadie daba un peso por ella, se colgó una medalla de plata, convirtiéndose en la bolichera más joven en la historia de este deporte en ganar una presea en la categoría de mayores. Casualmente, antes de esa prueba el entrenador nacional le dijo que estuviera tranquila, que ella iba sólo a aprender. Sin embargo, su madre esperó a que el DT diera el mensaje y llamó a Rocío para decirle: “Tú aquí no vienes a aprender, vienes a ganar”. Con entusiasmo, la bogotana entró a la pista y con un score impecable quedó en el segundo lugar, sólo superado por la inglesa Sarah Glover. Ahí comenzaron los éxitos y los triunfos en su carrera.

Tiene una característica y es que desde que ingresó a la selección nacional, con 14 años, nunca ha dejado de ser parte del proceso. Dejó de pertenecer a la Liga del Tolima, pero a raíz de un problema con ese departamento, por falta de un apoyo efectivo y eficaz de las autoridades, pasó a la Liga de Bogotá. “Sólo me daban viáticos para comida y ya. En Bogotá fui campeona nacional y comenzaron a ayudarme más”, destaca Rocío.

Al terminar el bachillerato cumplió 18 años y fue a estudiar a Estados Unidos, en donde se graduó como comunicadora social y periodista y pudo seguir practicando los bolos. De hecho, su gran patrocinador es dueño de boleras en Nueva York. Claro que en Colombia, el Comité Olímpico Colombiano y la Liga de Bogotá la apoyan.

Actualmente vive con su esposo en Estados Unidos, en donde compite a un gran nivel, y eso le ha dado mejores habilidades. Está en la grandes ligas del bolo y se siente orgullosa de eso. Después de la excelente actuación en el XVII Campeonato Panamericano Élite de Bolo (dos medallas de oro y dos de plata) desarrollado entre el 19 y el 23 del pasado septiembre en Cali (Valle del Cauca), en el cual la delegación colombiana se llevó el título, Rocío ya piensa en su próximo reto: el Campeonato Sudamericano Mayores Élite.

Este certamen se llevará a cabo del 23 al 30 de octubre, en el Coliseo de Bolos de la Unidad Deportiva Alberto Galindo de Cali. “Me voy a preparar sobre todo en la parte física. Es un aspecto importante para lograr buenos resultados. Voy a empezar dos semanas fuertes de entrenamiento a doble jornada con gimnasio, para así mejorar la fuerza. Además le daré mucha importancia a la parte mental, viendo los videos de mis mejores actuaciones, y trataré de llegar lo mejor posible”, asegura.

 

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